Medimás: Otro fracaso anunciado

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Clínica Jorge Piñeros Corpas en Bogotá. Foto J.C.H.

Empleados, sindicatos, congresistas, organizaciones de usuarios y analistas, habían advertido que las salidas propuestas a la crisis de Saludcoop y Cafesalud no eran las más óptimas. Un conflicto de intereses privados atenta contra la vida de millones de pacientes y la dignidad laboral de miles de trabajadores

Juan Carlos Hurtado Fonseca
@Aurelianolatino

Son 17 mil los trabajadores de la EPS Medimás, la IPS Esimed, laboratorios Bioimagen y otras empresas más, que prestan sus servicios de manera exclusiva a esta EPS, quienes están afectados por la actual crisis del out sourcing que compró la antigua Cafesalud, que a su vez había recogido los clientes de Saludcoop.

La situación se ha evidenciado con el cierre de clínicas de Esimed en todo el país, producto del no cumplimiento de los requerimientos exigidos por las secretarías municipales de salud, que a su vez deja a millones de usuarios afectados.

La actual situación de la EPS Medimás no solo afecta a sus trabajadores, sino a los de una serie de empresas que le prestan los servicios a esta EPS. La principal afectada es Esimed, la más grandes IPS del país, que también se ha visto perjudicada con el cierre de varias de sus clínicas; Bioimagen, encargada de los servicios de laboratorio; Epsifarma, cuya labor es la distribución de los medicamentos; y Serviactiva, encargada de la prestación de servicios generales a las clínicas; entre otras.

En ese sentido, solo de la EPS son 3.480 trabajadores; de Esimed, ocho mil; de Bioimagen, 780; 600 de Epsifarma, empresa que solicitó permiso al Ministerio de Trabajo para hacer despidos masivos, sin que hasta el momento haya respuesta, aunque ha intentado suspender contratos; y de Serviactiva son 600 trabajadores más. A este número se suman otros trabajadores de empresas más pequeñas, para configurar un total de 14 mil afectados por la actual situación.

La gran mayoría cuenta con contratos a término fijo, aunque aquí no se cuentan los trabajadores vinculados por Órdenes de Prestación de Servicios; algunos administrativos quienes están con otro tipo de contratos que les generan mayor estabilidad; y los especialistas; lo que aumenta la cifra a alrededor de 17 mil trabajadores y sus familias afectados.

Pero, ¿cuál es la actual crisis de Medimás? La que trabajadores, senadores alternativos, usuarios y analistas del tema habían advertido, que el out sourcing integrado por Presnewco y Prestrasalud, que hace poco menos de dos años estaba comprando la antigua Cafesalud, no tenía músculo financiero para sostener esa entidad que atendía a millones de colombianos.

No hay para invertir

Según Luz Fany Zambrano, presidenta de Sintrasaludcol: “Hace dos años dijimos que el único que tenía la plata para invertir era Ribera Salud, a quien nos habían presentado como el accionista, como el socio capitalista. Este grupo extranjero salió de la sociedad por todos los problemas que al interior de Presnewco y Prestasalud se presentaron, entre los mismos socios. Hay una gran disputa, que se encuentra actualmente en el ámbito jurídico, porque los mismos socios se están peleando por la torta. Eso no generó confianza en Ribera Salud, al ver cómo peleaban se retiró. Nadie va a comprar problemas, eso es lógico”.

El problema se ha venido desarrollando con el agravante de la falta de capacidad financiera del out sourcing para hacer inversión, no tanto en la EPS que sobrevive con la entrada del valor de las Unidades de Pago por Capitación, UPC; sino en las clínicas de Esimed que no han tenido el mantenimiento necesario por parte de la liquidadora de Saludcoop, dueña de los inmuebles. Esta se las vendió a los mismos socios del out sourcing, quienes compraron aunque a título personal, fuera de la sociedad, sin que tampoco se hayan adelantado los mantenimientos necesarios para tener las condiciones óptimas de servicio.

Luz Fany Zambrano.

Lo anterior ha generado que las Secretarías de Salud, quienes han adecuado la normatividad de habilitación, como consecuencia de su labor de inspeccionar calidad, hayan cerrado varias de ellas en Cali, Tunja, Bucaramanga, Ibagué, Cúcuta y la otrora emblemática de Saludcoop, Jorge Piñeros Corpas, en Bogotá.

“Eso ha venido cerrando el flujo de caja de Esimed, porque de la facturación de estas clínicas sobrevivían todas estas empresas que dependen de Medimás, y al cerrarlas y dejar a los trabajadores en las puertas de las clínicas sin hacer nada, no hay facturación”, anota Luz Fany Zambrano.

Preparan paro

La situación no solo redunda sobre usuarios, también en los trabajadores de contrato fijo quienes hace dos meses no reciben salarios; los de Serviactiva; los especialistas y otros trabajadores, hace cuatro meses.

Pero no es solo salario, no les han pagado cesantías de 2017, están sin prestaciones sociales, tampoco seguridad social, es decir, están sin riesgos profesionales y paradójicamente sin salud. A muchos de ellos la misma Medimás no les presta el servicio por estar suspendidos.

“Actualmente estamos hasta sin futuro porque estas empresas nunca hicieron una reserva técnica, no tienen un flujo de caja que pueda garantizar el pago de sus liquidaciones a sus trabajadores en caso de que se cierren. No han pagado recargos, nos tienen a punta de hambre”, señala la presidenta de Sintrasaludcol.

Por si fuera poco, los trabajadores sufren persecución por el hecho de protestar, de exigirle al empleador el cumplimiento de sus obligaciones contractuales, al punto que los están llamando a descargos y despidiéndolos: “La gente está muy asustada, hay ambiente de pánico, hay ambiente de opresión. A eso es a lo que nosotros nos enfrentamos a diario y les estamos diciendo a los compañeros que dejen el miedo y que no nos dejan de otra que irnos a una huelga nacional en todas estas empresas, por culpa de nuestro empleador que nos tiene en una situación de desespero”, concluyó la dirigente sindical Luz Fany Zambrano.

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