Matrix y Terminator en la penumbra

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Proyección de la película Matrix a un público con discapacidad visual, en la sede del INCI. Foto J.C.H.

Maratón de películas de ciencia ficción, con audiodescripción para personas con discapacidad visual, como forma de que esta población tenga acceso al séptimo arte

Juan Carlos Hurtado Fonseca
@Aurelianolatino 

Un video beam proyecta una película en la pared de un auditorio. En una escena, Neo y Morfeo están en una habitación sentados en dos sillones rojos hablando frente a frente. Morfeo pregunta: – ¿Te gustaría saber lo que es? Matrix nos rodea. Está por todas partes. Incluso ahora, en esta misma habitación. Puedes verla si miras por la ventana o al encender la televisión. Puedes sentirla cuando vas a trabajar, cuando vas a la iglesia, cuando pagas tus impuestos. Es el mundo que ha sido puesto ante tus ojos para ocultarte la verdad. – ¿Qué verdad? – Que eres un esclavo, Neo.

Mientras eso sucede, una voz en off explica a un público con discapacidad visual lo que muestran las imágenes: “Morfeo abre un pastillero de plata. Saca dos pastillas. Toma una en cada mano. (…) Neo mira ambas pastillas. Antes de coger una, Morfeo lo detiene”. -Recuerda, lo único que te ofrezco es la verdad. Nada más. La voz vuelve a narrar: “Neo coge la roja, la mete en su boca y bebe agua”.

Como la anterior, muchas escenas fueron descritas a cientos de discapacitados visuales que acudieron al primer festival de cine para ciegos, organizado por el Instituto Nacional para Ciegos, INCI, en Bogotá, del 3 al 9 de septiembre pasados. Un evento al que también tuvieron acceso miles de personas con esta condición, quienes siguieron las proyecciones vía internet a través de una emisora virtual del Instituto y mediante una aplicación para teléfonos móviles.

Muchos de ellos se deleitaron escuchando películas como Red social, Matrix, Jurassic Park, Terminator, Avatar, Ironman y toda la saga de Star Wars, pues se escogieron filmes de ciencia ficción pensando en la complejidad de sus tramas y puestas en escena.

La técnica

Para que el séptimo arte estuviera al alcance de los ciegos fue utilizada la técnica de la audiodescripción, usada para contarles lo que acontece en videos, comerciales, novelas o cualquier otro producto audiovisual.

Juan Carlos Rodríguez.

Juan Carlos Rodríguez, quien es comunicador social y labora en el área de comunicaciones del INCI, entre otras funciones realizando grabaciones de audiodescripción, explicó cómo desarrollan la técnica: “Uno tiene que decirles por ejemplo si el tipo de la escena es alto, de cabello ondulado, que está sacando una pistola y se aproxima a disparar…”.

La técnica se hace compleja en la medida que no todos los ciegos lo han sido siempre y algunos sí saben lo que es, por ejemplo, una nave espacial. Es decir, los imaginarios de los objetos son disímiles: “Al que nunca ha visto no hay que decirle que hay una chaqueta roja o que los árboles son verdes. La audiodescripción tiene que traer una descripción especial, por ejemplo que diga que el árbol es frondoso, que tiene muchas hojas y que da mucha sombra, como para que diez personas se cobijen bajo ella… Así se describe un árbol para un ciego. Hay que velar por ciertos detalles para que todos lo imaginen. En el caso de describir un avión, hay que tener referencias diciendo que mide cinco buses de largo o hacer referencias para que ellos, desde lo que conocen, entiendan el mundo que no pueden ver”.

Por otra parte, Juan Esteban Gómez, asesor de comunicaciones del INCI, dice que para que puedan entender ciertas escenas y la descripción de algunos elementos se recurre a la cultura, la educación, la música y la lectura a la que ellos han tenido acceso: “Cuando les hablan de un venado, un avión, cuando lo tocan y le dicen que vuela o que son medios de transporte, ayudan a que puedan construir ese imaginario, aunque puede que lo imaginen muy diferente a como es, pero logran entender, por decir algo, qué es una nave espacial. Eso ya es ganancia”.

Juan Esteban Gómez.

El procedimiento requiere conocer bien el video descrito, hacer un guion con el lenguaje y los tiempos entre diálogo y diálogo adecuados, para que en poco tiempo se pueda pormenorizar lo máximo posible. Por eso, en la minucia, en el detalle de lo dicho está el éxito o la calidad del mismo.

Las películas se editan para crearles un tercer canal de audio y respetando los diálogos, la música y los sonidos ambiente originales, detallar las escenas para que sean vistas con el oído.

El formato es nuevo en Colombia, aunque en otros países de Latinoamérica se usa hace un buen tiempo y en Europa hace mucho. En el país la empresa privada ha sido pionera gracias a alianzas con firmas de cine. Por su parte, el INCI, como entidad estatal adscrita al Ministerio de Educación, busca audiodescribir mensajes institucionales, propagandas y comerciales televisivos.

Según Juan Carlos Rodríguez, desde hace un año que se ha estado desarrollando la técnica por parte del Instituto ha habido buena aceptación, no obstante esperan más. La satisfacción de ver esos rostros que ven con el oído, imaginan y entienden lo que hay en un video, hace parte del salario emocional de estos profesionales: “Es muy bonito ver esas sonrisas y expresiones de sus rostros cuando están escuchando una película. Hay caras de admiración cuando por ejemplo les decimos lo que pasa en el video de Carlos Vives, cuando está sentado encima de un bulto de papa y que hay un ciclista que va en una carretera. Es algo de lo que no tenían ni idea que pasaba, aunque les gustaba la canción, o les gusta la novela o el comercial, pero no tenían idea de cómo eran las personas que les hablan. Eso hace que su mundo se amplíe un poco más”.

Asimismo, Juan Estaban Gómez también ha sentido satisfacción de ayudar a generar esas emociones: “Hemos tenido experiencias con cortos que tenían audiodescripción, narraciones infantiles y había adultos con los ojos aguados de lo emocionados con lo que pasaba en la película”.

Los porqués

Pero, ¿cómo surge la idea de la realización del festival? En palabras de Juan Esteban Gómez, todo se da porque en los últimos años se han estado buscando formatos accesibles para personas con esta discapacidad, por lo que también se han habilitado salidas culturales y museos para ellos. “Ahora lo hacemos con cine y con un género al que normalmente ellos no tienen acceso como es la ciencia ficción porque son películas llenas de efectos especiales, con una narrativa diferente. Usamos clásicos de la cultura popular como Terminator, Jurassic Park, Star Wars, que para todos nosotros son muy normales, pero para ellos no es lo mismo”.

Carlos Parra, director general del INCI.

El director general del INCI, Carlos Parra Dussan, comenta que lo que querían era decirle al país que los ciegos también disfrutan del séptimo arte: “Ahora que estamos con el boom de la economía naranja como la idea de reactivar todo esto del arte y las expresiones artísticas, queríamos sumarnos y decir que muchas veces quedamos relegados del cine, de los museos, de las pinturas y de muchas otras expresiones porque no hay obras adaptadas para nosotros”.

Para Carlos Parra, en los eventos culturales abiertos no hay una categoría que les permita participar en igualdad de condiciones, por lo que han optado por realizar los suyos propios como salidas cívico militares, clases de zumba, concursos de cuento en Braille, y de esta manera abrirse espacios en el campo de la cultura.

“Si vamos a una obra de teatro y no hay la forma de que la captemos es una actividad más frustrante. Nos describen un cuadro, pero no hay réplicas en alto relieve, que desde luego no sean las piezas originales, pero sí que pensaran más en nosotros y que algunas obras fueran pensadas    al tacto, al oído. Por eso abriremos el centro cultural del INCI con distintos espacios de los sentidos, para oír, oler, tocar, porque los otros son restrictivos o limitantes para nosotros. Lo que se busca desde el INCI es acceso a la cultura para los ciegos”, explica el director del Instituto.

Las cifras en el mundo

En el año 2017 la Organización Mundial de la Salud, OMS, estimaba que en el mundo había 253 millones de personas con alguna discapacidad visual: 217 con discapacidad visual moderada a grave y 36 millones ciegas. De estas, el 81% con ceguera o discapacidad visual moderada a grave son mayores de 50 años.

Según la OMS, las enfermedades oculares crónicas son la principal causa mundial de pérdida de visión, y los errores de refracción no corregidos y las cataratas no operadas son las dos causas principales de discapacidad visual. Estas últimas son la principal causa de ceguera en los países de ingresos medios y bajos.

Se estima que el número de niños con discapacidad visual asciende a 19 millones, de los cuales 12 millones la padecen debido a errores de refracción. Aproximadamente 1,4 millones de menores de 15 años sufren ceguera irreversible y necesitan acceso a servicios de rehabilitación visual para optimizar su funcionamiento y reducir la discapacidad.

En términos generales, la prevalencia de la discapacidad visual ha disminuido desde comienzos de los años noventa. Esa disminución se asocia al desarrollo socioeconómico en general; una actuación concertada de salud pública; un aumento de los servicios de atención oftalmológica disponibles; y el conocimiento por parte de la población general de las soluciones a los problemas relacionados con la discapacidad visual.

Sin embargo, la OMS calcula que el número de personas con esta condición podría triplicarse debido al crecimiento de la población y a su envejecimiento. Por ejemplo, para el año 2050 podría haber 115 millones de personas ciegas, en comparación con los 38,5 millones que se estima para 2020.

Según el Censo 2005, Colombia cuenta con 1.134.085 personas con esta discapacidad, aunque la cifra aumentará en los resultados del Censo que se adelanta el presente año. “Este Censo nos permitirá hacer políticas públicas con enfoque diferencial. Es muy importante para las entidades que trabajamos desde el Estado para la discapacidad en Colombia, saber cuántos somos, dónde estamos, qué nivel educativo tenemos, y cuáles son las características de la discapacidad”, dice Carlos Parra Dussán, director general del INCI.

Un balance

VOZ habló con Nelson Julián Villamizar, quien después escuchar Matrix comentó sus sensaciones acerca de la iniciativa y el filme. En sus palabras, todo lo que sea apertura o democratización de las oportunidades, sobre todo en recreación como derecho fundamental de los seres humanos, es bienvenido. Reconoce que con la llegada del actual director del Instituto se han propiciado muchos más escenarios como este. “Es una política de apertura”, anota.

Nelson Julián Villamizar al lado de un cuadro de Louise Braille inventor del sistema de
lectura y escritura táctil conocido como Braille.

“Me siento muy contento por las películas de renombre, de las que siempre escuchábamos pero no teníamos acceso como Matrix, en la que mediante la audiodescripción tuvimos la oportunidad de saber en qué consiste, de percibir las imágenes, de comprenderla. Además, esta película se conseguía en inglés. Hoy la entendimos porque nos explicaban los silencios, las pausas, lo que sucedía, por lo que pudimos disfrutarla plenamente”, explica Nelson Julián.

Comenta que con las cintas tienen la posibilidad de crear imágenes auditivas, pero que con la audiodescripción son enriquecidas porque tienen acceso a más códigos informativos, y que por asociación de ideas, se aproximan más a lo que sucede: “Por ejemplo, el sonido de los motores de los carros, de los disparos, de las espadas, del jadeo y la música, pero acompañado de la audiodescripción es mucho más fácil recrear las imágenes en nuestro cerebro. Es una conjunción de sensaciones experimentada gracias a los efectos de sonido. En las radionovelas como Kalimán o Arandú recreábamos cosas por el sonido que hacían los locutores, por la actuación radiofónica. Una película es similar, sin embargo, con la descripción nos acerca mucho más a lo que sucede”, concluye Nelson Julián Villamizar.

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