Matrícula cero en la Surcolombiana

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Movilización por la Matricula Cero en la Universidad Surcolombiana. Foto ACEU Huila

Estudiantes de pregrado lograron la gratuidad de la matrícula para el segundo semestre del año 2020. El proceso de movilización fue determinante para cumplir el objetivo, generando un precedente de victoria en la lucha por una universidad pública, gratuita y de calidad

Napoleón Gómez – ACEU

El movimiento universitario, tanto estudiantil como profesoral, ha denunciado y enfrentado la política de Estado vigente para la desfinanciación de la educación superior pública en Colombia, implantada por la ley 30 de 1992, cuyo siniestro método determina que los recursos destinados por la Nación para financiar a la universidad pública aumentan proporcionalmente al dígito de la inflación, IPC.

Lo anterior es aplicado sin importar que las universidades, en cumplimiento de sus fines misionales, crecen muy por encima de esta cifra, puesto que año tras año aumentan la cobertura y su impacto en la sociedad, creando programas, incrementando los procesos de investigación, la proyección social, entre otros.

Lo anterior, ha ocasionado que las universidades recurran a la venta de servicios (poniendo ánimo de lucro a buena parte de su proyección social) y cobren cuantiosas matrículas tanto en pregrado como posgrados. Por ejemplo, en el año 2019 el recaudo acumulado por derechos académicos de pregrado e ingresos de posgrados en la Universidad Surcolombiana, USCO, representó el 11,49% y el 6% (respectivamente) del presupuesto de ingresos.

Debido a la pandemia, las proyecciones sobre la deserción en pregrados se calculaban por las universidades entre el 30 y el 50%, por lo que para mayo la consigna de matrícula cero tomó fuerza en diferentes rincones del país y en diferentes expresiones del movimiento estudiantil.

Movilización y triunfo parcial

El Consejo Superior Estudiantil, CSE, la Mesa de Articulación por la Constituyente Universitaria, MACU, y la administración de la USCO acordaron proponerle al Gobierno nacional, a la Gobernación del Huila, a la Alcaldía de Neiva y a los mandatarios de los demás municipios del departamento, cubrir los costos de la matrícula de los periodos académicos 2020-2, 2021-1 y la creación de una mesa técnica conformada por estudiantes, profesores y directivos para interlocutar con las entidades territoriales.

Paralelamente la MACU, liderada por el CSE, en compañía de diversas expresiones estudiantiles, desplegó una estrategia de comunicación por medio de las redes sociales, así como, dos plantones presenciales (a pesar de la pandemia y las restricciones de movilidad existentes). El primero, se realizó en la Plaza Cívica el 19 de junio; el segundo, frente a la Gobernación del Huila el 3 de julio, en donde sin importar que se tratara de un plantón pacífico, la Policía agredió la humanidad de los manifestantes, dejando a un docente, graduado de la USCO, gravemente herido en su rostro.

Para el 25 de junio el Ministerio de Educación anunció que a la USCO le correspondían 2.556 millones de pesos, dirigidos al pago de matrícula. Después del segundo plantón la Alcaldía de Neiva manifestó a la administración de la USCO que aportaría 2.700 millones de pesos a través del Icetex, con un aporte de 300 mil pesos por estudiante.

Luego de varias semanas de planeación, el 22 de julio, cinco jóvenes y varias comisiones de estudiantes instalaron una huelga de hambre al interior de la sede central de la USCO. La huelga de hambre se acompañó con varios plantones, una caravana circundante a la sede central y una histórica “encadenatón” en el primer piso de la Gobernación del Huila.

Finalmente, la huelga se levantó el 3 de agosto, tras el compromiso adquirido por la Gobernación de aportar 4.000 millones de pesos provenientes de regalías departamentales para los dos periodos académicos, 5.000 millones, de la misma fuente a partir del semestre 2021-2 hasta el final del mandato del Gobernador (siempre que la reglamentación nacional vigente para regalías lo permita) y, por su parte, la Alcaldía precisó que la fuente de los 2.700 millones de pesos del municipio de Neiva, serían los ingresos de libre destinación que se aportarían en los tiempos-formas pertinentes para que, junto a los demás recursos, se garantizara la matrícula cero para el semestre 2020-2.

Incumplimiento y resistencia

Durante agosto, septiembre y octubre el gobierno municipal de Neiva incumplió transitoriamente lo acordado, informando que no firmarían el convenio interadministrativo directo con la USCO sino que asignaban los recursos por medio del Icetex, insistiendo también, en la distribución del subsidio de matrícula que desestructuraba el plan de auxilios construido por la universidad. Esto desencadenó la postergación del inicio del periodo académico 2020-2.

Entonces el equipo de huelga, el CSE y diversas expresiones estudiantiles, el día lunes 5 de octubre decidieran convocar un plantón y el 6 de octubre la instalación de un campamento frente al primer piso de la Alcaldía, que duró hasta el viernes 9 de octubre cuando los manifestantes, la administración de la USCO y la Alcaldía de Neiva llegaron a un nuevo acuerdo, en el cual por medio de la Resolución 0087 se adoptó un procedimiento detallado para que los 2.700 millones de pesos, de rentas propias, fuesen dirigidos a subsidiar la totalidad del concepto de matrícula para estudiantes de la USCO, pertenecientes a los estratos 0,1 y 2 provenientes de Neiva, a través del Icetex.

En resumen, los estudiantes de pregrado en la USCO lograron la gratuidad del concepto de matrícula durante el semestre 2020-2 y de ellos, 3.579 que fueron beneficiados por recursos de regalías provenientes del departamento del Huila y del municipio de Pitalito también lo estarán por el semestre 2021-1. Todo lo anterior, con los recursos, obtenidos principalmente mediante el arduo proceso de movilización de carácter nacional, organizado y realizado localmente, por estudiantes que pusieron en práctica el pensamiento crítico, con el apoyo decidido de docentes, la buena gestión de la administración en encargo y el respaldo de la comunidad surcolombiana.

Al final, los acontecimientos reafirman el origen de los derechos en la lucha organizada e iluminan el camino para el ejercicio del nuevo poder, que derogue la Ley 30 de 1992 y conquiste la educación superior como un derecho y no una mercancía.

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