Masivas protestas y represión en Huila

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Uno de los heridos es atendido por sus propios compañeros

Más de 100 agricultores huilenses fueron agredidos por el Esmad durante el paro

Uno de los heridos es atendido por sus propios compañeros
Uno de los heridos es atendido por sus propios compañeros

Johana Lizeth Perdomo L.

Se elevaron las violaciones por parte del Esmad hacia los más de 87 mil cafeteros que salieron a protestar en el Huila. Así lo dio a conocer la Mesa Amplia de Derechos Humanos constituida parcialmente por las organizaciones defensoras de los derechos humanos.

Hacia las siete de la mañana del viernes 1 de marzo se volvieron a registrar ataques por parte del Escuadrón Móvil Antidisturbios, sobre la vía nacional en el municipio de Neiva en cercanías a los barrios Villa Constanza y Santa Bárbara, contra los 40 mil agricultores que se encontraban asentados en este lugar.

En el hecho resultó gravemente herido un campesino que perdió gran parte de su mano, como también fueron detenidos tres cafeteros y un defensor de derechos humanos de la Corporación José Antonio Galán, en el momento en que decidieron llevar al centro médico más cercano al agricultor.

Con este nuevo hecho de violencia, se suma el segundo caso de campesinos que pierden las extremidades por ataques con gases y bombas de aturdimiento en el Huila, como también es la segunda vez que atacan, arrastran y golpean a otro líder de derechos humanos, caso particular de Aabdai Gallo, integrante del CPDH Algeciras. Hasta la fecha son más de 100 personas las que han resultado heridas por los abusos de autoridad de la Policía; razón por la que organizaciones de derechos humanos y sociales del departamento hacen un fuerte llamado de atención a ejercer el diálogo y la filosofía humanitaria, con el fin de evitar nuevamente los desmanes cometidos por el Esmad.

De la misma manera, José María Palacios, miembro suplente del Comité Departamental de Cafeteros y quien participa de la movilización, manifestó que la crisis de los cafeteros se debe al precio del café, es decir, el bajo costo al que es comprado el producto por el intermediario, el cual se encuentra en un mínimo de 500 mil pesos la carga de café, pero la idea es que este quede en 800 mil.

Otro problema son las aceleradas deudas con el Banco Agrario por la misma crisis que enfrenta el sector.

“En el asunto de los fertilizantes le estamos solicitando al gobierno que nos entregue unos subsidios, puesto que sabemos que de los países de donde provienen estos productos el precio que tienen es muy bajito, pero cuando llega a Colombia los precios se suben exageradamente… en este momento un bulto de abono está costando 65 mil pesos y 85 mil pesos con el transporte hasta la finca, en contraste con el precio en Venezuela y Ecuador que está en 25 mil pesos, esto porque el gobierno subsidia al campesino”, expresó el caficultor.

Por esta razón y hasta que no se genere el diálogo para un acuerdo a nivel nacional los protestas no se irán de los lugares de concentración ya que son muchos los prejuicios a los que son sometidos por el gobierno.

“No somos guerrilleros”

El líder cafetero también se refirió a las falsas acusaciones de los medios de comunicación local y nacional, al ratificar que la movilización campesina no se encuentra infiltrada por la insurgencia o grupos externos que quieren alterar el orden.

“En el momento en que nosotros salimos de los municipios hicimos reuniones con los presidentes de las Juntas de Acción Comunal y les dijimos que cada uno de ellos tenía que llevar por escrito a sus amigos, a los vecinos de alrededor para llevar el control para evitar justamente la infiltración de personas extrañas, eso lo acordamos y así se está haciendo, lamentablemente no sé por qué a oídos del gobierno se dice lo contrario, yo puedo decir que somos netamente campesinos, no solamente cafeteros, sino luleros, granadilleros, ganaderos y ahí estamos”.