Más importaciones que aumentarán el desempleo

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Planta de producción de clínker en Colombia. Foto internet.

Un sindicato alerta sobre grave situación laboral que dejaría una decisión del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, para importar más de un millón de toneladas anuales de cemento, afectando a la industria nacional y al empleo

Juan Carlos Hurtado Fonseca

Con una carta al Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, el Sindicato Unitario de Trabajadores de la Industria de los Materiales para Construcción, Sutimac, advierte sobre las nefastas consecuencias de importar un millón 500 mil toneladas anuales de cemento sin pulverizar o clínker, con un gravamen arancelario cero.

La organización de trabajadores hizo referencia a la reunión del Comité de Asuntos Aduaneros, Arancelarios y de Comercio Exterior, en la que se propuso la medida, y como organización de obreros del sector de los materiales de la construcción expresó sus argumentos y preocupaciones.

Según Sutimac, en el país se ha creado gran expectativa por el desarrollo vial iniciado con las vías de cuarta generación y la construcción de vivienda con los programas del Gobierno nacional, lo cual hizo que empezaran a entrar cementos fabricados en el exterior y que otras empresas iniciaran la importación de clínker de países que tienen excedentes sin ningún tipo de arancel; a pesar de que había una capacidad instalada de producción de cemento para extender el mercado, con plantas que ocupan un buen número de trabajadores, en su mayoría con empleos directos, estables y con garantías convencionales.

Incluso, se suma la ampliación de la importación de producto procesado clínker sin arancel, lo cual pone en riesgo miles de puestos de trabajo, porque la demanda es menor a la capacidad instalada y se le suman las importaciones a más bajos costos.

La situación de la producción y mercado de estos productos ya ha provocado el cierre de cuatro plantas de producción en Colombia, en las que gracias a la presión del sindicato se ha logrado la reubicación de un gran número de trabajadores en otras fábricas.

Otoniel Ramírez, presidente de Sutimac.

Sutimac también dice en su misiva que al disminuir los volúmenes de producción y el flujo de caja, las empresas productoras nacionales se han visto obligadas a reducir el personal, produciendo así grandes golpes al empleo.

“El empleo generado por el sector de la construcción ha impulsado tradicionalmente el índice total de empleos del país y había tenido en los últimos años una dinámica positiva. Sin embargo, a 2017 es el sector que más decrece en cuanto a la generación de empleo con una disminución del 5,2% a junio del año en curso. Según la Cámara Colombiana de la Construcción, Camacol, en junio de 2017 hubo una reducción de cerca de 74 mil empleos en el sector de la construcción respecto al mismo mes de 2016, con un semestre de comportamiento de variaciones negativas en el nivel de ocupación. Hay una diferencia sustancial en los beneficios que para el crecimiento del país genera una operación de planta integrada y una molienda de clínker para la producción de cemento”.

Gaseosos argumentos

Para argumentar lo anterior, la organización de trabajadores dice que la molienda de cemento representa un procedimiento menos complejo, en la medida que el clínker obtenido hasta aquí es mezclado con otros componentes que aseguran una composición y propiedades óptimas para su utilización.

“Primero, la intensidad del capital y de la mano de obra requerida para la producción de clínker es ampliamente superior a la requerida para la molienda. Es así como aproximadamente un 87% de los empleos, directos e indirectos generados en la producción de cemento se dirige hacia la obtención de clínker, mientras que la molienda ocupa únicamente el 13% restante que la medida propuesta en el proyecto afecta nada menos que la sostenibilidad de la industria en el país y de los miles de empleos de calidad que generan los productores nacionales, quienes han realizado inversiones significativas en plantas y equipos que cumplen con los más altos estándares ambientales”.

Para el sindicato es claro que el contingente propuesto impacta de forma desproporcionada a los productores colombianos de clínker, intensivos en capital y mano de obra, mientras que privilegia a importadores que únicamente realizan un proceso de molienda, de menor complejidad, menos intensivos en mano de obra y capital.

“El impacto del desequilibrio entre importaciones de cemento y clínker y la manufactura nacional de los últimos años ha sido significativo: la participación de las importaciones pasó de ser casi insignificante en 2010 donde había una importación de menos del 1% del total del mercado, a representar en 2016 el 16,5%. Es importante tener en cuenta que el consumo de cemento que había crecido a un promedio anual del 7.5% durante la última década, presentó una caída del 6% en el año 2016 y sigue decreciendo cerca del 3% en el año 2017 acumulado a junio”, dice Sutimac.

Piden reunión

Los trabajadores no solo argumentan sino cuestionan la solidez de las explicaciones de la entidad gubernamental. “El decreto se fundamenta en un hecho que no se ajusta a la realidad del país y consiste en que el consumo de clínker para hacer cemento superó desde 2012 la capacidad instalada de producción en el país y por ello se hace necesario importar clínker de forma tal que se pueda abastecer el mercado nacional a unos precios competitivos. Desconocemos la fuente utilizada para el soporte de tal conclusión, teniendo en cuenta que la misma no se cita, pero si se revisan las cifras de la capacidad instalada por parte de las compañías (publicadas en sus reportes anuales) que operan en el país y producen clínker, o en notas de prensa, así como estudios especializados que igualmente se encuentran disponibles de forma pública, se encontrará que actualmente el país tiene más capacidad de producción de cemento que de consumo”.

“Las mujeres siempre insistimos, persistimos y no desistimos”: María Claudia Lacouture

La carta finaliza diciendo que no es cierto que incentivar las importaciones sea beneficioso para la competitividad y el fomento de la inversión en el país. Por lo contrario, favorecen a un régimen de importaciones sin considerar las condiciones de la industria y el mercado nacional, desestimula la inversión en Colombia y en consecuencia priva el desarrollo y la generación de ingresos para el Estado…”

En consecuencia el sindicato solicitó que no se permita la entrada de más clínker en las actuales condiciones (sin arancel) y que se les permita tener una reunión con la ministra María Claudia Lacouture para exponerle directamente las inquietudes.

@Aurelianolatino 

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