Más derechos, más socialismo

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Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel, motores de la reforma constitucional en Cuba.

“Trabajaremos en lograr una norma constitucional que refleje la perdurabilidad de una nación soberana, independiente, socialista, democrática, próspera y sostenible”, dijo el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, al defender la iniciativa

Alberto Acevedo

Se ha puesto en marcha en Cuba un complejo mecanismo de consultas, que concluirá con la convocatoria de un referendo popular, para aprobar una reforma a la constitución nacional de este país antillano, que se ponga a tono con nuevas realidades económicas y sociales y se adecúe a los lineamientos de la política económica y social de la isla, diseñados en el último congreso del Partido Comunista de Cuba.

La actual constitución política cubana se encuentra vigente desde febrero de 1976, también sometida a un referendo popular. Desde entonces se han  producido vigorosos cambios, que en opinión de los comunistas cubanos y el aparato del Estado, obligan a una actualización de la norma suprema.

De acuerdo a las orientaciones del Partido Comunista, es necesario crear un marco legal a las “nuevas formas de gestión” que se vienen abriendo paso en la isla, el surgimiento de pequeños negocios privados y de cooperativas no agropecuarias promovidas por el gobierno. La inversión extranjera y la llegada de capitales frescos, requieren de una normatividad con sustento constitucional.

Nuevas realidades

Comentaristas de prensa en la isla hablan del surgimiento de un emergente sector privado, de un mercado de bienes raíces, de atisbos de una incipiente clase media. Es perceptible el número de ciudadanos con doble nacionalidad, figura prohibida en la carta constitucional. Pero, además de las propuestas del gobierno y del partido, algunos grupos de opinión intentan debatir su propia agenda. Es el caso de la población Lgbti, que reclama protección a sus derechos y amparo al matrimonio homosexual.

Un problema sin resolver es la prevalencia de la “doble moneda” en el medio circulante. De una parte, un peso fuerte, o convertible, denominado el CUC, que representa unas 25 veces el valor del peso corriente, o CUP. Analistas dicen que el comercio de una y otra moneda en el mercado, hace que algunas personas tengan mayores ingresos que otras, y por consiguiente, se den expresiones de desigualdad en la sociedad cubana.

Principios humanistas

Hasta las agencias de inteligencia de los Estados Unidos intentan levantar reivindicaciones particulares, como el ‘pluripartidismo’, para lo cual alientan y financian la formación de grupos ‘disidentes’, que serían el germen de esos partidos y de esa “democracia” con la que sueña la Casa Blanca, en todo caso alejada del modelo socialista en construcción.

En este sentido, el núcleo dirigente del partido y del Estado, ha sido claro en definir el carácter de la reforma: al asumir su cargo como nuevo presidente de la Nación, Miguel Díaz-Canel dijo al respecto: “No habrá lugar en Cuba para quienes luchan por la restauración del capitalismo”.

El 2 de junio pasado, en el acto de instalación de la nueva legislatura parlamentaria, Díaz-Canel dijo: “Los enunciados de la nueva constitución tendrán en cuenta los principios humanistas y de justicia social que configuran  nuestro sistema político y considerar como pilares inconmovibles la irrevocabilidad del sistema socialista que soberanamente adoptó nuestro pueblo; ratificar hoy más que nunca la unidad nacional y el papel del Partido Comunista de Cuba como vanguardia organizada y fuerza dirigente superior de la sociedad y el Estado”.

“Trabajaremos en lograr una norma constitucional -aseguró Díaz-Canel-, que refleje la perdurabilidad de una nación soberana, independiente, socialista, democrática, próspera y sostenible, a la vez más inclusiva, donde se fortalezca la institucionalidad del Estado revolucionario y prevalezca la prédica martiana de que la ley primera de nuestra república sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”.

En marcha la consulta

Ya se constituyó una comisión de reforma constitucional, al más alto nivel, integrada por 33 miembros, y presidida por el secretario general del partido, Raúl Castro. El anteproyecto que elabore esa comisión, será sometido a dos periodos de discusión en la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento) y una vez superado al examen parlamentario, irá a un proceso de consultas entre la población, incluyendo a sus organizaciones sociales, sindicatos, asociaciones estudiantiles, campesinas, de mujeres, de la intelectualidad, la academia, el ejército, entre otras.

No obstante ese largo y saludable proceso de participación ciudadana, que hace de la reforma constitucional cubana una de las más democráticas del planeta, el texto final que se adopte deberá ser sometido a un referendo nacional.

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