Marcos Guevara y las cicatrices del conflicto

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Tobías, exguerrillero del frente 37, Bloque Martín Caballero de las FARC-EP. Foto Marcos Guevara.

El fotógrafo y exguerrillero dialogó con VOZ sobre la muestra de su obra “El cuerpo como escenario de la memoria”, que se expone por estos días en Bogotá. Es un reconocimiento, dice, a las personas que aún llevan los rastros del conflicto en sus mentes y en sus cuerpos

Roberto Amorebieta
@amorebieta7 

Francisco de la Hoz –o Marcos Guevara como prefiere que lo llamen– es un joven barranquillero exguerrillero de las Farc, hijo de desplazados por la violencia, que creció en la ciudad y atraído por la lucha y las reivindicaciones sociales que lideraba la insurgencia, ingresó al 19 frente. Hoy, gracias a los Acuerdos de Paz, es un muchacho en proceso de reincorporación que a través de la fotografía quiere visibilizar las problemáticas que aún aquejan a muchos excombatientes y víctimas del conflicto.

“En realidad no soy fotógrafo. Me gusta la fotografía y creo que a través de ella puedo mostrar otras realidades”. Antes de ingresar a las Farc, Marcos trabajaba como fotógrafo ocasional y se ganaba la vida tomando fotos en cumpleaños y bautizos. “Siempre creí que desde lo estético se podía provocar la reflexión, la crítica social. Empecé a tomar fotografías sobre lo cotidiano, las cosas que sucedían en la calle, el gamín, la vendedora de platanitos, de quequis, de mango… Siempre quise explorar con las fotografías a personas que no suelen ser retratadas. Por eso creo que como la foto habla por sí sola, hay que saber transmitir un mensaje”.

La obra

El proyecto fotográfico “El cuerpo como escenario de la memoria” se puso en marcha hace un año. “Comencé fotografiando a los camaradas lisiados de guerra o discapacitados, exguerrilleros que padecieron el conflicto en su corporalidad. La guerra tiene un lenguaje que es el terror y la violencia. Ese lenguaje se expresa de muchas maneras y una de ellas son las cicatrices. Las cicatrices son la manifestación de que la guerra deja heridas abiertas, físicas y psicológicas, y que hay muchas que tardarán en sanar. Por eso la obra fotográfica es una analogía de lo que no debe volver a suceder, porque esa herida grande que tiene la sociedad debe sanarse”.

Marcos Guevara.

La obra tiene tres propósitos: “La visibilización de una población grande y vulnerable porque la política sobre ellos apenas se discute y merecen ser visibilizados. Se pueden conseguir recursos, promover iniciativas productivas, se necesitan prótesis, rehabilitación, tratamientos y medicinas. Todo ello es necesario para tener una reincorporación exitosa. Segundo, hacer pedagogía insistiendo en que las garantías de no repetición no consisten solo en dejar las armas. Con las fotos quiero provocar la reflexión, despertar respeto por el fotografiado, hablar en positivo dignificando su vida, su labor, su acción y mostrar dignamente lo que le sucedió para que esto no vuelva a suceder. Y tercero, aportar a la memoria histórica rescatando parte de lo vivido en el conflicto por personas que dieron años de su vida a la lucha y a la organización”.

Marcos piensa que esta obra puede contribuir a superar el estigma que cargan las personas excombatientes. “En general las y los reincorporados son personas invisibilizadas por el Estado y por los medios de comunicación porque se ha creado el estereotipo de que el guerrillero era una persona llena de rencor, que pensaba todo el tiempo en cómo atentar o cómo secuestrar, y resulta que aquí hay seres humanos que también padecieron el conflicto. Las fotografías muestran que sus cuerpos también fueron blanco de la violencia. Con esta obra no quiero señalar victimarios sino contribuir a que nos veamos todos de forma horizontal, es decir, todos fuimos víctimas de un conflicto que debe cesar”.

Marcos es consciente de que su obra es un aporte a la comprensión del conflicto colombiano. “El trabajo se inmiscuye en una zona no explorada, la gente dice que es algo novedoso, impactante, que muestra la complejidad del conflicto. Con esta obra se dignifica la historia de las personas fotografiadas, se le mueve la fibra a la gente que la ve y se invita a ponerse en la piel de quienes padecieron el conflicto. He visto que la gente se siente tocada y siente empatía. ‘Pude haber sido yo, o mi papá’, dicen”.

En los lugares donde ha mostrado parte de su obra, como la exposición ‘Memoria y resiliencia’, el colegio San Antonio en el municipio de La Paz, Cesar, o en la Universidad Externado de Colombia, ha recibido críticas positivas y negativas. “Yo aprendo de todas las críticas. Creo que lo importante no es tanto la técnica de la obra sino el mensaje que se quiere transmitir. El trabajo tiene que ser de adentro, que quienes padecieron sean los protagonistas”.

La muestra

Marcos expone dos de sus fotografías hasta el 15 de junio en la Universidad Jorge Tadeo Lozano en Bogotá, en el marco de la exposición “Memoria y resiliencia”, organizada por el Museo Nacional de la Fotografía, tras una convocatoria bienal en la que participaron artistas de todo el mundo. “Una de las fotografías es de Tobías, quien militó en el 37 Frente desde joven. Fue herido, cayó prisionero y estuvo casi 14 años preso. Tiene la impronta de la guerra en su hombro. Hoy trabaja en el programa de desminado humanitario. Fue un actor del conflicto y ahora es un actor de la paz. Ahora construye paz a pesar de lo sucedido en la guerra”.

La otra fotografía es de la negra Isabel Allende, del Bloque Caribe, luego llamado Bloque Martín Caballero. “La negra resistió con los campesinos de la Sierra Nevada la arremetida paramilitar. Cayó herida. Tuvo graves heridas en sus brazos, ha sido sometida a varias operaciones y tiene varias prótesis, pero es una mujer resiliente y luchadora que construye paz desde el territorio. La negra en la foto se maquilla, no pierde su vanidad, su belleza, su estética, es una mujer en constante crecimiento. Algunas de mis fotos serán tristes, pero esa es la realidad. Aquí, una foto muestra la resiliencia de las mujeres y la otra muestra la esperanza en el futuro. El pasado quedó atrás pero no hay que olvidar, hay que recordar para partir de ahí y construir reflexiones que nos permitan ser una sociedad menos violenta”.

Expectativas

“Me veo caminando Colombia de arriba abajo, recorriéndola, mostrando las distintas Colombias que hay. Pienso que el conflicto no va a parar y por eso hay mucho qué mostrar. Quiero estudiar fotografía, cine o producción audiovisual. O no estudio. ¿Seis años en una Universidad? Ya voy a cumplir treinta años y los tiempos van muy rápido. Lo que he aprendido de fotografía ha sido en la práctica, leyendo un libro o sentado frente a un computador. Espero haber crecido como persona, pero a pesar de que mis conocimientos se han ampliado con la experiencia adquirida en mi trabajo, seguiré siendo Marcos y seguiré intentando aportar a este país”.

La impronta de la guerra. Foto Marcos Guevara.

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