Maratón por un trabajo

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Miles de jóvenes vivieron una extenuante jornada, bajo el sol y en largas filas con el anhelo de acceder a un empleo en la capital

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Grandes filas de jóvenes a la espera de un trabajo. Foto El Tiempo.

Carolina Tejada

Maratónica jornada tuvieron que vivir miles de jóvenes los días martes y miércoles de la semana pasada, pues con el anhelo de vincularse a un empleo digno, soportaron largas horas bajo el sol en medio de colas interminables que doblaban las manzanas aledañas a la Plaza de los Artesanos de Bogotá, donde se llevó a cabo lo que se denominó la primera feria laboral de la actual administración.

Esta jornada buscaba brindarles la oportunidad a 2.500 jóvenes, pero los altos niveles de desempleo juvenil, superaron la oferta, a estas jornadas acudieron más de cuatro mil personas.

El desempleo asecha a los jóvenes

Jornadas como estas se quedan cortas a la hora de abordar una realidad a tiendas que vive la juventud en el país; la ausencia de oportunidades laborales y los altos niveles de desocupación, dejan a amplios grupos juveniles sin la posibilidad de ocupar su tiempo.

Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE, los índices del desempleo para el 2014 y 2015, se ubicaron en el 8,2%, cifra que se catalogó como la más baja en los últimos tiempos. Sin embargo, el nivel de informalidad, que incluye a todos los ocupados, familiares sin remuneración, jornaleros o peones en empresas de cinco trabajadores o menos, trabajadores con poca remuneración en empresas de hogares y otros por cuenta propia en establecimientos de hasta cinco personas exceptuando independientes profesionales y similares, se incluyen dentro de las cifras de empleabilidad laboral, ampliando los porcentajes de personas que estarían empleadas.

La informalidad ¿como trabajo digno?

Los altos niveles de desempleo ubican a un amplio margen de la población en trabajos informales. La calle y las viviendas, serían los lugares en donde a partir de diversas iniciativas, los jóvenes y personas de la tercera edad se estarían ocupando. Hoy estos niveles de ocupación de manera informal, en la mayoría de los casos indigna, no representa ingresos estables, ni contratos que garanticen estabilidad y mucho menos prestaciones sociales, hoy superan el 56,1% del total de empleos en el país. Las personas que tienen negocios en sus viviendas o los ubican en otras casas, alcanzan el 21,3% de los empleados totales, los niveles de informalidad superan el 80% en ambos casos.

En el caso de Bogotá, según la Cámara de Comercio, las personas que trabajan en informalidad “tienen un claro riesgo en este tipo de negocios, el cual va asociado a una menor productividad, tener mayores costos por accidentes o enfermedades y multas por el incumplimiento de normas”.

El anhelo de un trabajo digno

Quienes han adelantado algún estudio técnico o tecnológico, o carreras profesionales, pero que se suman a las cifras de desempleados, llegaron desde muy tempranas horas, cumplieron con la espera en sus respectivas filas, algunas personas como madres cabezas de hogar, llevaban sus hijos de brazos, pero con el anhelo de ingresar a una empresa que le garantice mejores condiciones de vida, se mantuvieron allí, hasta que las puertas de la Plaza se abrieron y los orientadores que llevó la Secretaría de Desarrollo Económico, se dispusieron a orientar a la población demandante.

Las largas horas de espera tenían su sustento, muchas de estas personas llevan más de seis meses sin un empleo y como ellos mismos afirman, “tenga o no tenga trabajo, siempre hay que comer, pagar un transporte para ir a una entrevista, imprimir una hoja de vida, todo es plata. Y cada día la vida es más costosa”.

Finalmente lo que resultó ser una oportunidad laboral para 2.500 personas, demostró que siguen existiendo altos niveles de desempleo y que se hace menester que el distrito, responda a esta demanda en donde son los jóvenes los principales perjudicados.