¿Mancuso prenderá el ventilador?

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Salvatore Mancuso, conocido como “Santander Lozada” o “Triple Cero”, fue uno de los comandantes más poderosos de las Autodefensas Unidas de Colombia

En carta dirigida al dirigente conservador Álvaro Leyva, el exparamilitar Salvatore Mancuso manifiesta su deseo de acudir a la Comisión de la Verdad y contar sin tapujos su versión del proyecto paramilitar, que aún se mantiene vigente y sigue dejando miles de víctimas. Sectores del Establecimiento están nerviosos, ¿por qué?

Redacción Política

Independientemente de su situación migratoria, Salvatore Mancuso está dispuesto a seguir contando su verdad sobre el auge y consolidación del proyecto paramilitar en Colombia. Esta es la conclusión que se infiere de la carta que envió desde Estados Unidos el exparamilitar al dirigente conservador Álvaro Leyva.

La misiva, dada a conocer a los medios de comunicación el pasado 7 de septiembre, ha levantado la polvareda en el mundo político por la ratificación de lo dicho por Mancuso en otras oportunidades, lo cual podría reabrir el proceso de la llamada “parapolítica” en un momento donde el debate se encuentra a flor de piel por la detención domiciliaria del expresidente Álvaro Uribe Vélez.

“Extraditaron la verdad”

Desde una cárcel de paso y a la espera que se resuelva su situación migratoria luego de cumplir su condena en Estados Unidos, Salvatore Mancuso expresó que fue extraditado en 2008 porque relató como funcionarios del gobierno de Álvaro Uribe fueron afines al proyecto de las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC.

“Funcionarios cercanos al gobierno de Álvaro Uribe, como Francisco Santos, actual embajador de Colombia en Estados Unidos; José Miguel Narváez, subdirector del DAS quien tuvo responsabilidad en la muerte de Jaime Garzón; y Pedro Juan Moreno, amigo personal y secretario de Gobierno de la Gobernación de Antioquia del expresidente, fueron personas muy cercanas con las AUC”, expresó Mancuso en partes de la misiva.

De igual forma, el exparamilitar recuerda que al denunciar públicamente el rearme del paramilitarismo lo llamaron mentiroso, y que cuando confesó que el 35 por ciento de los miembros del Congreso de la época eran personas apoyadas por las AUC, lo trataron de loco. «Cuando conté acerca de la parapolítica la negaron, revelé que yo era la prueba viviente de lo que en ese entonces denominé ‘Paramilitarismo de Estado’ y me trataron de iluso», agregó Mancuso en su carta.

Verdad para las víctimas

Para Mancuso, Colombia no conoce la verdad: “No hubo ni existe el interés político de que esto ocurriera ni ocurra, se rasgan las vestiduras exigiendo verdad, pero hipócritamente se impide la reconstrucción de la misma, se instrumentaliza la justicia como forma de venganza”.

Por eso el exparamilitar dice que acepta comparecer ante la Comisión de la Verdad para contar todo lo que sabe sobre los llamados terceros responsables que patrocinaron el paramilitarismo, fenómeno armado que agudizó el conflicto finalizando la década de los noventa. Sin embargo, y pese a la publicitada “desmovilización” en el 2004, este proyecto se mantiene vigente bajo nuevas y sofisticadas formas de organización, condenando al país a un ciclo perpetuo de violencia.

Según la carta, Mancuso mantiene su compromiso con la verdad, reparación y no repetición con las víctimas: “Les prometí que no les voy a fallar y no lo haré; la verdad no puede seguir sirviendo para beneficiar intereses ocultos”.

Reacciones

Como era de esperarse, la carta de Salvatore Mancuso generó de inmediato reacciones en el mundo de la política. Fueron múltiples los comentarios que se desencadenaron luego de conocerse la misiva del exparamilitar. Por supuesto, la más importante de estas llegó desde Washington.

Francisco Santos, actual embajador de Colombia ante los Estados Unidos, sacó un comunicado a la opinión pública donde se defiende aduciendo que las acusaciones de Mancuso, que son las mismas de hace 13 años, no tienen ninguna otra prueba sino su palabra, lo cual “jamás ha podido demostrar en ninguna instancia judicial”.

De igual forma, el también exvicepresidente del gobierno Uribe Vélez, defendió la extradición como una “decisión institucional” por incumplimiento de las obligaciones de los antiguos jefes paramilitares con la ley de Justicia y Paz. Reconoció que sí tuvo reuniones con Mancuso, pero estas se dieron como periodista del diario El Tiempo y como director de la fundación País Libre en gestiones humanitarias.

Desde la orilla de la oposición, el senador Iván Cepeda Castro reaccionó con vehemencia al señalar que pronto se conocerá la “verdad inexorable”, pues en la carta del exparamilitar se volvió a poner en evidencia la relación de esta sanguinaria estructura armada con Álvaro Uribe y Francisco Santos. “El significado de la carta de Salvatore Mancuso es la expresión de su voluntad, esté donde esté, de contarle al país los capítulos que faltan de la parapolítica. Solo la verdad podrá lograr que Colombia llegue a ser una sociedad en paz y realmente democrática”, argumentó horas después el parlamentario del Polo Democrático Alternativo.

Si bien la deportación de Salvatore Mancuso aún se encuentra empantanada, entre otras cosas por la mala gestión jurídica desarrollada por el cuerpo diplomático colombiano, también es cierto que la carta aumenta la expectativa frente a los últimos acontecimientos que salpican a los más importantes dirigentes del partido de Gobierno con el fenómeno del paramilitarismo en el país.

¿Salvatore Mancuso volverá a prender el ventilador de la “parapolítica”? O, por el contrario, ¿el uribismo logrará una vez más ocultar la verdad del proyecto paramilitar en Colombia? Amanecerá y veremos.

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