Maestro Castañeda, artista del pueblo

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Polemista intransigente, defensor de una estética, de una concepción comprometida con el destino humano, con la dignidad de su pueblo, con un desarrollo estético de excepcionales calidades técnicas y éticas, humanistas y americanistas

Alberto Ortiz Erre

Se nos fue el maestro Alfredo Castañeda, declamador, narrador y conversador documentado que en pláticas inolvidables animaba los encuentros en la calle, la academia o el sindicato.

Desde muy joven se unió a las filas del Partido Comunista. Su formación ideológica se enriqueció en las luchas populares al lado de los dirigentes Julio Rincón, José Cardona Hoyos, Luis Hernán Sabogal, Julio César Álvarez, Misael Rubio, Luis Vidales, Jacobo Arenas, Gilberto Vieira, Anteo Quimbaya, Gustavo Osorio, con quienes desarrolló una polifacética lucha política, artística, sindical y popular por la vivienda para millares de compatriotas víctimas de la voracidad feudal, burguesa e imperialista que ha padecido el país en toda su historia.

Pereirano, nacido en 1927, se formó en las facultades de Bellas Artes de Cali, en la Universidad Nacional y en el Instituto Superior de Ciencias Sociales, en Moscú.

En México anima su espíritu la contemplación de las obras cimeras de la plástica de Rivera y Siqueiros, que evocan la milenaria civilización precolombina y el ejemplo en la lucha por la tierra del pueblo dirigido por Emiliano Zapata.

En Cuba respira el aire, la atmósfera de la victoriosa revolución cubana antiimperialista.

El enfoque ideológico

El conjunto de su obra invita a la reflexión, al compromiso, a la lucha popular, a la defensa y divulgación de nuestra cultura, que emerge desde la estatuaria precolombina que contemplamos en los monolitos de San Agustín, en las pirámides centroamericanas, en la estética incaica o en la orfebrería aurífera que observamos en el Museo del Oro del Banco de la República.

Polemista intransigente, defensor de una estética, de una concepción comprometida con el destino humano, con la dignidad de su pueblo, con un desarrollo estético de excepcionales calidades técnicas y éticas, humanistas y americanistas. Denunció las concepciones puramente formalistas, martatrabistas, de espaldas a la estética revolucionaria, en momentos en que arrecia la miseria, el hambre, la explotación burguesa e imperialista, distractora del compromiso en las batallas de ideas por la liberación nacional.

El creador

Su obra evoca la disciplinada formación emergida de sus mentores, de sus maestros Pedro Nel Gómez, Carlos Correa, Alipio Jaramillo y de sus condiscípulos y compañeros de generación: Rodrigo Arenas Betancur, Hanné Gallo, Gustavo Valcárcel “Juan Pueblo”, Arlés Herrera “Calarcá”, Fernando Oramas, Manuel Parra “Espartaco”, Arturo Alape, Hugo Martínez.

De su extensísimo trabajo destacamos: Trinidad indígena, Maternidad. Voceadores de Prensa, Cali, 1949. Rivera: La Vorágine, Neiva, 1955, Madona de los Andes, 1964.

Cacique Pipintá, 1964, La Gaitana, 1957, Estudiantes Sacrificados, 1959 en el Museo Nacional; López Pumarejo, en el Concejo de Bogotá; Familia Agraria, Fosca. Juan de la Cruz Varela, Cabrera; Caídos por el Militarismo, Mapiripán, 2010.

Innumerables murales salidos de sus pinceles decoran sedes sindicales y populares.

Con su vigorosa caricatura, ilustra las publicaciones Voz de la Democracia, del Partido Comunista, Unidad Sindical, de la CSTC, El Informativo CUT, de Bogotá.

El calor humano de los comunistas y de los luchadores populares se solidariza con su esposa, Nelly Rubio, con sus hijos Luis Alfredo y Pablo, y sus hermanos Fernando, Merceditas, Myriam y Alicia en estas horas de dolor. Pero el ejemplo del maestro Castañeda perdurará en la historia y será paradigma de los jóvenes artistas y su obra seguirá animando la lucha popular, la lucha por el socialismo, por la justicia social.

El Partido Comunista y el semanario VOZ inclinan sus banderas ante el ejemplo y trayectoria de tan valioso camarada: El Artista del Pueblo.