Los medios, la democracia y las empresas

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Ancízar Narváez Montoya

Para empezar esta columna, el primer debate que se debería hacer en los medios es precisamente el único que no se hace: el debate sobre los medios.

Puede ser útil a los lectores saber que cuando hablamos de medios de comunicación modernos nos referimos a aquellos que corresponden a la época del capitalismo y que van desde la imprenta (siglo XV) hasta internet. Estos, a la vez, son de dos tipos: los de señal abierta, más comúnmente llamados de masas y los que circulan en línea.

Siempre se dice que en Colombia hay completa libertad de expresión; incluso, la Constitución es explícita al decir que todo colombiano tiene derecho a fundar medios de comunicación. La pregunta es: ¿cuánto dinero hay que tener para fundar un medio de comunicación de masas?

Entre los canales de señal abierta —o sea, los que no necesitan sintonizarse por cable o satélite—, el que tiene la infraestructura más barata es Canal Capital, cuyos activos costaban 24 013 millones de pesos en 2019, pero cuya cobertura es solo local; mientras tanto, los de Caracol TV, que sí tiene cobertura nacional, cuestan más de 1 300 000 millones (1 billón 300 mil millones), más de  cincuenta veces el valor del primero. El valor de los de RCN TV es poco más que la mitad.

En cuanto a la radio de cobertura nacional, los activos de RCN Radio —los más costosos— ascienden a casi 350 000 millones, mientras que los de la Organización Radial Olímpica cuestan 93 440 millones, lo cual se refleja en diferencias de cobertura y audiencia.

Con estos costos ni siquiera tiene sentido lamentarse de la centralización de la propiedad y del carácter corporativo de los medios. Nadie tiene tal cantidad de dinero, excepto los grupos económicos.

Ahora, suponiendo que alguna organización social, sindical, política, no gubernamental, religiosa, etc., lograra reunir el dinero para fundar un medio de estos alcances, ¿quiénes van a ser los anunciantes que les paguen los 798 000 millones que factura Caracol TV, o siquiera los 50 000 millones que factura Discovery?

Ninguna organización sindical, indígena, estudiantil, campesina, ONG, tiene la capacidad de sostener económicamente un medio alternativo de alcance masivo y nacional. Es obvio que, además de la infraestructura, son los grupos económicos los que pueden pagar los espacios publicitarios. Por consiguiente, no van a pagar anuncios en un medio que represente alternativas políticas al modelo económico del que esos grupos son beneficiarios.

En su artículo 75, la Constitución dice: “para garantizar el pluralismo informativo y la competencia, el Estado intervendrá por mandato de la ley para evitar las prácticas monopolísticas en el uso del espectro electromagnético”. A pesar de esto, el Estado solo provee a RTVC con ingresos de solo 187 819 millones en 2019, –una cuarta parte de los de Caracol TV–, con los cuales tiene que financiar el funcionamiento de 8 canales regionales, 3 canales nacionales, y más de 50 estaciones de la Radio Nacional de Colombia.

En consecuencia, tenemos una sola mirada sobre la nación, sobre la paz, sobre la economía, etc., que es la de los empresarios. No se puede esperar que estos informen sobre quienes consideran sus enemigos; tampoco es realista pedirles objetividad ni equilibrio informativo, o la defensa de los intereses contrapuestos.

El pluralismo informativo es justamente el problema, ya que no se puede garantizar a través de la competencia privada, pues esta solo incluye a los que están en capacidad de competir, o sea los mismos que necesitan dejar fuera del debate a quienes proponen alternativas al establecimiento político y económico, y su modelo de desarrollo y de sociedad.

Así las cosas, mientras el Estado no convierta a RTVC en una empresa capaz de competir con la radio y la TV privadas en infraestructura, cobertura y sobre todo programación, el pluralismo y la libertad de fundar medios de comunicación son una ficción.

¿Estarán los medios privados, o los grupos que los sostienen, dispuestos a dar a este debate?; ¿estarán dispuestos a aceptar la competencia real frente al oligopolio que mantienen actualmente?, o, lo más importante: ¿estarán dispuestos a contribuir a superar el déficit democrático que aqueja a la nación colombiana, una de cuyas manifestaciones más importantes es precisamente la concentración de la propiedad, la parcialidad informativa y la unanimidad política del sistema nacional de medios?

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