Los Juegos en la antigüedad: Tips olímpicos

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“¡Nike! ¡Nike! ¡Nike!”, con esas palabras, que en griego signifi can victoria, el soldado Filípides anunciaba el triunfo de Atenas. Había corrido más de 40 kilómetros con una consigna: avisar a la ciudad que sus soldados habían ganado la batalla ante el ejército persa, en la ciudad de Maratón.

Comité Olímpico Colombiano, COC

La primera referencia exacta de una victoria olímpica nos lleva al 776 a.c. con la celebración de los Juegos Helénicos que estaban consagrados a Júpiter, Zeus en la mitología griega. Los Juegos no adquirieron el nombre de olímpicos hasta que Ifitos, rey de Élida y Licurgo, rey de Esparta, firmaron un tratado por el que se reconocía el valle de Olimpia como un estado neutral que nadie podría violar portando armas.

Este tratado fue suscrito voluntariamente por todos los Estados griegos que reconocían que en aquel valle, donde Apolo había vencido a Hermes en la carrera y Hércules compitió con sus hermanos en otra carrera, coronando con ramos de olivos al vencedor, estaba gran parte de la gloria eterna de sus antepasados.

A partir de ese año 776 a.c. los Juegos Olímpicos fueron disputados sin interrupción y cada cuatro años durante 1168 años, es decir, 292 olimpíadas consecutivas, convirtiéndose de esta forma en el evento organizado por el ser humano que más ha perdurado en el tiempo.

El gran triunfo de Ifitos no fue solamente restablecer los juegos predilectos de los dioses ni hacer que Olimpia fuese recinto neutral; el mayor triunfo del rey de Élida fue conseguir reunir cada cuatro años a todos los jóvenes de los diferentes estados helénicos, haciendo cesar las guerras y batallas, primero un mes antes y un mes después de los Juegos, aumentándolo luego a tres meses antes y después del acto olímpico, contribuyendo así a la expansión de la paz, que todavía hoy es una de las principales ideas del movimiento olímpico restaurado por Pierre de Fredi, barón de Coubertin.

La prueba del Maratón ha tenido siempre curiosas anécdotas a su alrededor: En Saint Louis 1904 se pudo corroborar que el ganador de la Medalla de Oro, Thomas Hicks (USA) había ingerido clara de huevo con sulfato de estricnina y cognac en lo que fue el primer caso de doping que se recuerda; como consecuencia de este hecho la Federación Atlética Americana aconsejada por los médicos estableció por primera vez la prohibición del uso de drogas.

Uno de los casos más comentados ocurrió también en Saint Louis cuando el estadounidense Fred Lorz entró victorioso al estadio donde culminaba el Maratón, pero extrañó a los jueces de la prueba lo fresco que había ingresado al estadio y que casi no había sido visto en el transcurso de la carrera; inmediatamente pudieron corroborar que Lorz había abandonado después de la primera hora de carrera, se había montado en un automóvil adelantando así a los demás competidores y continuó corriendo casi al final del recorrido para entrar “victorioso”.

En ese mismo Maratón de Saint Louis uno de los grandes favoritos para la prueba era el cubano Carvaja, quien llegó en quinto lugar, porque yendo como puntero y con buena ventaja, desesperado por el hambre que tenía, paró a un lado del camino a comer manzanas que arrancó del propio árbol. Las manzanas estaban verdes y le causaron tal malestar de vientre que debió detenerse varias veces antes de la llegada, perdiendo de esa forma la oportunidad de sellar con la Medalla de Oro.

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