Los jóvenes, los más llevao’s

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Cristian Prías dedica días enteros a revisar portales de internet donde ofrecen empleo. Foto J.C.H.

Según el DANE, aumentaron las cifras de desempleo juvenil, en los últimos meses de 2018

Juan Carlos Hurtado Fonseca
@Aurelianolatino 

La última vez que Cristian Prías pasó una hoja de vida fue hace dos semanas. En esa oportunidad a un call center, donde le dijeron que si lo necesitaban lo llamaban. La escena se repitió alrededor de 15 veces el año pasado, en las que presentó su currículum a otras firmas similares como a empresas relacionadas con su profesión.

Cristian es un ibaguereño de 25 años, que terminó estudios de ingeniería mecánica en la Universidad Nacional de Bogotá, vive en la misma ciudad y constantemente busca trabajo en fábricas de materiales de construcción, donde estaría aportando desde su profesión.

El joven hace parte del 48,9% de jóvenes ocupados, durante el trimestre móvil septiembre – noviembre de 2018. Del total de hombres jóvenes la ocupación fue de 57,5%, y del total de mujeres en ese rango de edad, 40,1%, según la Gran Encuesta Integrada de Hogares, GEIH, del Departamento Nacional de Estadística, DANE, intitulado Mercado Laboral de la Juventud (14 a 28 años).

En este se asegura que en el mismo trimestre la tasa global de participación, TGP, de la población joven en el total nacional fue 58,3%. Para las mujeres 51,0% y para los hombres de 65,4%. Para el trimestre móvil septiembre – noviembre 2017 estas tasas fueron 58,1%, 50,3% y 65,7%, respectivamente.

Pero el dato que más preocupa es que la población joven presentó una tasa de desempleo, TD, de 16,1%. Para los hombres la tasa de desempleo fue 12,1% y para las mujeres fue 21,4%. Durante el trimestre móvil septiembre – noviembre 2017 estas tasas fueron 15,4%; 11,7% y 20,3%, respectivamente.

Es evidente que el desempleo aumentó con relación a 2017, lo que sorprende a algunos porque hasta la misma Organización Internacional del Trabajo, OIT, había dicho que a medida que la economía mundial se recuperaba, la población activa continuaría aumentando, y por ello en 2018 el desempleo mundial debió mantenerse al mismo nivel del año anterior.

América Latina

En el estudio Panorama Laboral 2018, de la OIT, se muestra que los jóvenes (entre 15 y 24 años) enfrentan los mercados laborales en condiciones desfavorables frente al resto de trabajadores. Por su juventud, carecen de experiencia laboral, y es eso mismo lo que constituye la principal barrera para su empleabilidad. Se trata de un círculo vicioso de empleabilidad y desaliento.

“Tomando en cuenta que entre los desempleados jóvenes se encuentran tanto cesantes como una importante participación de los que buscan empleo por primera vez, la tasa de desocupación de los jóvenes es cercana al 20% en América Latina y el Caribe, y casi triplica a la del resto de la población trabajadora. Uno de cada cinco jóvenes en la región busca trabajo y no lo encuentra. “Asimismo, la tasa de ocupación de los jóvenes es más de veinte puntos porcentuales inferior a la de los adultos (aunque, al menos en parte, esto está explicado por la participación de los jóvenes en actividades educativas). Este alto desempleo y baja ocupación juvenil, así como una inserción laboral precaria, conforman los principales retos de la política laboral juvenil de la región”, manifiesta el informe de la OIT.

Y aunque el estudio del DANE anota que actividades como agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca, fue la rama de actividad económica que más contribuyó de forma positiva a la variación total de la población ocupada joven, con 1,5 puntos porcentuales, seguida de la construcción con una contribución de 0,9 puntos porcentuales; Cristian está entre los millones que no pudieron hallar trabajo en su área profesional. En 2018 trabajó por tres meses en un call center, con un contrato de prestación de servicios y “con una mala paga”. Se cansó porque le pagaban 20 días después del cumplimiento del mes y porque debía estar sentado hablando por teléfono hasta 10 horas diarias.

Cifras vs. realidad

El encargado del departamento de juventud trabajadora, del ejecutivo nacional de la Central Unitaria de Trabajadores, CUT, Timoteo Romero, dice que aunque desconfía de las cifras oficiales porque las reales son muy superiores, sí es una verdad que a quienes más golpea el desempleo es a los jóvenes.

“Pero no solo es ese el problema, en Colombia hay un 60% de informalidad y un desempleo que para nosotros en la CUT es del 52%, que aunque las estadísticas digan que están ocupados, eso no es estable. La mitad de los jóvenes del país no están ni ocupados”, explica el dirigente sindical.

A Cristian no lo contratan en los call center por no tener más de seis meses de experiencia o por no tener un alto nivel de inglés. Actualmente vive de la ayuda económica que le envían sus padres y con lo que saca trabajando por horas en un parqueadero. Con esto debe pagar un arriendo, alimentación, servicios, transportes y vestido. Dice que afortunadamente no es cabeza de hogar, porque con ese dinero o menos, deben vivir millones que sí lo son.

Al preguntársele sobre su actual trabajo, comenta: “Me siento decepcionado, siento que me estoy desperdiciando porque estudié para hacer tareas complejas y no oficios que puede hacer alguien que apenas sea bachiller”.

Con la esperanza de conseguir algo mejor, Cristian como millones de jóvenes, cree que debería haber una mayor oferta laboral. Anota que seguirá pasando hojas de vida, pero sabe que le van a pedir la experiencia que ahora no puede tener…

Las salidas

Para la OIT: “El hecho de que uno de cada cinco jóvenes busque trabajo y no lo encuentre debe ser una señal de alarma, pues amenaza el presente y las expectativas de millones de jóvenes que no encuentran oportunidades de empleo, educación ni movilidad social. Las mujeres jóvenes presentan aún más riesgo. Sus tasas de ocupación son menores, sus tasas de desocupación mayores y la prevalencia de empleos precarios las afecta de manera desproporcionada. Por ello, es esencial mejorar la infraestructura de oportunidades para los y las jóvenes mediante políticas sociales y de empleo apropiadas, que permitan garantizar sociedades inclusivas y sostenibles, y para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible”.

En el mismo sentido, el dirigente sindical afirma que lo primero para enfrentar el desempleo juvenil es la formalización de quienes están vinculados con empresas públicas y privadas, ya que de esta manera está el 70% de jóvenes trabajadores en Colombia.

“También hay que generar empleo, pero digno, y es algo que se debe exigir a las grandes empresas. Decirles, por ejemplo que una de las condiciones para mejorar el tema de impuestos es dando empleo digno a los jóvenes. Todo con unas medidas de protección a los empresarios, en cuanto a temas como tratados de libre comercio”, anota Timoteo Romero.

Y, el tercer aspecto de importancia para el sindicalista, contrario a lo que dice el Gobierno, es que debe haber un alza de salarios para que haya mayor poder adquisitivo y consumo, lo que aumenta la producción de las empresas, y por consiguiente se produce mayor contratación de personal.

Millones de jóvenes están a la espera de oportunidades de estudio y trabajo. No quieren hacer parte de los “ninis” –jóvenes que ni trabajan ni estudian-, que según el Banco Mundial eran 20 millones en Latinoamérica, en 2016. No quieren seguir excluidos, ni aceptan ser condenados por un Estado que obliga a sus profesionales a sobrevivir con ocupaciones que no les permiten el desempeño de sus potencialidades, en una sociedad que los necesita. Una sociedad para la que ya es normal ver a economistas manejando taxi, psicólogos comercializando ropa o ingenieros atendiendo parqueaderos.

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