“Los inconformes se deben empoderar”: María Cardona Mejia

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María Cardona en Manizales acompañando la gira de Aída Avella. Foto Óscar Sotelo.

Óscar Sotelo Ortiz
@oscarsopos

María Cardona Mejía es ante todo una orgullosa caldense. Nacida en Chinchiná, Caldas, no solo recuerda su infancia y juventud en el “único pueblo donde todo se comercializa alrededor del café”, sino también su militancia política, que ha sido orientada fundamentalmente a la defensa de los derechos humanos. Es militante del Partido Comunista y sobreviviente del genocidio contra la Unión Patriótica, activista del Movice, secretaria ejecutiva del Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos en Caldas, y, quizás lo más importante, una ciudadana más que camina las calles de Manizales contando las historias, problemáticas, dificultades y aciertos de una sociedad de contrastes.

En una banca del parque central de Chinchiná, María, quien es hoy aspirante a la Cámara de Representantes en Caldas por la Unión Patriótica, accedió a conversar con VOZ sobre su candidatura, los retos y la indignación que por estos días se respira en las calles y veredas del departamento paisa.

–¿Cuáles son los retos que va a enfrentar la Unión Patriótica en Caldas?

–Esta es una experiencia con retos a la vista y con oportunidades para sacar adelante nuestra propuesta de gobierno de la Unión Patriótica y nuestras ideas para el parlamento. Arrancamos señalando como bandera fundamental la igualdad y equidad en cuanto a derechos e inclusión de género y erradicar la discriminación de la que son sometidas las poblaciones diversas. Nosotras decimos: no luchamos contra el hombre sino contra el hambre. Es que el hambre política, el hambre corporal, el hambre social a que nos vemos sometidas las mujeres, niñas y población diversa no se sienten incluidos en las políticas sociales con derechos y participación. Pero no solo llevaremos debates al Congreso de la República, vamos a presentar proyectos de ley completos, en los que se incluya la política pública de reconocimiento de derechos a poblaciones vulnerables, a las mujeres y los niños y niñas.

–¿Temas como la paz estarán en la agenda de la UP en el Congreso de la República?

–Vamos a ser parte de la bancada mayoritaria que apoyará no solo la implementación de los acuerdos de La Habana sino la paz integral que va desde el trabajo digno para los colombianos, como la salud digna y las condiciones sociales de bienestar que permitan acortar la brecha social que cada vez se amplía en Colombia. Pero esa bancada va a cumplirle al país, ese Congreso que se elegirá en marzo, de mayoría decente, va a corregir lo que hasta ahora hizo el parlamento saliente que fue incumplir la palabra del Estado en los acuerdos de paz y retrasar, lo que se va a imponer más temprano que tarde, la implementación completa de los acuerdos de paz.

–Otro de los temas de la UP en Caldas.

–Nosotros defendemos el medio ambiente. Caldas es una despensa agrícola y lo que no queremos es que se acabe la garantía de soberanía y seguridad alimentaria para los municipios que conforman el departamento. Por eso nos oponemos a los proyectos mineros que destruirán las fuentes hídricas, la fauna y la flora del departamento. La tierra caldense es propicia para alimentos básicos en la comida de los colombianos, café, plátano, cacao. Eso no lo podemos cambiar por abrir un socavón y sacar oro.

–Los índices de empleo en Caldas son muestra de la crisis que vive el departamento ¿qué hacer?

–Caldas es tradicionalmente cafetero y minero, su capital Manizales tiene una economía basada en los servicios, de manera que lo primordial es generar nuevas fuentes de empleo, promoviendo la creación de empresas familiares que empujen las economías locales sobre la base de democratizar el crédito, es decir tener oportunidad para que los capitales iniciales para esas empresas tengan intereses cero y desde allí empujar la creación de empleo.  Ahora bien, hay iniciativas que nos pueden ayudar a generar empleos dignos y es regularizar la tercerización y no permitir la esclavitud laboral por ejemplo en empleos como los callcenter que se multiplicaron en Caldas. Quien trabaja para un callcenter no puede llamarse empleado sino prisionero del abuso, por los tiempos de trabajo, el poco descanso y la precaria remuneración. Conozco abogados, economistas y comunicadores que han tenido que acudir a los callcenter como única fuente de empleo pues en los sectores que deberían encontrar trabajo, no tienen ofertas.

–¿Qué ley de la República propondría modificar o derogar?

–La defensa de lo público es imperativo. Tenemos la dificultad ahora de reunirnos en la calle, de empoderarnos de lo público. El Código de Policía no permite que tengamos manifestaciones o compartir una cerveza o un café en los parques. Pero el asunto de fondo que queremos proteger es el derecho a las fuentes de trabajo. Los vendedores y vendedoras ambulantes tienen los mismos derechos que cualquier otro colombiano o empresario de trabajar, así que desde el Congreso presentaremos modificaciones a ese Código de Policía, represivo contra los humildes.

–¿Crece la indignación en Caldas?

–Tenemos que vencer el miedo a hablar. Después de eso nos van a conocer por nuestras propuestas para integrar los intereses de la gente que no vota, que no quiere saber nada de política, pero que reniega por la manera como los mismos de siempre manejan el departamento. A ellos, lo inconformes, les invito a empoderarse de una decisión fundamental para cambiar el rumbo del departamento y del país, votar por la gente decente, votar por los que combaten la corrupción, votar por los que defienden el medio ambiente como camino para preservar la vida. Ellos, los inconformes y nosotros, tenemos mucho en común y juntos podemos cambiar el departamento.

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