Los filibusteros del siglo XXI

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Diputado opositor Juan Guaidó con el secretario de Estado de los Estados Unidos, Mike Pompeo.

Lo que hace el gobierno británico es apoyar la estrategia de la oposición venezolana de robar los activos de la nación con el apoyo de Trump

Redacción Internacional

Reviviendo la tradición sanguinaria de la piratería británica de las épocas de la conquista de América, haciendo honor a ladrones que como Francis Drake y Henry Morgan, asolaron los mares del Caribe para robar barcos cargados de joyas, el Tribunal Supremo del Reino Unido, mediante providencia redactada por el juez Nigel Teare, erigido en nuevo filibustero, aprobó entregar la totalidad de las reservas de oro venezolanas, depositadas en el Banco Central de Inglaterra, a otro filibustero, el autoproclamado ‘presidente interino’, Juan Guaidó.

El fallo del Tribunal británico, se basó en sendas cartas dirigidas semanas antes por Guaidó, en las que pidió que se le entregaran los depósitos hechos anteriormente por el gobierno bolivariano de Venezuela, por cuanto él se reclamaba presidente de esa nación, y en tal condición podía liderar a la Junta Directiva del Banco Central de ese país.

Y pese a que Londres había reconocido a Guaidó como ‘mandatario’, la providencia del Tribunal británico no se refiere a cuál es el gobierno legítimo de Venezuela, ni a quién le pertenece el oro, solo a qué autoridad reconoce el gobierno británico. Es por cierto una actitud incongruente e insólita que barre de un plumazo elementales normas del derecho internacional.

Ejemplo perverso

En efecto, Londres admite a Guaidó como autoridad, pero al mismo tiempo reconoce la legitimidad del gobierno de Nicolás Maduro al conservar una embajada en Caracas, recibir cartas credenciales de una embajadora de Maduro en Londres, y mantener un nivel de relaciones diplomáticas plenas, normales y recíprocas con el país latinoamericano.

Lo que hace el gobierno británico es aupar una estrategia de la oposición venezolana de robar los activos de esa nación con el apoyo de la administración norteamericana, que hace otro tanto, como forma de oponerse a Maduro e intentar desestabilizar su gobierno.

El riesgo que se corre ahora es que otros gobiernos sigan el ejemplo de Gran Bretaña, así como Estados Unidos se apoderó de Citgo, o Colombia se apoderó de Monómeros Colombo Venezolanos. En esto, Londres actúa como perro faldero de los intereses de la Casa Blanca, que presionó la decisión judicial británica.

Contra la soberanía nacional

Se crea un grave precedente en el derecho internacional, y es que una potencia extranjera decida por su cuenta y riesgo sobre un asunto que afecta la soberanía de una nación. Es decir, el derecho nacional e internacional no existen. Lo que prima ahora son actos de piratería.

¿Por qué Londres adoptó esa determinación? Para llevar agua al molino de la política exterior norteamericana. Con la anuencia de la Casa Blanca Guaidó había designado una ‘junta directiva en el exilio’ del Banco Central de Venezuela, alegando su condición de ‘presidente interino’. La jugada permite al gobierno de Trump y sus aliados dar la apariencia de un marco legal a expropiaciones y bloqueos a las finanzas venezolanas en el extranjero.

La Corte Suprema de Justicia de Venezuela declaró nulas las actuaciones del Tribunal Supremo del Reino Unido, en tanto que el Banco Central de Venezuela inició las impugnaciones legales, ante instancias británicas, sobre la pretensión de entregar reservas nacionales de Venezuela a un mercenario.

Alerta

La ofensiva contra el patrimonio nacional del pueblo bolivariano tiene otras facetas sobre las cuales es necesario que las fuerzas progresistas estén alertas. Una de ellas es la intención de Washington de confiscar los buques cisterna iraníes que han emprendido un nuevo viaje con gasolina para Venezuela.  La intención de Washington de arrebatar la soberanía del Esequibo a Venezuela. O la decisión de la Unión Europea de imponer nuevas sanciones al gobierno latinoamericano, siguiendo el libreto de la Casa Blanca.

Lo que se juega con este pleito, que se prolongará por un tiempo largo, es si Venezuela tiene derecho a disponer de activos, representados en 31 toneladas de oro, por valor superior a los mil millones de dólares, que ha reclamado su devolución en distintas ocasiones, y que podrían ser utilizados ahora para la compra de alimentos, medicinas y equipamientos médicos para enfrentar la pandemia del coronavirus y salvar la vida de miles de venezolanos.

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