Los corruptos dejan morir de hambre al pueblo

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Los cinturones de miseria crecen en las grandes ciudades del país. Foto archivo.

Gerardo Esteban Vargas*

El pasado 26 de agosto se dio una acción popular, la consulta anticorrupción. Valga aclarar, que en un país sensato, racional y con niveles de educación buenos, deontológicamente no se le puede preguntar a sus habitantes, ¿si quieren la paz? ¿O si quieren que no los roben más? Pero aun así, en nuestra realidad ontológica, de los 36.024.667 de colombianos habilitados para votar, se necesitaban 12.140.432 de votos; y en el ejercicio electoral se obtuvieron 11.674.951. Para cubrir el umbral faltaron 465.481 votos. Y del total habilitados se dio una abstención del 68 por ciento.

Ejemplos de corruptos

Estos bandidos de cuello blanco, que como un ejemplo de ellos, el exgobernador de Córdoba, Alejandro Lyons Muskus, de una tajada se robó 60 mil millones1 de pesos en recursos de regalías del Fondo de Innovación, Ciencia y Tecnología y de haber orquestado desde su administración un cartel que giraba millonarios recursos públicos (más de 44 mil millones en total) a IPS controladas por aliados políticos suyos para atender a pacientes hemofílicos que no existían.

Sin decir el expresidente Uribe que recibió de AIS más de 3.900 millones de pesos y sus hijos, con las zonas francas, otros miles, y el dinero en paraísos fiscales, entre otros robos más que falta descubrir. Al lado de sus colaboradores o cómplices de hurto, en concierto para delinquir en el gobierno. Muchos de ellos patrocinadores del narcotráfico de drogas y del paramilitarismo, que con sus perros entrenados provocan asesinatos de sindicalistas, líderes sociales y de todos aquellos que aboguen por un país equitativo y de bienestar para todos los colombianos, no solo para los hampones de cuello blanco. Que han robado más de 50 billones por año.

La Rama Judicial para sostener 100 altos magistrados de 31 millones mensuales, 700 magistrados de Tribunales con 28 millones, y más de 6.000 jueces con salario de 10 millones, y los auxiliares de la justicia, en total 35.000 personas, se gasta 3,3 billones al año. Cuánto no se podría hacer con el monto robado por estos avaros codiciosos de los bienes del pueblo.

Por eso el pueblo permite el robo

Como lo dice el Contralor General, Edgardo Maya en el libro “Grandes hallazgos”: “Se están robando todo. (…) Así como la guerra nos tuvo en algún momento al borde de ser un Estado fallido, la corrupción ahora está carcomiendo las columnas sobre las que se sostiene nuestro Estado de derecho”.

Para Maya, los corruptos hoy tienen más tela de dónde cortar. Hace un siglo, según la Contraloría, el gasto público era del 4 por ciento del PIB y hoy es del 23 por ciento, lo que permite que, ante la falta de controles, los corruptos tengan un mayor botín para esquilmar el Estado.

Maya deja consignado en el libro cuáles fueron las principales venas rotas detectadas durante su periodo como contralor, y cómo esos casos muestran que, año tras año, los corruptos han acumulado aprendizaje y hoy manejan “sofisticados métodos criminales” para defraudar el erario y esconder el dinero robado.

El caso de la modernización de la Refinería de Cartagena (Reficar), el mayor desfalco en la historia del país; el ‘cartel de la hemofilia’, en el que se inventaron enfermos para cobrar millonarios recursos de la salud; los elefantes blancos que dejaron obras inconclusas o inservibles, el saqueo del Programa de Alimentación Escolar (PAE), en el que se entregan alimentos de mala calidad a los estudiantes o con sobrecostos; los robos en los Juegos Nacionales de Ibagué, donde tumbaron los escenarios deportivos en Tolima y no construyeron los nuevos; los subsidios para la energía con los que se quedó Electricaribe, donde se encontraron irregularidades en 16 millones de facturas, o el mal uso de los dineros de las regalías.

La Contraloría también detectó que entre las obras que más se construyen, pero que no terminan beneficiando a nadie, están las de tratamiento de aguas. Así, hay casos como el de Villavicencio, en donde se invirtieron 65.921 millones de pesos para un acueducto que quedó inconcluso, lo que hace que sus cerca de 500.000 habitantes sigan con racionamientos de agua.

Unidad y trabajo colectivo por un país digno para todos

Por eso, de los 11.674.951 colombianos que votaron por un cambio en las dinámicas del manejo de los recursos, se debería seguir la propuesta central de Marx, es la extinción del Estado [visto a la manera burguesa y plutocrática]: al hablar de una “extinción del Estado”, se refiere propiamente a que al llegar a la realización de una verdadera comunidad humana, libre de las diferencias de clases, ya no es necesario seguir sosteniendo toda esa estructura de poder que “legitimaba” los abusos de los poseedores y que además servía para regular las relaciones entre opresores y oprimidos. La abolición no es más que una consecuencia natural de esta superación del egoísmo humano y su pasión por el poder, que no son otra cosa que las bases mismas del capitalismo.

* Economista Investigador del Centro de Estudios e Investigaciones Sociales (CEIS).

1 http://lasillavacia.com/quienesquien/perfilquien/alejandro-lyons-muskus (Consultado el 02 de septiembre de 2018).

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