Los ciudadanos farianos

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Caballeria ligera

Jose Ramon Llanos

El refrán popular afirma: Loro viejo no aprende a hablar. En Colombia una vez más se ha comprobado lo acertado de la sabiduría popular. En efecto, en la carta que dirigieron los militares al presidente de la República, se les deslizó: “Repúblicas Independientes”, una expresión de la época en que los Estados Unidos imponían la política guerrerista al ejército y a la clase política nacional. Esa expresión cuyo uso popularizó la jerga derechizante de Álvaro Gómez Hurtado, de la más rancia estirpe violenta, como hijo del cerebro que desató la  más cruenta y bárbara persecución contra liberales y comunistas. Utilizaron esa denominación para justificar la persecución y bombardeos a las regiones de Marquetalia, Pato y Guayabero, obligando a los campesinos a desplazarse para evitar ser exterminados. Una de las secuelas de esos bombardeos fue la creación de las FARC-EP.

Ahora, cuando desde la presidencia de la República se defiende y socializa la nueva política de la paz, el uso del viejo lenguaje de la violencia por parte de los militares, habla muy mal de ellos. ¿Será que el gobierno tendrá que, a la usanza china, someterlos a un proceso de reeducación?

Quieran las altas divinidades del santoral católico, que ese lenguaje y acciones de las nefastas épocas del militarismo inducido por los Estados Unidos, con fundamento en la doctrina del enemigo interno, no signifique que los militares colombianos, no han podido aclimatarse a esta época de paz.

Pero hay un hecho más grave, algunos periodistas como discos rayados, repiten ese lenguaje de la guerra y el presidente del Senado también hace suyas, esas expresiones  de tan ingrato y doloroso recuerdo para el pueblo.

Todos esos hechos negativos. Todo ese lenguaje guerrerista, exige recordarle a las Fuerzas Armadas y a los periodistas ingenuos o guerreristas que los miembros de las FARC-EP, de conformidad con los Acuerdos de La Habana y del Teatro Colón, son ciudadanos usufructuarios de los derechos plenos que la Constitución y las leyes les conceden a todos los ciudadanos.

En consecuencia, terminado el proceso de entrega de armas y la implementación de los acuerdos de paz, los farianos podrían decidir permanecer en las zonas que hoy ocupan y por tanto las Fuerzas Armadas nacionales, en lugar de atacarlos tendrían que protegerlos, de conformidad con las leyes y la Constitución.

Precisamente, lo que causa extrañeza del contenido de la misiva de los militares, es la ausencia de algún comentario sobre un hecho que sí está incidiendo sobre la convivencia social: los numerosos asesinatos de los líderes dedicados a la defensa de los derechos humanos, a los líderes gestores de la restitución de tierras. Por favor, señores, alguna vez piensen en Colombia.

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