Los 100 años del Partido Comunista de México

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Aspecto de una de las reuniones conmemorativas de los 100 años de fundación del Partido Comunista de México.

Con una variedad de actos políticos y culturales, festivales, algunos de ellos organizados por gobiernos municipales, el 7 de diciembre pasado se celebraron cien años de fundación del Partido Comunista de México, o Mexicano, como fue su primera denominación a comienzos del siglo pasado.

Una particularidad de esta organización política azteca es que desapareció de la escena política en 1981, cuando la mayoría de sus militantes y su dirección renunciaron al concepto de un partido marxista leninista, abandonó la consigna de luchar por una revolución socialista, adoptada en su XV congreso, y en cambio emigró a posiciones socialdemócratas, lo que llevó a la creación del Partido Socialista Unificado de México, que adoptó un ideario muy distante de la tradición marxista de los partidos comunistas y obreros en el mundo.

Un grupo de veteranos militantes del partido, fundado en 1919, persistieron en el rescate de los principios fundantes del partido, y se lanzaron a un proceso de reorganización. Para la fecha en que se cumplió el primer centenario de la organización, impulsaron una serie de actos de celebración, acompañados de eventos académicos en varias universidades, y realizaron una sesión plenaria de la organización, en la que presentaron un documento de tesis políticas, denominado “Un siglo de lucha de los comunistas de México”.

“El desarrollo del capitalismo en nuestro país, acentuado durante el periodo del liberalismo -dice el documento de tesis-, aceleró la conformación de la clase obrera en México, a pesar de distintas trabas que existían para el desarrollo de las fuerzas productivas. En el siglo XIX la industria era incipiente y a ese ritmo surgía el proletariado, y por tanto predominaba entre la clase obrera el artesanado. La férrea dictadura de Porfirio Díaz que se extendió por casi 30 años, hasta que fue derrocada en 1910, impidió la formación de sindicatos clasistas, reprimió brutalmente las huelgas y paros, ahogándolas en sangre, como en Cananea y Río Blanco.

“Las cárceles estaban llenas de integrantes de la clase obrera, muchos eran asesinados “en caliente”. En la imposibilidad de la vida sindical surgieron formas más limitadas de organización obrera, tal es el caso del mutualismo y otras, que fueron el vehículo para que entre el proletariado mexicano predominaran las ideas anarquistas.”

El documento hace una relación de las orientaciones recibidas por la II Internacional, que delegó a varios de sus cuadros para organizar los primeros núcleos marxistas, la lucha de los comunistas contra el reformismo de clase, los gobiernos neoliberales, y la nueva etapa de rescate de la herencia marxista del partido.

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