Lo que las FARC le dijeron al Consejo de Seguridad.

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Mauricio Jaramillo, guerrillera Sol, Iván Márquez y Pastor Alape dirigiéndose al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Foto ONU.

Visita de la ONU a Colombia. Graves reclamos recibieron los embajadores del mundo que visitaron Vista Hermosa, Meta

Hernán Camacho

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas llegó al país para verificar el proceso de implementación de los acuerdos de paz y evaluar el mecanismo tripartito del monitoreo y verificación al cese bilateral al fuego y hostilidades. La visita hecha por los quince embajadores, que hacen parte del componente internacional del proceso de paz, ratificó el respaldo de la comunidad internacional al proceso de paz y a su implementación.

“Lo que importa es el pleno compromiso, a corto y a largo plazo, para con la plena implementación del Acuerdo. Colombia ha iniciado ese proceso de implementación y ya es un proceso irreversible, no hay vuelta atrás”, dijo en la Casa de Nariño el embajador del Reino Unido, Matthew Rycroft, antes de emprender viaje a la Zona Veredal Transitoria de Normalización Georgina Ortiz, en Vista Hermosa, Meta.

Ya en la Zona Veredal los guerrilleros de las FARC en cabeza de los comandantes Iván Márquez, Mauricio Jaramillo y Pastor Alape, ratificaron su compromiso de paz ante los quince embajadores que representan la comunidad internacional: “Queremos que ustedes escuchen directamente de nuestros labios que los integrantes  de las FARC  estamos comprometidos de todo  corazón con el  cumplimiento de lo pactado en La Habana”, dijeron.

Seguridad

Pero también fue la oportunidad para que el Consejo de Seguridad recepcionara las preocupaciones de seguridad que enfrentan los integrantes de las FARC en medio del proceso de dejación de armas. “Enfrentamos hoy retos decisivos en la implementación de los acuerdos, el principal de los cuales es el de la seguridad. Son más de 120 los líderes populares asesinados. En este solo año suman 43, entre ellos un guerrillero y siete familiares de compañeros de nuestra organización. Hay bandas paramilitares posicionándose en los territorios donde operaban nuestros frentes. No queremos que se repita una vez más la historia de amnistiar guerrilleros para luego asesinarlos, no queremos que se repita la historia de la Unión Patriótica, movimiento político que fue exterminado a punta de bala. Queremos que se termine definitivamente este largo ciclo de guerras y violencia que hemos padecido los colombianos a lo largo de nuestra historia republicana. Necesitamos que en Colombia nunca más se utilicen las armas en la política”, señalaron los guerrilleros de la Zona Veredal. Preocupación que comparten las comunidades quienes tuvieron la oportunidad en la visita de reclamar mayor grado de seguridad y contundencia en la lucha contra el paramilitarismo.

Incumplimientos

La queja sobre su seguridad fue hecha ante el general Javier Flórez, la Canciller María Ángela Holguín, el Alto Comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo; y la embajadora de Colombia ante la ONU, María Emma Mejía. También se escucharon los reclamos de las FARC por el lento proceso de implementación de los acuerdos en el Congreso de la República, la carencia de recursos para atender las necesidades en salud de los guerrilleros y el incumplimiento con los proyectos productivos para los campesinos acordados en el punto de la lucha contra el narcotráfico.

“No dejan tampoco de generar incertidumbre los retrasos por parte del gobierno en buena parte de los compromisos adquiridos. Nos preocupa enormemente la dilación en materia de reforma rural integral y la preparación por el gobierno de proyectos legales que riñen abiertamente con lo pactado en materia de tierras. No despega la implementación del acuerdo sobre sustitución de cultivos de uso ilícito. Pese a contar con un marco de referencia acordado, el gobierno prefiere continuar tratando a los campesinos como delincuentes, erradicando forzosamente sus cultivos, por encima de tener con  muchas de estas comunidades acuerdos firmados de sustitución voluntaria”, subrayaron.

Indultados y amnistiados

De igual manera, se expuso el doble rasero del gobierno para exigir compromisos. De una parte, ya se acerca el plazo de los D+180 días en el cual la guerrilla debe estar desarmada en su totalidad. Y sin embargo, aún no se termina la construcción de las Zonas Veredales de Transición y menos se tienen en libertad a los prisioneros de guerra de las FARC. De hecho el semanario VOZ conoció reclamos de integrantes de esa guerrilla recluidos en la cárcel de Chiquinquirá, alegando secuestro pues ya tienen la boleta de salida en su expediente y la autoridad carcelaria, el Inpec, no los libera. “Me tienen secuestrado con mi boleta de libertad en la mano”, indicó a VOZ un recluso fariano.

“Pero es que leyes y decretos de amnistía que debían aplicarse a nuestros prisioneros en diez días, meses después no han podido cumplirse y los nuestros siguen hacinados en las prisiones. Creemos que algo puede hacerse para solucionar todo esto a la mayor brevedad. A nosotros en cambio se nos exige el cumplimiento estricto de todo lo pactado, sin consideración a las fallas del Estado”, señalan las FARC en comunicado público, a propósito de la visita del componente internacional.

Resultados

En medio de la visita la ONU hizo pública la cifra de armas recibidas y embaladas en los contenedores que tiene ese organismo en cada una de las Zonas Veredales: “la Misión de la ONU en Colombia, habrá recibido y almacenado en sus contenedores 1.000 armas de los combatientes de las FARC-EP en los campamentos. Este número corresponde al grupo de miembros de las FARC-EP que cumplirán tareas previstas en el acuerdo de paz relacionadas con la observación del cese al fuego, sustitución de cultivos ilícitos, desminado humanitario, pedagogía de paz e inventario de bienes, entre otros”.

Respecto a la fecha del 31 de mayo, día D+180, las FARC-EP, ya anunciaron que dejarán el total de las armas que tienen en su poder, excepto los armamentos en caletas que se encuentran diseminados en el país. Esto le dijo a la revista Semana, Carlos Antonio Lozada: “Ese día la totalidad de los guerrilleros de las FARC habrán dejado las armas y serán amnistiados. Pero el armamento que hay en caletas y los explosivos exigen prolongar las zonas por lo menos tres meses más. Las zonas fueron creadas con tres objetivos: para garantizar el cese, para la dejación de armas y para iniciar la reincorporación, luego esas zonas no pueden desaparecer porque el alistamiento para la reincorporación propiamente no ha comenzado. Ahora, puede ser que agotada la dejación de armas, la naturaleza jurídica de esas zonas cambie”.

Así las cosas la comunidad internacional se lleva una mejor idea de lo que ocurre en Colombia y de las dificultades del proceso de implementación de los acuerdo. Ellos realizarán un balance y le entregarán a la Cancillería del país una serie de recomendaciones.

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