Lo ancho para los ricos y lo angosto para los pobres

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Vendedora de frutas en Corabastos, Bogotá. Foto Agencia de Noticias UN.

Los jóvenes trabajadores de Colombia están convencidos de que no tendrán pensión de jubilación, por la forma como se contrata en Colombia

Aída Avella Esquivel
@AidaAvellaE 

Con algunas excepciones en la empresa privada, los contratos leoninos de tres, seis meses y luego sin empleo, son el común denominador en la historia laboral de los colombianos. La nueva categoría se llama: trabajadores temporales. La consecuencia es que no tienen seguridad social estable, es decir, no tienen semanas cotizadas ni nada por el estilo. De esta forma de contratación han aprendido las entidades del Estado, donde la mayoría de funciones misionales son contratadas por empresas proveedoras de personas, o recomendaciones politiqueras, con salarios mínimos, si ruedan con suerte.

Los privilegiados

La pensión proporcional a los años trabajados fue borrada de la legislación nacional, hace años. Esta existe en la gran mayoría de los países del mundo. Una persona con cotizaciones de 20 años, no tiene seguro el derecho a pensionarse, con cada reforma pensional aumentan las semanas de cotización, se intenta acabar con el sistema público de pensiones y se hace todo lo posible para que los fondos privados se queden con todos los aportes de los trabajadores. Todas las reformas pensionales son una oportunidad brillante de negocio para los fondos privados de pensión.

La otra mirada es igual de indignante. En Colombia, los derechos laborales y de jubilación han sido inequitativos, lo ancho para los privilegiados congresistas, magistrados de altas cortes y sus compadres; y lo angosto para el grueso de la población.

Debemos preguntarnos: por qué los campesinos colombianos, los trabajadores modestos independientes, no tienen derecho a la jubilación y los medios de comunicación se dedican a defender las altas pensiones de los magistrados y excongresistas. Acaso, ellos, los obreros de Colombia no tienen derecho a una merecida pensión después de trabajar la tierra, de sol a sol. ¿Trabajan más los congresistas o los campesinos? ¿Por qué los campesinos no tienen un régimen de cotización blanda para los jornaleros? ¿Por qué no hay régimen especial para los informales, para los trabajadores de la cultura, los vendedores ambulantes, los fotógrafos de pueblo, las modistas, los cuidadores de personas en estado de discapacidad y otras miles de actividades? ¿Y es que esas actividades no son trabajos dignos?

Pensiones acomodadas

La discusión no puede limitarse a si se aumenta la edad de pensión, y se suprime Colpensiones. Qué más quieren los fondos privados de pensiones, que se han vuelto unas entidades repletas de abogados y otros profesionales, especializados en negar jurídicamente los derechos de muchos trabajadores, devaluar las pensiones, engañar a los posibles clientes, ofreciéndoles unas dádivas, que después repercuten en la baja al máximo de sus pensiones. Los bonos pensiones de escasos millones, se han vuelto la moda para despachar a gente que tiene derechos, pero ya sabemos cómo se las arreglan en algunos estrados judiciales.

La discusión debe llegar a la pensión universal. Y cómo llegar a pagar la deuda social, a los millones de colombianos, que han tenido que desafiar todos los retos para poder comer y que deben trabajar durante toda su vida o morir de hambre en las calles de pueblos y ciudades, porque el Estado no ha sido capaz de organizarse para tratar con justicia a todos sus habitantes.

La discusión debe llegar a la reorganización del Estado. En Colombia, hay entidades creadas para que los dineros públicos vayan a los bolsillos privados, las notarías, las cámaras de comercio o las curadurías se convirtieron en focos de enriquecimiento, de corrupción, como se ha demostrado en lo ocurrido en varias regiones del país, donde no controlan nada y se prestan para engañar a los ciudadanos que adquieren bienes inmuebles. Y ni que decir de las notarías al servicio del paramilitarismo y el testaferrato.

El negocio de los fondos

Esas tres entidades, que tienen funciones delegadas del Estado, a los únicos que favorecen son a los politiqueros corruptos y altos funcionarios de las ramas del poder público y privado, con jugosos sueldos y se embolsillan a través de terceros, millones que deben entrar al presupuesto nacional, para cubrir necesidades de los ciudadanos como las pensiones que así sean mínimas ayudan a la sobrevivencia de millones de ciudadanos pobres y de edad avanzada.

En tiempos en que se habla de combatir la corrupción, no hay nada peor que se le parezca a eso, que el apetito voraz de los fondos de pensiones privados por quedarse con la plata de los trabajadores, sembrar una expectativa de pensión que no se cumplirá y alimentar sus rendimientos económicos con el dinero del ahorro de los pocos colombianos que le aportan al sistema. Pensión universal ya mismo.

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