Un llamado de los comunistas colombianos

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Jaime Caycedo Turriago – Secretario General del Partido Comunista Colombiano.

Los comunistas saludamos al pueblo colombiano con motivo de la Semana Santa. Creyentes y no creyentes vivimos en una sociedad que ha decidido abrirse en un camino hacia la paz, esto es, a la cesación de la confrontación armada política y social, la creación de garantías y condiciones para la reincorporación de excombatientes a la normalidad ciudadana, la verdad histórica, la justicia especial de paz, la reparación integral de todas las víctimas y el fin de toda forma de persecución por razón de las ideas de izquierda o el exterminio de un “enemigo interno”.

Respetamos profundamente las creencias diversas que valoran de una u otra manera el hecho religioso cristiano de la Semana mayor y entendemos que es un momento que marca la reflexión sobre graves problemas representados por la desesperante desigualdad, la corrupción en el Estado a todo nivel, la persistencia del paramilitarismo, la represión y la violencia de los poderosos para con los débiles y la impunidad que intenta sacarle el cuerpo a la Justicia Especial de Paz. Colombia necesita un cambio de fondo si quiere aprovechar en el mejor de los sentidos las oportunidades que se despliegan con los pasos hacia la paz por la vía del diálogo y de los Acuerdos. Sin justicia social, la paz deviene en desesperanza para los desvalidos/as.

Coincidimos en que la paz representa un compromiso político, cultural y sobre todo moral entre todos/as. El Pacto Nacional para el fin de las armas en la política, contemplado en el Punto 3.4 del Acuerdo Final, no se limita a la dejación de las mismas solo por las insurgencias. Implica el desmonte de todo el paramilitarismo que ha sido parte actuante y cruel de la política de la contrainsurgencia. E implica, a su vez, la renuncia definitiva a todo pretexto de favorecimiento al terrorismo de Estado. Es un Nunca Más definitivo. Es por excelencia la garantía de la No Repetición.

La paz en Colombia es la paz en América Latina y el Caribe. Las aventuras imperiales que estamos presenciando contra Siria y Venezuela para intentar derrocar gobiernos e imponer sanciones amenazan la paz en el mundo. Unamos nuestras voces y acciones para que el derecho de los pueblos a la paz, a la autodeterminación, a la no intervención, al libre ejercicio de su soberanía, permita formas de cooperación y solidaridad que neutralicen nuevas guerras. Contribuyamos a concebir una doctrina propia, democrática de seguridad y defensa que haga posible superar la caduca “doctrina de seguridad nacional” y del “enemigo interno”.

Los comunistas creemos sinceramente en este compromiso común, sin prejuicios ni intolerancias, pensando en los valores más altos del humanismo y de la responsabilidad colectiva. El diálogo común de revolucionarios y creyentes puede ser guía para la conversación creadora con los militares, los empresarios, los gremios, los propietarios de los medios y tantos otros compartimentos estancos que fragmentan a la sociedad colombiana a partir del odio, del anticomunismo y de la desconfianza.

Avancemos a un post Acuerdo de entendimientos, sin que nuestras diferencias impidan el diálogo. Un primer escenario adecuado ha de ser el Congreso Nacional de Paz que organizan personas, entidades sociales, gremios, universidades, fuerzas políticas, iglesias, artistas y académicos el 27 y 28 de abril en ciudades y regiones, que culminará el 29 en la Capital.

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