Lilian Thuram: “Mis estrellas negras”

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Lilian Thuram, campeón del mundo con la selección gala en 1998.

El Gigante galo lucha contra el racismo

Lilian Thuram, campeón del mundo con la selección gala en 1998.
Lilian Thuram, campeón del mundo con la selección gala en 1998.

Simón Palacio

Lilian Thuram, nacido en Pointe-à-Pitre, Guadalupe, colonia francesa, apodado El Gigante, fue jugador profesional desde 1991 en el Mónaco, francés hasta 1996 cuando fue transferido al equipo italiano Parma, consolidándose como uno de los mejores laterales del fútbol europeo. Su mejor momento lo tuvo en la Juventud de Turín, otro de los grandes en Italia, donde se coronó campeón de la copa Italia en dos oportunidades.

Pero no solo se le reconoce al defensor francés como un diestro con la pelota. A lo largo de su carrera deportiva enarboló las banderas contra el racismo en el mundo deportivo. Se enfrentó a los gobiernos de su país en especial contra el mandatario Nicolás Sarkozy, por su discurso segregacionista contra las minorías raciales en Francia.

En 2009 impulsó en Europa una campaña para que los clubes de fútbol adoptaran entre sus prácticas deportivas acciones contundentes contra el racismo. Logró que 140 equipos de primer nivel incluyeran cláusulas antirracistas en los contratos de los jugadores y reconocimientos a las ciudades; y clubes que de manera efectiva luchen contra la discriminación y el racismo. Pero también sanciones estrictas a comportamientos xenófobos. En aquella oportunidad señaló Thuram: El racismo es la gangrena de la sociedad.

Admirador de Mandela y Malcolm X relató en el libro de su autoría “Mis estrellas negras”, la razón de sumarse a la humana causa de erradicar el racismo: “Cuando llegué a París vivía con mi madre en los suburbios de la ciudad, allí conocí a niños de todas las nacionalidades. Todos éramos pobres y considerados por muchos como una lacra para la sociedad. No solo era pobre, sino que también era negro y de Guadalupe, sentí en mi propia piel varios episodios de racismo lamentables. También me influyó que mis antepasados fueran esclavos”.

Thuram fue campeón del mundo con el onceno francés en 1998, en campeonato disputado en suelo propio, marcó dos goles en las 140 participaciones que tuvo en su selección mayor. Se retiró del fútbol jugando sus últimos años en el Barcelona, de España, coronándose campeón de una Supercopa. Nunca levantó una Liga de Campeones europea.

Contrario a lo que cualquier jugador de elite haría en su retiro, Thuram se dedica de tiempo completo a la causa contra el racismo en el mundo y en particular del fútbol. “El racismo, ante todo, es una falta de educación”. Su fuerte crítica también se traslada a las políticas segregacionistas contra inmigrantes africanos que llegan a Francia.

En pleno gobierno de Nicolás Sarkozy, la derecha francesa lo consideró un populista por oponerse públicamente a las políticas de ese gobierno. Incluso en septiembre de 2006 como capitán de la selección gala, Thuram y su compañero Patric Vieira invitaron a un partido entre las selecciones de Francia e Italia a setenta inmigrantes, como acto de desagravio por haber sido víctimas de un desalojo en los suburbios de París. Desafiando al gobierno Sarkozy. La derecha francesa lo catalogó de “vendepatria”.

Thuram hace recordar a esos jugadores valientes que defiende una causa política por encima del fútbol. Que no desentona a la hora de enfrentarse a los poderosos, como dicen en el fútbol, no se arruga cuando de defender su clase se trata. “Hemos sido educados en algún momento de nuestra historia para ver al otro como diferente y menos”.