Liberación del relato y de la palabra femenina

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Manifestación feminista.

A pesar del continuum de violencias machistas que las mujeres siguen padeciendo en todo el mundo, hoy en día son diferentes las razones que les permiten pasar de víctimas a sujetas de derecho y de esta forma, ser capaces de liberar la palabra y el relato

Adriana Vanegas

La violencia machista no solo se ha incrementado en Colombia y América Latina, sino que hoy nos encontramos con una denuncia mediática de miles de mujeres  sobre las conductas sexuales de reconocidos hombres del poder político, del poder de los medios de comunicación y del entretenimiento, de algunas iglesias y sectas, las cuales excusan sus actuaciones y hasta piden disculpas por sus comportamientos injustificados, con mujeres, hombres, jóvenes, niños y niñas.  Hemos visto cómo en Francia, desde el caso DSK (Dominique Strauss Khan) director del Fondo Monetario Internacional, se vio obligado a renunciar, no solo a su cargo, sino a su vida política en el Partido Socialista Francés.

Se conocen denuncias sobre sexismo y racismo que mujeres han hecho contra el presidente Trump y contra el presidente Bolsonaro, y también contra sus acusaciones sobre la teoría de género y su prohibición en las escuelas del Brasil. Vale la pena recordar también el escandaloso caso Bill Clinton y el caso del millonario empresario Jeffrey Edward Epstein, luego de las innumerables denuncias de mujeres jóvenes que, al parecer fueron prostituidas, caso que salpicó incluso, al príncipe Andrés, miembro de la monarquía inglesa y muchas otras figuras públicas.

Han sido muy importantes las denuncias de artistas, de trabajadoras, de mujeres jóvenes, frente a Harvey Weinstein, reconocido director de cine estadounidense acusado de violador y de acosador sexual de más de veinte mujeres.  Esto ha abierto una insospechada realidad sobre los miles de hombres que acosan a las mujeres, utilizando su poder para subordinarlas y premiarlas después de humillarlas y así disminuir su posibilidad de denuncia y su dignidad.

Weinstein, ganador de más de cinco premios Oscar, ha sido destituido de la Academia del Motion Pictures Arts y de las Ciencias. Esto ha permitido que otras mujeres liberen su palabra y quienes se atreven por primera vez, después de mantener el silencio, puedan hablar de su dolor y de su realidad.

La explotación de las mujeres en Colombia

En Colombia, las denuncias de la Policía Nacional contra el clan del Golfo muestran cómo las niñas entre los ocho y 12 años se constituyen en los trofeos cotizados de los señores de la guerra y del narcotráfico. Solo el año pasado, más de 2.500 mujeres fueron violadas. Más de la mitad eran niñas y niños entre doce y catorce años. de esta forma, aumentan el acoso y la violencia contra miles de mujeres, niños y niñas en el mundo y en Colombia, en un sistema que quiebra los lazos sociales y entorpece las relaciones entre los géneros, pero también fractura la vida de miles de mujeres y niños y niñas.

En el momento actual aumenta la denuncia sobre el acoso sexual, la violencia y la mercantilización del cuerpo de las mujeres con la subrogación de los úteros y de los vientres de las más pobres, en América Latina y en Colombia.

A esto se le añade la trata de personas (en su mayoría niñas y niños jóvenes), que se constituye en uno de los flagelos más grandes de la depredación del capitalismo contra los y las más vulnerables. Vemos, así mismo, como en la frontera venezolana son muchas las mujeres del vecino país que se convierten en objetos de placer, ante la necesidad económica, y se constituyen en cuerpos explotados sin ninguna esperanza de cambio de vida digna.

Pero esto es algo que ocurre en todas las fronteras mundiales donde la población femenina es la primera víctima de las violaciones en África, en Siria, Guatemala, San Salvador, en la frontera centroamericana; en México, el caso de las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez, y los miles de casos denunciados por la valiente periodista Lydia Cacho defensora de los derechos de la mujer en México. En Colombia, en el Pacífico y en Buenaventura, donde la violencia contra los cuerpos femeninos es aterradora.

Hacia una educación transformadora de las relaciones entre los géneros

La pregunta ahora, al reflexionar sobre la gravedad de las diferentes expresiones de violencia machista en todo el mundo es ¿cómo propiciar una política de desmonte del mandato de masculinidad propiciado por el patriarcado capitalista y la transformación de las jerarquías de género? Así mismo, es necesaria la puesta en práctica de una educación no sexista e incluyente de las mujeres en la vida social, económica y política. Lo que está en juego, va más allá de la política de la igualdad entre los géneros, tenemos que construir una educación que incluya la diversidad, la diferencia sexual y la posibilidad de avanzar en la lucha por un mundo civilizado y en paz.

Estamos ante el cambio de época, escenario en que las mujeres amplían su horizonte educativo, político, y social. Las políticas de géneros nos invitan a la construcción de sociedades más justas e incluyentes. Por estas razones, la liberación de la palabra de miles de mujeres en el mundo capitalista, el acoso y la violencia sexual, toman un eco insospechado y la lucha de la población femenina se perfila como una necesidad que tiene que ser asumida por el movimiento social, para frenar la explotación y cosificación del cuerpo de las mujeres, de las niñas y niños en el mundo. Es de saber que se ha pretendido, con las políticas neoliberales, dominar y silenciar las necesidades de esta población, preservar y mantener las jerarquías entre géneros, lo cual es el fundamento mismo del orden de lo político y de la política.

La violencia de género es una realidad consustancial al capitalismo

En el marco de la conmemoración del 25 de noviembre institucionalizado contra la violencia a las mujeres, es necesario recordar el cruel asesinato de las hermanas Mirabal, por parte del dictador Leónidas Trujillo. Cabe preguntarnos cómo y por qué la violencia de género, el acoso, la violencia sexual y los feminicidios. Las violencias siguen en aumento a pesar de los avances en los marcos normativos, de las leyes contra la violencia machista, de la legislación contra el feminicidio y contra el acoso sexual; a pesar de esto, la violencia continúa, contra miles de mujeres, niños, niñas, y jóvenes.

Pero crece la huelga del movimiento social, en el mundo, contra este flagelo; aumenta la unidad de las mujeres y sus luchas en el mundo y al lado del movimiento de masas; con el movimiento sindical de clase, y contra el capitalismo, contra el imperialismo, contra el ticolonialismo y contra el racismo.

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