Lecciones de una campaña inédita (I)

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Cierre de campaña en Barranquilla. Foto HDCQ.

Claves para entender la conducción política y estratégica de una campaña presidencial que dejó un nuevo momento político en el país

Hernán Camacho
@camachohernan 

En el año 2014 emerge una quiebra socio política en la sociedad colombiana entre paz y guerra. La quiebra se intentó zanjar, sin éxito, en las elecciones presidenciales entre Juan Manuel Santos e Iván Zuluaga. De hecho, se extiende hasta la justa electoral del plebiscito el 2 de octubre del año 2016 y se mantuvo la tensión hasta las pasadas elecciones que eligieron a Duque. El debate guerra o paz, enfrentó dos consignas: la era de la paz, versus, hacer trizas los acuerdos de paz.

La superación del conflicto con las FARC-EP produce un efecto de apertura o un incentivo a la participación política que motivó a los colombianos a tomar decisiones políticas valoradas sobre realidades sociales. El proceso de paz y los debates electorales previos al 17 de junio pasado, cambiaron las formas de participación política incluyendo nuevos protagonistas políticos. El nuevo partido participó en las elecciones, se constituyó una lista para el senado y la cámara como producto de la unidad de sectores alternativos, y emergió una fuerza ciudadana que se separó de las prácticas politiqueras.

Las fronteras políticas en disputa dejaron a una franja inmensa de la población desmarcada de la política tradicional y dispuesta a trabajar en una propuesta que impulse una transformación social que se construye desde la iniciativa de Gustavo Petro, con un discurso aglutinador sobre temas ambiental, lucha contra la corrupción, defensa de los acuerdos de paz y justicia social.

Izquierda con espacio

Colombia Humana, logra realinear los intereses de las nuevas generaciones políticas es decir la franja de la juventud citadina cuyos lenguajes y visiones del mundo son más sensible a temas sociales, ambientales, de ética política y de trasformaciones social, ocupó un espacio particular en la campaña.

En las encuestas internas y previas a la campaña presidencial de la Colombia Humana se establecían porcentajes de conformidad entre los colombianos ante la posibilidad de cambios de rumbo en el país. Un 40% de los encuestados se encontraba dispuesto apoyar un cambio de rumbo en el país y el restante 60% era escéptico ante un presidente distinto a la clase política tradicional.

Las encuestas señalaban que los ciudadanos afectos al cambio social y político podría radicalizarse a la hora de enfrentar un debate electoral. Es decir, había un espacio para que la izquierda colombiana jugara un papel fundamental en las elecciones a Congreso y Presidencia.

Las tendencias en las fronteras políticas con propuestas como la adopción de niños y niñas por parejas del mismo sexo, la pena de muerte o la legalización de la marihuana, se habían ampliado entre la población y la izquierda sería el espectro político que podría apropiarse de tales propuestas.   Aunque dichos temas no hicieron presencia en la hoja de ruta de campaña, sí permitían deducir que el país se iba a polarizar ante temas como la paz y la agenda social.

Estrategias acertadas

Hacer de la plaza pública un espacio en disputa política fue la primera gran estrategia de la campaña de la Colombia Humana.  La plaza permitía saltar la tapia impuesta por los medios masivos de comunicación que encontraron en el candidato Gustavo Petro un enemigo al que había que derrotar, en primera instancia, y luego al que había que invisibilizar. Por eso aquella famosa frase del candidato en su discurso final: “no puede ser que los medios me trataran como a un delincuente y al otro candidato como a Leonel Messi”.

La plaza pública representaba un impacto positivo para la ciudadanía, que veía cómo las plazas llenas de personas escuchaban un discurso político, en tiempos en donde la política se tramita por los medios masivos. Y es que las imágenes de una plaza llena eran equiparables a las encuestas de opinión que favorecían a los otros candidatos. De ahí que nunca los medios de comunicación de gran influencia mostraron las plazas llenas que acompañaban al candidato de la Colombia Humana. Además de requerir una gran infraestructura para la organización de las manifestaciones en plaza pública, la sensación de aglutinamiento produce efectos colaterales que nos permiten hacer presencia, en la campaña, más allá del día del discurso del candidato.

Discurso

Otra estrategia asumida por la campaña de la Colombia Humana fue el discurso del candidato. Aunque los manuales modernos de comunicación política señalan que es la televisión, la mediación más efectiva hoy, Gustavo Petro prefirió la plaza pública asumiendo la necesidad de politizar a la sociedad colombiana, aunque se constituyera, ese discurso, en un riesgo.

El discurso del candidato fue una reflexión del acumulado de años en política. Sistematizó, estructuró y se plasmó en un planteamiento personal que le permite ser altamente convincente y poder extenderse en la plaza pública produciendo un efecto de onda expansiva que le permitía a los ciudadanos que asisten o no a la plaza hablar sobre los temas expuestos por el candidato. ¿Qué dijo Petro? Eran los titulares más sobresalientes en la prensa local luego de la visita del candidato.

Palabras claves

El mensaje plasmó las líneas gruesas de un discurso de izquierda, pero sin determinadas palabras. Por ejemplo, para la clase media la palabra neoliberal produce una sensación histérica de la realidad económica. Utilizarla terminaba siendo inocua a la hora de expresar unas ideas sobre el modelo de desarrollo económico que planteó el candidato. No se decía abajo el modelo neoliberal, se explica esa consigna a partir de la argumentación con base en cosas concretas.

La campaña caminó en cuatro direcciones: el despliegue de la agenda política del candidato, el desarrollo de la agenda política y el papel de la candidata vicepresidencial Angela María Robledo, el camino de las vocerías políticas como los senadores y representantes de la bancada Decentes, y el camino de la ciudadanía que se apropió de una campaña sin esperar alguna orientación organizacional de la misma. Es decir, la gente imprimió propaganda del candidato por iniciativa propia y entregó chapolas como si fuera una tarea prioritaria sin que fuera motivado por las direcciones locales de la campaña. Uno de los éxitos de la campaña de la Colombia Humana fue el plus de la ciudadanía.

La flexibilidad táctica sobre cada uno de los pasos en la campaña. En lo operacional, la campaña estuvo inmersa en un campo amplio de movilidad táctica frente a las necesidades políticas que surgen en el día a día. Por ejemplo no se podía estar en tribunas importantes como el foro de la costa Caribe, mientras se estaba gestando la unidad con Antanas Mockus. Es decir, se tomaron decisiones sobre necesidades coyunturales de la campaña a pesar de existir una planeación de tiempo atrás, a eso le llaman flexibilidad táctica.

En qué falló

Se interpreta la sociedad para movilizarla. La campaña de la Colombia Humana no alcanzó a interpretar una sociedad particularmente golpeada por el conflicto y por la crisis social de sus habitantes como la antioqueña o nortesantandereana. Se falló en comunicar acertadamente desde el inicio de la campaña y el golpe de timón comunicativo dado solo hasta segunda vuelta permitió otorgar una ventaja a la campaña competidora. Faltó un mayor énfasis en la concreción de las alianzas políticas que acompañaran la campaña de manera temprana.

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