Las piezas claves de la corrupción

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Vista parcial de la obra civil de Hidroituango.

Por las entrañas de Hidroituango

Gonzalo Álvarez Henao*

La empresa criminal que al parecer se creó en plena campaña electoral en el año 2010, para apropiarse de los recursos públicos que iba a manejar la Hidroeléctrica de Ituango, arruinó el progreso y el desarrollo de Medellín, lo mismo que el de Antioquia, por varias generaciones, así como la paz, la tranquilidad y algunas pertenencias de los pobladores río abajo.

Por la forma como tejieron todo el andamiaje jurídico y la sucesión de responsabilidades en la planeación, desarrollo y ejecución del proyecto Hidroituango, se nos antoja pensar que si no fue un hecho premeditado para acabar con EPM, si lo fue para amasar una gran fortuna, producto del gigantesco acto de corrupción, sin igual, en la historia de la contratación administrativa del país, lo cual pone de manifiesto la degradación ética y moral en la que han caído las élites económicas y políticas de nuestra región.

De la Hidroeléctrica Pescadero Ituango, se empezó a hablar desde la década del 60, pero fue en el año 1979 en que se conocieron los primeros estudios que hablaban de su viabilidad. Para materializar esta idea, en el año 1997 la Asamblea Departamental de Antioquia, emitió la ordenanza N° 35, autorizando la constitución de una empresa promotora del proyecto. En cumplimiento de dicha Ordenanza, en 1998 se constituyó la Sociedad Hidroituango S.A. E.S.P., con 73 socios, tres personas jurídicas y 69 naturales. Las personas jurídicas son el Idea y el Departamento de Antioquia con el 52,89% y EPM y la Chec con el 46,47%. Los otros 69 socios particulares, poseen el 0,64%. El capital de la sociedad es mayoritariamente público.

Empresa de economía mixta

El 27 de octubre de 2010, los socios de Hidroituango S.A. E.S.P., se reunieron de manera extraordinaria, y acordaron de forma ilegal escindir parte del patrimonio para constituir sin autorización normativa, una empresa de servicios públicos de economía mixta, que denominaron EPM Ituango S.A. E.S.P. A espaldas de la ciudadanía, fundaron una nueva Empresas Públicas de Medellín, prestadora de servicios públicos, es decir, una hermana gemela de EPM. Como presidente de la nueva entidad, nombraron a Luis Javier Vélez Duque, y para la Junta Directiva, como principales, a Jorge Mario Pérez Gallón, Luis Carlos Rubiano Ortegón, Claudia María Ángel Agudelo, Mauricio Restrepo Terreros y José Luis Yate Ramírez.

La nueva empresa de servicios Públicos EPM Ituango S.A. E.S.P., se tenía que constituir con acatamiento de las normas establecidas en las leyes 136 y 142 de 1994, lo mismo que de la Ley 489 de 1998, pero no lo hicieron así, porque al parecer, necesitaban de un instrumento idóneo para ellos, quedando lo actuado por fuera de todo control político y fiscal. La forma casi clandestina como funcionó en su corta vida EPM Ituango S.A. E.S.P., devela la torcida intención que tenían los involucrados en este gigantesco proyecto.

La Hidroeléctrica Ituango S.A. E.S.P., la constituyeron en 1998 para que construyera y pusiera en funcionamiento el proyecto, pero extrañamente en el 2010, desistieron de la idea y dejaron en manos de la recién creada empresa todos los actos y contratos para erigir el deseo más ambicioso del país. Pero los contribuyentes de Medellín y de Antioquia, seguimos pagando con nuestros impuestos, el funcionamiento y la burocracia de la Hidroeléctrica Ituango S.A. E.S.P., que tiene como gerente a José Gustavo Jiménez Arango y 17 altos cargos, con una junta directiva de cinco miembros. Colombia, definitivamente, es un país de maniáticos. El gobernador Luis Pérez Gutiérrez, nombra al gerente de la Hidroeléctrica Ituango S.A. E.S.P., y él es el presidente de la junta directiva, pero sale a rezongar porque EPM no le presenta informes.

Tinto con los corruptos

El gerente y los 17 altos cargos de la Hidroeléctrica Ituango S.A. E.S.P., se la pasan esperando la mesada y tomando tinto y el señor gobernador, quien está pagando a estos burócratas, prorrumpe a protestar, pero no a destituir a los ineptos funcionarios. EPM Ituango S.A. E.S.P. tenía a su cargo la promoción, diseño, construcción, operación, mantenimiento y comercialización de la energía de la central Hidroeléctrica Ituango.

Esta empresa la constituyeron para la construcción y para la comercialización de la energía por 50 años. Así se desprende del contrato Boomt, mediante el cual EPM Ituango S.A. E.S.P, se obligaba con Hidroituango a efectuar las inversiones necesarias para la financiación, construcción, operación, mantenimiento y entrada en operación comercial de la Central Hidroeléctrica Pescadero Ituango, proyecto hidroeléctrico que contaría con una capacidad instalada de 2.400 MW, con ocho unidades de generación y una inversión estimada de aproximadamente US$3.049 millones.

En el contrato se fijó un plazo de ocho años para la construcción. Para la operación a cargo de EPM Ituango, se estableció un plazo de 42 años. En el contrato consta que el proyecto deberá transferirse de nuevo a sus dueños en 50 años, es decir, a Hidroituango S.A. E.S.P. Cuando decimos que esta es una novela de terror, suspenso y danza de millones, es porque los antioqueños tendremos que sostener por 50 años una burocracia que estará esperando que se cumpla el periodo de tiempo señalado, para recibir de nuevo la Hidroeléctrica.

Odebrecht entra al baile

El actor principal, Juan Esteban Calle Restrepo, en su afán por controlar los ingresos provenientes de la venta de las boletas de entrada a los espectáculos y para que no fueran a revender las mismas, o que alguien distinto a él manejara los dineros, obligó al jefe de los títeres, Luis Javier Vélez Duque a que le firmara a nombre de EPM Ituango, un contrato que determinó el marco dentro del cual EPM ejecutaría, en calidad de contratista, todas las actividades necesarias, y a la vez le confiriera un mandato general con representación legal.

El intrépido y sagaz Juan Esteban Calle Restrepo, protagonista de novela, informó el 31 de diciembre de 2011, que había abierto un concurso nacional e internacional, al que habían acudido un total de 20 actores, que habían adquirido los pliegos de condiciones, pero que solo dos le habían dado la talla: Odebrecht, que tiene cantando a más de uno en los tribunales y Camargo Correa, que al comenzar el espectáculo produjo muy buena impresión pero que hoy tiene a muchos encopetados personajes antioqueños, sumidos en una gran depresión y al borde de la locura.

Este tercer capítulo de la novela lo terminó el 11 de enero de 2013, fecha en la cual convocó a la Asamblea General de Accionistas de EPM Ituango, para que aprobaran la cesión a EPM del contrato para desarrollar en forma directa el Proyecto Ituango, y la disolución de la nueva empresa. Esta iniciativa fue objeto de una protesta por parte de los protagonistas más débiles, que no entendían como una empresa recién creada, que había asumido la responsabilidad de construir el Proyecto Hidroeléctrico más grande del país, iba a ser liquidada y de qué manera.

* Presidente del Movimiento Cívico de Medellín y el Área Metropolitana.

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