Las paredes gritan, la universidad calla

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Desde finales de 2018 las alumnas de diferentes facultades del Instituto Departamental de Bellas Artes de Cali, han venido realizando acciones contra el acoso sexual cometido por algunos profesores, sin que, al parecer, las directivas tomen medidas contundentes para recurrir a la suspensión de estos, según sus testimonios

Renata Cabrales
@RENATARELATA 

Diferentes grafitis iban apareciendo poco a poco en algunos baños de la institución a manera de denuncia o de incentivo para que las jóvenes dejaran el miedo y se unieran para denunciar los casos de acoso sexual a los que supuestamente, habían sido sometidas por algunos docentes: “¿usted se ha sentido acosada por el profesor fulano de tal, usted sabe qué es acoso? No estás sola, denuncia. Tú no eres la única”.

A comienzos del primer semestre del presente año, empezaron a aparecer, poco a poco, nombres de cada vez más profesores que se iban sumando a la lista de supuestos acosadores que las jóvenes denunciaban. Las paredes de los baños no daban abasto, cada vez era necesario un espacio más para la denuncia, así que ahora las denuncias de acoso y los nombres de los responsables aparecían en todos los baños de la institución. Diferentes tipos de letras y más nombres de profesores indicaban que el número de víctimas de acoso sexual iba en aumento.

“Luego empezaron a escucharse rumores en los pasillos, como tal profesor me hizo esto…y estos rumores empezaron a generar molestia, incluso unas estudiantes decían que no querían entrar a la clase del profesor que tanto había sido mencionado en los baños”. Afirma Alejandra Fernández, una de las estudiantes que lidera el grupo Las Victorias, el cual surgió a raíz de todas estas manifestaciones de inconformidad de muchas estudiantes de la universidad. VOZ se reunió con algunas jóvenes que hacen parte del colectivo y conversó con la estudiante anteriormente citada y que es una de las fundadoras de este.

“Los grafitis no fueron nuestra iniciativa y ni siquiera aún nos habíamos conformado como grupo. Eso fue algo que sucedió como consecuencia del malestar de las estudiantes de bellas artes” … Después de una reunión con el rector y la decana se limpiaron y se pintaron los baños, y el rector dijo que eso era algo que ellos tenían que hacer, pues estaba supuestamente en el plan de aseo de la universidad y que no tenía nada que ver con los grafitis de denuncia. Nosotras le dijimos que estábamos inconformes porque esa era una forma anónima de denunciar, que no nos ponían atención y antes lo que hacían era taparlos con pinturas”, continúa Fernández.

Las pocas acciones de las directivas

A finales de marzo de 2019 se convocó una reunión extraordinaria con el rector de la institución Ramón Daniel Espinosa Rodríguez, por parte de estudiantes que no querían asistir a las clases de uno de los docentes señalado de acoso sexual por medio de los grafitis en las paredes de los baños. A dicha reunión asistieron más jóvenes de lo esperado, dos docentes y varios estudiantes hombres. Allí se realizaron denuncias públicas por parte de las estudiantes hacia diferentes docentes narrando hechos que ocurrieron no solo dentro de la institución sino también por fuera de esta. “El acuerdo al que se llegó en esta reunión, entre estudiantes y rectoría, fue el de entregar las cartas directamente al rector para llevar un proceso inmediato, también se acordó crear una ruta de atención para este tipo de denuncias y dar información pública de cómo se está llevando a cabo este proceso”, afirma Fernández.

En vista de que las estudiantes no han recibido ninguna respuesta por parte de la institución, se han visto en la obligación de realizar un derecho de petición con el fin de solicitar a la institución la creación de una mesa de ruta de atención, para la recepción de los diferentes casos de acoso sexual y violencia de género.

En cuanto a la indiferencia por parte de la institución ante la solicitud de las estudiantes, afirma, Alejandra: “A pesar de que hemos pedido crear la ruta de atención para estas denuncias y dar información pública de cómo se está llevando a cabo este proceso, se solicitó que de las denuncias ya hechas, de parte de dos estudiantes sobre maltrato verbal, y acoso sexual, de las cuales hay dos procesos abiertos hace casi un año, sean respondidos oportunamente, y no ha habido ninguna respuesta contundente”.

Más acciones de denuncia

A pesar de todo, las estudiantes decidieron seguir denunciando y fue así como, el 2 de abril de este año, estudiantes del II semestre de artes plásticas ampliaron a tamaño de pliego una carta en la cual solicitan al rector de la institución, Ramón Espinosa, no ser obligadas a ver más clases con su profesor de dibujo por tener comportamientos inapropiados con las estudiantes. La carta fue expuesta en un caballete en la sala alterna de la institución y como acto performativo, las y los estudiantes se quedaron sentados alrededor de la carta que había sido firmada por ellos.

Días después, una estudiante de diseño gráfico radicó una carta en rectoría denunciando los tratos inadecuados de su profesor de diseño: “por esta denuncia, ella fue citada a una reunión privada con el rector, el profesor denunciado, la decana de la facultad y el abogado de la institución, pero la estudiante se negó a participar de la reunión luego de haber recibido asesoría de la Fundación Casa Matria, externa al plantel educativo, pues una abogada le explicó su derecho a no confrontarse con su victimario”, comenta Fernández.

Como colectivo, se hizo la acción de las tizas: “pedimos el permiso de mostrar la sala alterna donde se rayaron las paredes con tizas y empezamos a colocar frases que nos decían en la institución que hacía que nos sintiéramos incómodas o que nosotras pensábamos que era acoso o abuso de la autoridad por algunos profesores y más de una empezó a escribir. Como es un corredor, dejamos las tizas en una tablita y la gente se acercaba a escribir mensajes, al otro día el personal de aseo lavó las paredes y al día siguiente las pintaron, cosa que no se hacía hace muchos años”, colectivo Las Victorias.

A raíz de esta situación y de las dificultades ante la recepción de las denuncias, el colectivo Las Victorias decide realizar un conversatorio en el auditorio de la universidad, “Aquí nos respetamos”, al que asistieron como panelistas, una experta en violencia de género, Claudia Leal Valencia; sobre nuevas masculinidades, Gustavo Calle Quintero, un fiscal, Arbey Pedrosa, acerca de las rutas de atención en caso de violencia de género y Renata Cabrales sobre la utilidad del periodismo con enfoque de género en el caso de este tipo de denuncias.

El conversatorio se llevó a cabo el día 21 de mayo de este año y para sorpresa de las estudiantes el auditorio se llenó completamente, lo cual mostró la importancia de hablar sobre temas de acoso sexual y violencia de género, pues las y los estudiantes, muchas veces desconocen cuáles son sus derechos y si están siendo víctimas de violencias de este tipo, además de ser una forma de presión para que las directivas tomen cartas en el asunto.

Estadísticas

También en abril de 2019, El Tiempo publica un artículo: Acoso sexual en universidades: estudiantes ponen el tema sobre la mesa”, que trata sobre cómo las estudiantes que padecen este flagelo, reclaman acciones concretas ante estas situaciones, que cada vez se hacen más visibles.

Para la investigación sobre cómo se viene tratando el tema en el país, El Tiempo consultó ocho de las principales universidades del país, Universidad de los Andes, Externado, Nacional de Colombia, Distrital Francisco José de Caldas, del Valle, Cauca, Rosario y Pedagógica Nacional, y el resultado fue que solo la mitad respondió cuántos casos había registrado de acoso sexual y laboral. Por otra parte, según el estudio de este medio, la Fiscalía tampoco tiene datos precisos sobre este tipo de sucesos y dijo “por el sistema de información que tiene no puede clasificar de una manera tan específica esos datos (delito de abuso sexual en universidades)”.

En conclusión, a partir de esta investigación con resultados tan pobres en los casos de denuncias y su recepción, se da cuenta además, del papel que cumplen las redes sociales en estos casos, ya que se han convertido en una plataforma que sirve para hacer visibles hechos de acoso sexual y que también, después del boom del MeToo, las mujeres y jóvenes estudiantes violentadas han dejado el miedo y se han atrevido a denunciar públicamente sus hechos de victimización.

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