Las mujeres y el pacto histórico

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Nidia Jaydivi Colorado

Las mujeres en Colombia vivimos situaciones muy difíciles, en general la condición social es bastante precaria. Todas las dimensiones sociales como la economía, la educación, la salud, la vivienda, la alimentación, el trabajo, los derechos, la participación, los servicios básicos y las violencias basadas en género, contra las mujeres y las diversidades entre otras dimensiones, están precarizadas.

La pandemia es una situación mundial que no ha tenido un manejo gubernamental adecuado, la negligencia, la improvisación y los intereses económicos del Estado han dado como consecuencia un incremento exacerbado de las violencias basadas en género, contra las mujeres y las diversidades.

El Estado colombiano agudizó la condición social de las mujeres haciéndola más precaria de lo que se encontraba antes de la pandemia. Aspectos como la negación de la renta básica, no subsidiar los servicios públicos durante la crisis económica, la mala gestión de la vacuna, la inoperancia de las instituciones para atender, mitigar y erradicar las violencias basadas en género, son sólo una muestra de la mala gestión del Gobierno para solucionar las problemáticas que ha generado la situación mundial.

En medio de la situación, el Estado considera que la crisis económica pertenece únicamente a la institucionalidad, se desliga de la crisis en los barrios, en las localidades, en los municipios, en los hogares. Se desliga de la carga histórica que las mujeres hemos asumido en nuestras casas, con nuestras familias, en nuestros trabajos, en la sociedad y con la naturaleza.

Nuestras luchas demuestran la injusticia social y la violencia estructural. En el año 2021 no tenemos un panorama favorable, observamos incrementos en todas las formas de violencia estructural contra las mujeres.

El Gobierno colombiano ha faltado a los compromisos internacionales por la protección de los derechos humanos, ha faltado a los pactos nacionales de cumplimiento a las agendas y pliegos de las organizaciones de mujeres. Cada día en Colombia somos más violentadas, más pobres, más desempleadas, poseemos más sobrecarga laboral, no somos propietarias de la tierra ni de nuestras propias viviendas y aún luchamos por decidir sobre nuestros cuerpos.

Frente a tanta inequidad, crece la desconfianza hacia la política tradicional que sólo busca mantener el statu quo. Las mujeres queremos, deseamos y buscamos espacios políticos que quieran cambiar el mundo con nosotras, que escuchen nuestras históricas luchas, que no tengan miedo a nuestra dirección, espacios que permitan visibilizar nuestras banderas; espacios en los que construyamos colectivamente. La idealización no es nuestra perspectiva, nuestro rumbo es el cambio; cambiar las inequidades históricas y sociales que vivimos diariamente.

Ofrecemos un nuevo pacto, transparente y depurador de las prácticas patriarcales de la política, un pacto con las mujeres, una posibilidad histórica para Colombia como territorio y como sociedad. Construyamos un Pacto Histórico para todas, todos y todas, un nuevo sendero de la política nacional con fundamento en los derechos humanos, la equidad de género, la protección de los recursos naturales, la transparencia económica, la perspectiva diversa de la cultura, la necesaria distribución de la riqueza. Hagamos de nuestras necesidades propuestas, cambiemos la violenta estructura del Estado y transitemos hacia una posibilidad histórica para nuestro país.

¡Solo con las mujeres es posible una transformación política y de gobierno para toda la población colombiana!

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