Las FARC le apuestan a la economía solidaria

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Los excombatientes reciben su reconocimiento como cooperativistas. Foto APR.

Se presentó en sociedad Economías Solidarias del Común (Ecomún), la llamada cooperativa de las FARC, herramienta valiosa en su tránsito a la vida civil

Juan David Vargas – Agencia Prensa Rural

Con Economías Solidarias del Común, Ecomún, las FARC-EP le apuestan a la economía solidaria. Esta cooperativa será fundamental en el proceso de reincorporación del grupo y sus integrantes, como también jugará un papel protagónico en el desarrollo de las comunidades y regiones apartadas y abandonadas durante la guerra. Es una apuesta en el marco de la implementación de los acuerdos de paz, y su funcionamiento será central en esta fase, y para generar las condiciones que permitan a las comunidades tener voz y participación en la política y economía nacional.

Su lanzamiento

El martes 4 de julio en Bogotá, se hizo el lanzamiento público de Ecomún por parte de delegados de las FARC e instituciones estatales como el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), el Ministerio del Trabajo, la Agencia para la Reincorporación y Normalización, y el director de Organizaciones Solidarias.

En las instalaciones del SENA fue presentada ante la sociedad la nueva cooperativa, empresa que permitirá “una redistribución de sus utilidades a los hombres y mujeres de las FARC-EP para un proceso de vida digna”, según Jairo Quintero, delegado de las FARC-EP ante el Consejo Nacional de Reincorporación, y por medio de la economía solidaria servirá para realizar una reincorporación integral de dicha organización y para que el desarrollo en regiones abandonadas por el Estado sea por fin una realidad tangible.

En el evento, el SENA graduó en economía solidaria a 37 excombatientes provenientes de todas las zonas veredales y puntos transitorios de normalización en economía solidaria. Estas personas serán las encargadas de liderar el proceso en sus respectivas regiones, con sus compañeros y comunidades.

Adicionalmente, se aclaró que la cooperativa no contará con ninguna ventaja por parte del Gobierno ni de las instituciones, y funcionará en igualdad de condiciones con las diferentes empresas del mismo tipo en el país. El siguiente paso, días después, fue registrarla ante la Cámara de Comercio.

Por su parte, la ministra del Trabajo, Griselda Restrepo, señaló que no todos los excombatientes se vincularán a esta nueva actividad económica. Aseguró que el estudio socioeconómico que hace la Universidad Nacional “arrojará cuántos se quedan en Ecomún pero también quiénes quieren emplearse; hay que hacer un llamado muy especial a los empresarios de Colombia para que nos permitan, a través de sus empresas, que estos ciudadanos que quieren transformar esta nación con nosotros tengan esta real posibilidad”.

El SENA capacita a más de dos mil excombatientes en diferentes disciplinas para que puedan emplearse en campos como la agricultura.

Economía solidaria

Una vez dejadas las armas, el propósito es brindar una reincorporación integral a los excombatientes, que facilite su tránsito a la vida civil, permitiéndoles desplegar su propuesta política y generar el desarrollo en las regiones donde se vivía el conflicto armado.

Las FARC-EP tienen como apuesta que la cooperativa practique la economía solidaria. Han sido enfáticos en que Ecomún no se caracterizará por la explotación de los hombres y mujeres, la contaminación del ambiente ni el uso irresponsable del mismo, además del respeto a las culturas, a las comunidades, al tejido social y los diferentes saberes, que serán factores importantes en el desarrollo de su actividad, en la cual se practicarán formas de producción favorables a las mismas y sus territorios.

Economía solidaria es el nombre que se le ha dado a aquella forma de producción en la cual se potencia la economía marginalizada e informalizada en el mercado y sociedad capitalista actual. Pretende reconocer las múltiples organizaciones y formas de organización autónomas y propias de las comunidades, desde la base, reconoce otros saberes, además de los eurocéntricos, basados en la eficiencia únicamente, que privilegia la acumulación de riquezas sin tener en cuenta los efectos sociales, culturales y económicos.

De esta manera se pretende evitar conflictos del sistema, del mercado y de la economía con las comunidades, enfatizando en un uso adecuado y respetuoso del medio ambiente y el territorio, construyendo y proponiendo alternativas al desarrollo.

Es por ello que miembros de este grupo político en transición a la legalidad se capacitaron y liderarán estas dinámicas en sus territorios, donde las FARC-EP hicieron presencia durante su alzamiento en armas, donde las comunidades generaron dinámicas y reglas de producción del medio ambiente, de producción colectiva y alternativa, y el grupo insurgente se encargó de hacer respetar dichas normas y acuerdos.

Algunos de los ejemplos más visibles y conocidos son la regulación de la tala de árboles en las Sabanas del Yarí, la prohibición de la caza deportiva en distintas regiones, como también, la protección de la Línea Amarilla en el Magdalena Medio; en muchos casos haber establecido entre productores y comerciantes lazos directos, sin intermediarios, en el proceso de producción y distribución de productos y mercancías para mejorar la rentabilidad de los campesinos y comunidades rurales en zonas marginadas por la violencia.

También se resalta con gran importancia el reconocimiento de las comunidades en el proceso, siendo ellas protagonistas y líderes en la articulación de estas iniciativas, puesto que están dirigidas a mejorar sus condiciones, tan agudizadas durante tantos años de aislamiento por cuenta de la guerra y otras formas de violencia contra ellos, como la marginalización y destrucción de territorio y tejido social.

Esto permitirá la reconstrucción y fortalecimiento del tejido social de las comunidades, que por tantos años han sido victimizadas y se les ha pretendido borrar su identidad, sus tradiciones, su organización y su cosmovisión. La economía solidaria no pretende chocar con ellas, sino trabajar junto a estas, enriqueciendo el conocimiento y generando nuevas propuestas.

Ecomún reconoce el papel indispensable de la mujer, puesto que no se la entiende como un objeto sino como un sujeto pleno; y el aporte a la generación del desarrollo en el territorio, desarrollo no entendido por sus comunidades como urbanización o extracción irresponsable de recursos, sino la defensa de la vida en diferentes manifestaciones y la resolución no violenta de los conflictos y diferencias.

Así las cosas, se hace esto en el marco de la implementación de los acuerdos de La Habana, brindando a las FARC-EP condiciones para su tránsito a la lucha política legal, a sus excombatientes a la vida civil y a las comunidades una oportunidad de participar y ser protagonistas del desarrollo en sus regiones, tan violentadas durante décadas. De esta manera, se busca saldar algunas causas de la confrontación armada del pasado.

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