Las direcciones del semanario: en primera fila

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El periódico VOZ es un referente informativo del país. El talante de su dirección ha sido clave para que no se apague su llama

Hernán Camacho
@camachohernan

“Nunca como espectadores sino en calidad de protagonistas de primera línea” decía el editorial de la edición 2000 del semanario VOZ escrita por el director de la época Carlos Lozano Guillén. Hablar del periódico de los comunistas en la historia del siglo XX, articular la lucha social y el periodismo al servicio del pueblo.

Cuando la lucha social crece y las victorias del pueblo se hacen efectivas, el semanario corre la misma suerte. Cuando los tiempos son adversos, de permanente persecución y de autoritarismo, la resistencia del pueblo estimula a VOZ.

El temple de quien ocupa la responsabilidad de la dirección de VOZ debe ser a prueba de las constantes amenaza por ser un medio incómodo para el poder. Desde hace 62 años, hasta hoy, con la dirección de Claudia Flórez, en VOZ jamás han sido inferiores al reto social e histórico de conducir un periódico que denuncia las angustias que vive el pueblo. Cuando los gobiernos aprietan el puño, la rebeldía social se pone en primera fila y VOZ con ella.

Persecución

Los tiempos de persecución se inician con el nacimiento de VOZ. La Redacción de la década de los sesenta, tras denunciar los planes militaristas contra un grupo de campesinos que se resguardaron en el sur del departamento del Tolima, defendiendo su vida y reclamando tierra, fue objeto de operaciones de inteligencia y presiones para renunciar de la tarea de informar. VOZ logró hacer visible la resistencia campesina.

Fue el único medio en dar a conocer las peticiones de los campesinos perseguidos por los bombardeos de las fuerzas militares en asocio con el ejército norteamericano. El único en revelar el laboratorio de guerra contrainsurgente que a la postre serviría a los Estados Unidos como doctrina de seguridad anticomunista en tiempos de guerra fría.

Censura

Después, en pleno Frente Nacional, los liberales y conservadores se repartieron el Estado aparentando una democracia, el periódico recibió censura pura y dura. Por ejemplo, están en los archivos del periódico el relato de las visitas a la imprenta Colombia Nueva Ltda, de inspectores de seguridad para examinar minuciosamente cada edición y autorizar qué noticias podían salir a la luz. Los espacios en blanco de cada edición eran la forma de protesta con la palabra “censurados”.

Agitador y organizador

Acompañar las protestas, movilizaciones y plantones de los trabajadores en las décadas de los 60, 70 y 80, le permitió a VOZ afianzarse en el corazón de los trabajadores de Colombia. Los modestos aportes económicos de los sindicatos contribuyeron a mantener viva la idea de un periódico agitador, organizador y orientador del pueblo.

Esos trabajadores y esa relación con el sindicalismo, en aquellas épocas, permitieron que las luchas obreras conquistaran difíciles batallas con los patrones, conflictos explicados pedagógicamente en las ediciones. Hoy, de manera “institucional” la sección laboral cuyo espíritu es acompañar a la clase obrera, sigue presente.

Anécdotas

Lo que al pueblo le toca a VOZ también. Lucio Lara, reportero gráfico de muchos años en el semanario fue detenido ilegalmente y torturado en las caballerías de Usaquén, en Bogotá, en el año 1977. Era un secreto a voces, a los centros de tortura militar llegaba la dirigencia de izquierda y hasta los periodistas. Manuel Cepeda, uno de los recordados directores del semanario en el siglo pasado, constantemente era detenido por cuenta de un homónimo involucrado en líos de abigeato. Esa era la excusa para detener a Manuel cada que el periódico denunciaba las torturas o actos antipatrióticos de la clase política de la época.

De hecho, la persecución a los directores de VOZ y sus periodistas es constante. Una anécdota celebre de la edición 2000 donde se relata la saña contra la prensa revolucionaria: “En la querella que el general Ricardo Emilio Cifuentes entabló contra toda la redacción de VOZ, en 1995, fue llamado a indagatoria Manuel Cepeda Vargas. So1o que no pudo concurrir, como lo advirtió Carlos Lozano al Fiscal, porque un año atrás había sido asesinado en las calles de Bogotá”.

Resistencia

Álvaro Oviedo es responsable de la dirección de VOZ en un periodo particularmente significativo para la historia del siglo XX. El socialismo real tiene un revés desde inicios de la década de los noventa tras la caída del Muro de Berlín. Lo que sigue para VOZ es enfrentar una fuerte crisis económica, pero también de fortaleza ideológica en tiempos de imposición del modelo neoliberal y hegemonía norteamericana en la vida social y política.

Decían que el socialismo había perdido en la historia, de hecho, anunciaron el “fin de la historia”, y con ella el fin de VOZ. No fue así. Las dificultades económicas se incrementaron a la par de la crisis social. Sin embargo, la visión periodística nunca se afectó por el ruido de los muros y las declaraciones de victoria en una guerra bipolar. La tarea de VOZ nunca fue interrumpida. Hoy se le debe reconocer que no fue el fin del socialismo ni fue el fin de los partidos comunistas en el mundo y menos el fin de la prensa revolucionaria. Ese periodo de la historia es un nuevo comienzo en la lucha.

Por vía judicial se ataca a los directores de VOZ. Decía Gilberto Vieira que la bienvenida de Carlos Lozano a la dirección del periódico, en 1993, fue atender 23 llamados a la justicia por querellas impuestas por militares de alto rango contra VOZ. Ninguna denuncia fructificó, en ninguna oportunidad se rectificó lo denunciado. Siempre primó la verdad. Lozano se convierte en un director en resistencia.

Solución política

Un proceso judicial contra Lozano fue orquestado por el gobierno de Álvaro Uribe (2002-2010). Después de ser convocado por el mismo presidente para construir puentes de acercamiento con la exguerrilla de las FARC-EP, fue acusado siendo víctima de una traición y un proceso judicial en el marco de la “Farc-política”.

Lozano, entonces, enfrenta un proceso judicial con acusaciones sin fundamento. En el fondo era una estrategia para golpear al Partido Comunista y a VOZ por su decisión frentera de jugársela, no solo por la paz de Colombia sino por la solución política al conflicto. Lozano pudo irse del país, pero prefirió seguir conduciendo a VOZ y ganar la batalla judicial en Colombia. La historia le dio la razón, era un falso positivo judicial contra del periódico.

El director del periodo de la resistencia en VOZ enfrentó embates económicos, agresiones políticas, la persecución a él y su familia, la vigilancia permanente al periódico por parte de organismos de inteligencia militar, chuzadas a los periodistas, y operaciones militares como la que reposaba en el DAS llamada “Operación Transmilenio”. Son, entre otras, las batallas ganadas por Lozano.

En este nuevo periodo el semanario está bajo la dirección de Claudia Flórez. VOZ va pasando de la resistencia a la acción con dos iniciativas novedosas: VOZ Territorios que refleja las luchas de las comunidades en defensa de su territorio y VOZ Digital, una iniciativa que le extiende al periódico su presencia en otros formatos para seguir cumpliendo la tarea histórica: ser el periódico del partido para el pueblo colombiano.

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