La vigencia de El Capital de Marx

0

150 años de la publicación del primer tomo de El Capital y 100 años de la Revolución rusa

Alberto Maldonado Copello

Se realizó en Bogotá entre el 2 y el 6 de octubre el Seminario Internacional 150 años de El Capital y 100 años de la Revolución rusa, con la participación de 29 conferencistas nacionales y seis internacionales, en las Universidades Nacional, Distrital, Autónoma, Libre y ESAP. Se trata de la conmemoración de dos eventos de especial relevancia en la historia del pensamiento y del desarrollo de la sociedad y la política en la perspectiva de la liberación del dominio del modo de producción capitalista.

Con la caída de la Unión Soviética en 1989 algunos decretaron también el fracaso de las teorías de Marx y en particular de El Capital en un claro intento por continuar la labor ideológica de ocultar y marginar esta obra. Sin embargo, El Capital no contiene por ninguna parte una teoría del socialismo y por tanto carece de sentido relacionar dicho acontecimiento real con su pertinencia o vigencia teórica. Se ha planteado también que El Capital es una obra que se refiere al capitalismo del siglo XIX y específicamente al capitalismo inglés para señalar que no tiene utilidad para comprender la situación del capitalismo actual. Esta crítica desconoce u oculta intencionalmente que El Capital es un texto teórico, donde se construye el concepto del modo de producción capitalista, se identifican las leyes generales que rigen su movimiento y se expone tanto su estructura como sus tendencias. Por tanto, no se refiere a un capitalismo concreto, ni mucho menos a una formación socio económica concreta. Evidentemente El Capital incluye algunos capítulos y partes con ilustraciones históricas de los conceptos, pero estos textos siempre están expuestos después de haber desarrollado los aspectos teóricos.

Capacidad explicativa

La capacidad explicativa de El Capital es tan grande que el lector tiene la impresión de que en muchos pasajes Marx está hablando de la Colombia actual, por ejemplo cuando se refiere a las prácticas de extensión de la jornada de trabajo, la introducción de maquinaria para abaratar la fuerza de trabajo o la existencia de un ejército industrial de reserva caracterizado por el desempleo y la miseria de parte importante de la población, la concentración y centralización del capital, la desposesión de grandes masas de la población de la tierra y otros medios de producción para que solo dispongan de su fuerza de trabajo, la lucha entre los capitalistas industriales, comerciales y financieros para distribuirse la plusvalía, la tendencia a las crisis de la economía en su conjunto.

Por tanto, El Capital ofrece un marco teórico para conocer el capitalismo en general y un esquema para el análisis de la situación e historia de capitalismos concretos; le ofrece al investigador categorías para buscar y ordenar los hechos. En el seminario, el profesor David Harvey presentó una interesante síntesis de los tres tomos de El Capital como instrumento para el estudio de las realidades actuales. Evidentemente, al estudiar formaciones económico-sociales concretas es necesario tener en cuenta que en ellas predomina el capitalismo, pero coexiste con formas de producción anteriores como la producción indígena y con formas no estrictamente capitalistas como el campesinado, el artesanado y la pequeña producción y comercio.

Arma para la lucha ideológica

Igualmente, El Capital ofrece elementos para criticar tanto la economía política clásica, como la economía marginalista predominante en la academia y los desarrollos macroeconómicos. El profesor Michael Heinrich, quien también participó en el seminario, destaca la relevancia de El Capital en la lucha científica e ideológica, recordando cómo Marx considera que su obra era el misil más terrible lanzado contra la cabeza de los burgueses y los terratenientes. Igualmente, El Capital permite comprender las categorías cotidianas dentro de las cuales se mueven los agentes y que les dificultan entender los fundamentos del sistema; tanto el conocimiento común como la teoría marginalista se mantienen dentro de dichos conceptos cotidianos y toman acríticamente estas categorías como fundamento de sus análisis.

Por ejemplo, para los capitalistas y sus economistas la distribución del producto social entre salario, intereses, ganancia y renta del suelo es resultado del aporte y la productividad de cada uno de los factores de producción, afirmando entonces que no existe ninguna relación de explotación sino simplemente una colaboración armónica entre los factores. Marx desmonta minuciosamente esta construcción ideológica, encuentra el fundamento de la explotación, desarrolla el concepto de plusvalía y explica por qué el propio funcionamiento del sistema genera la confusión y dificulta la comprensión científica.

La Revolución rusa

La potencia de El Capital como arma en la lucha contra la sociedad capitalista se observa en el caso de la Revolución rusa, donde los partidos y movimientos que la lideraron se basaron en buena medida en el estudio de la teoría de Marx. El Capital, como hemos señalado, no contiene una teoría del socialismo, ni tampoco en sentido estricto de la revolución, pero muestra las tendencias del capitalismo que crean o pueden crear condiciones para la acción revolucionaria. La experiencia de la revolución rusa, así como de revoluciones posteriores en la perspectiva del socialismo, indica claramente cómo es posible organizar sociedades bajo un modo de producción diferente al capitalismo. Por esta razón, los estados capitalistas las combaten con tanta fuerza, tanto militar y económicamente como ideológicamente: no es posible para los capitalistas aceptar que otra sociedad es posible.

Obviamente, la caída de la Unión Soviética se debió también a factores internos y a la distorsión de muchos de los propósitos y métodos de la revolución, lo cual debe ser objeto de análisis crítico desde las corrientes socialistas y comunistas, para las acciones actuales y futuras a favor de la superación del capitalismo. Las primeras drogas contra el cáncer casi mataban a los pacientes, pero a pesar de esto la investigación continuó para desarrollar remedios más eficaces y menos nocivos. Las revoluciones socialistas, fracasadas o no, son la avanzada de la humanidad en la perspectiva de liquidar algún día un sistema tan destructivo para los seres humanos y la naturaleza como el capitalismo.

En el seminario participó también Jodi Dean, investigadora y activista norteamericana, quien plantea que el horizonte de la humanidad es el comunismo; señala Dean que, curiosamente, mientras que buena parte de la izquierda ha renegado del comunismo y de la superación del capitalismo, la derecha lo utiliza permanentemente como un fantasma a combatir, mostrando los extremos ridículos a los que llega la derecha norteamericana al tildar de comunista a Barack Obama, tal como hace el Centro Democrático en Colombia al acusar de castro-chavista al presidente Santos. Así la correlación de fuerzas sea favorable actualmente al capitalismo, es evidente que mantienen el temor al fantasma que recorre el mundo desde la publicación del manifiesto comunista en 1848.

Perspectivas

Es necesario reforzar el estudio de El Capital y su vinculación con la lucha política. El Seminario Internacional es un proyecto que ha permitido mantener vivo el interés por la obra y establecer vínculos entre investigadores, escritores, políticos, académicos, organizaciones sindicales. Es necesario continuar con estas actividades, fomentar el estudio sistemático del marxismo, promover la realización de tesis en las universidades, combatir la teoría marginalista en boga y ofrecer elementos teóricos para sustentar en mejor forma las acciones políticas y combatir el fetichismo y la mistificación.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

*