La tumba de Antígona: Homofobia inaceptable

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Foto: Presidencia de la República Mexicana via photopin (license)

Teniendo en cuenta que el género tiene que ver con el sentimiento psicológico de ser hombre y de ser mujer, sexo y género no son conceptos semejantes, aunque el sexismo lo muestre de otra forma.

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Renata Cabrales

Una manifestación más del sexismo y el machismo, es la homofobia. La sociedad machista y por ende sexista, en la que vivimos, nos encasilla como hombres y como mujeres de acuerdo a los órganos genitales, confiriendo a cada género diferentes roles y estilos de vida.

Teniendo en cuenta que el género tiene que ver con el sentimiento psicológico de ser hombre y de ser mujer, sexo y género no son conceptos semejantes, aunque el sexismo lo muestre de otra forma. Asimismo, esta cultura sexista también condiciona la orientación sexual, pues si una persona nació en cuerpo de mujer debe tener comportamiento femenino y sentir atracción por los hombres y los hombres solo deben sentir atracción por las mujeres y de ninguna forma mostrar expresiones femeninas, tan despreciadas por la cultura machista.

Debido a la homofobia, se deduce que en el año 2000, cada dos días una persona homosexual fue asesinada en el mundo. Por su parte, Amnistía Internacional denuncia que más de 70 países persiguen aún a los homosexuales y 8 los condenan a muerte. Las religiones actuales consideran inmoral a la homosexualidad, siendo esta ilegal en la mayoría de los países musulmanes, y en otros países se castiga con la pena de muerte.

En Colombia, a pesar de ser un Estado laico, la notoria influencia religiosa hace presencia a través de la figura de un Procurador con prejuicios propios de la Edad Media, que se ha encargado de perseguir a la comunidad LGBTI y de hacer todo lo posible por boicotear los logros que ante la ley ha obtenido hasta el momento, pues la Corte Constitucional, a través de una sentencia producida en 2016, legalizó de manera definitiva el matrimonio entre personas del mismo sexo. Además, esta misma Corte, en 2011, consideró que las parejas del mismo sexo podrían realizar uniones civiles de hecho, reforzando la posibilidad de dicha comunidad, de exigir esa reivindicación.

La homofobia defiende la intolerancia, suscita la disolución de las familias, hace una clara determinación de superioridad y de inferioridad, normalizando la desigualdad. Se expresa en el maltrato, la exclusión y disolución del tejido social. La homofobia, como toda forma de discriminación, consolida la pobreza y pone a temblar el ideal de democracia y de justicia social.

El bullying homofóbico está presente en las calles, en los hogares, en la escuela. Es preciso recordar que el 4 de agosto de 2014 se suicidó en Bogotá el joven Sergio Urrego, debido a la discriminación de la cual fue víctima por las directivas y los compañeros de su escuela.

Estados Unidos padeció en días pasados, en Orlando, Florida, una de las peores manifestaciones de homofobia, el asesinato de 50 personas en un bar gay. Una muestra más del odio y la intolerancia que promueven las religiones hacia la diversidad sexual.