La soledad de los recolectores de basura

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Desde el primero de febrero en las calles de Bogotá se han ido acumulando paulatinamente los residuos de los bogotanos, mientras la Alcaldía intenta mitigar el impacto higiénico y ambiental sin los resultados esperados. Foto J.C.H.

Los trabajadores dicen estar en paro por las agresiones de que han sido víctima por parte de la Policía y sus patronos. Ven que desde la administración de la ciudad se da mayor importancia al lucro de los consorcios privados que a sus derechos

Juan Carlos Hurtado Fonseca
@Aurelianolatino 

Solos, vistos con apatía y sin el respaldo de nadie, se sienten los 3.700 trabajadores de la empresa de recolección de basuras Aguas de Bogotá, quienes quedarán en la calle cuando el próximo 11 de febrero esta empresa deje de funcionar para que consorcios privados realicen esta labor, en el 52% de la ciudad. Así lo dejó saber a VOZ el líder de Sintraguas, José Alexánder Pardo Castro, al explicar las razones por las que cesaron sus actividades desde el pasado 31 de enero.

Aclara que el paro es imputable al patrón por incumplimientos del gerente de Aguas de Bogotá, Juan Manuel García; la gerente de la Empresa de Acueducto, María Carolina Catillo; la directora de la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos, Beatriz Elena Cárdenas; el Alcalde mayor, Enrique Peñalosa y hasta por el abandono de la personera de Bogotá, Carmen Teresa Castañeda Villamizar. Además, porque no les permitieron entrar a una de las sedes de la empresa y fueron agredidos por el Esmad.

“Desde finales de enero los trabajadores ya estaban diciendo que iban a parar con o sin los sindicatos porque no se les brindaba la oportunidad de seguir laborando en condiciones dignas. Esto provocó que no los dejaran ingresar a la sede de la calle 68, a otros los sacaron y hay algunos judicializados por portar la chaqueta de la empresa. Luego el Alcalde arremete contra los trabajadores: Nos atacaron con bombas aturdidoras, balas de goma y gases, que causaron 17 heridos y daños en las pertenencias de la empresa como en algunos vehículos. Por eso fuimos a paro”, dice Alexánder Pardo.

Los trabajadores comentan que la orden fue sacarlos porque estaban esperando al interior de la empresa para negociar y ver las condiciones en las que los recibirían los nuevos operadores, ya que les ofrecen pagarles mucho menos y en algunos casos sólo la mitad de lo que devengaban en Aguas de Bogotá.

“A un conductor le ofrecen un millón 38 mil pesos y un bono de 300 mil en el que está incluido el pago de dominicales, feriados y horas extras. Hay gente que ya ha trabajado allá y sabe que el bono es una lotería. En Aguas de Bogotá el año pasado se devengaba un millón 465 mil pesos, sin contar las horas extras ni dominicales. Si yo me voy a trabajar allá me van a pagar la mitad”, explica el líder sindical.

También denunció que hay una manipulación por parte de los operadores privados para que los trabajadores primero renuncien a Aguas de Bogotá y luego firmen con ellos. “De esa manera pierden los derechos adquiridos, aunque junto con la Alcaldía hagan creer que sí se da una sustitución patronal.

“En la convención colectiva dice que si la empresa llega a enajenarse o cambiarse de razón social, los trabajadores pasarán a la nueva dependencia y continuarán laborando con las mismas garantías laboras y convencionales. Eso se está violando acá y ese es el rechazo de los trabajadores y pedimos que nos respondan como dice la ley”, anota Alexander Pardo.

En la calle, el abandono…

Hace énfasis en el abandono en el que están, al punto que denuncia a la Personera de la ciudad quien en una mesa de diálogo los maltrató al decirles que ella no quiere hablar de convenciones colectivas ni de acuerdos de formalización laboral ni mucho menos de fueros: “Cómo será que teníamos una reunión con ella el primero de febrero para buscar soluciones y nos cambió la fecha de la reunión para el 14, ya cuando están en funcionamiento los nuevos operadores”.

Por otra parte, el pasado 4 de febrero, la Procuraduría General de la Nación pidió a la Alcaldía de Bogotá informe de las acciones adoptadas frente al problema de la recolección de basuras y de manera urgente buscar una salida a las reclamaciones de los trabajadores cesantes de la empresa.

En comunicado de la Procuraduría se lee: “Para el ente de control, la declaratoria de ‘Emergencia Sanitaria y el Estado de Prevención Ambiental o Alerta Amarilla en Bogotá’, Decreto 069/2018, no exime de responsabilidad al Distrito Capital de garantizar la continuidad de los servicios públicos y evitar la ‘proliferación de olores ofensivos, cambio de la calidad visual del paisaje urbano, alteración de las características físico químicas de las fuentes receptoras de vertimientos de lluvias, y posibles afectaciones de los ecosistemas”.

Además, instó y citó a las partes para que en las próximas horas se sentaran a una mesa de trabajo a definir soluciones que respeten el derecho al trabajo, la dignidad humana, la estabilidad reforzada y todas las medidas que impliquen el bienestar de los trabajadores cesantes.

Aun así, los trabajadores no tienen esperanza en que haya solución porque dicen conocer el actuar de estos entes, y piden que el Alcalde se siente a dar soluciones y no esperar al 12 de febrero para botarlos a todos a la calle. “Enrique Peñalosa debe ser responsable y negociar la estabilidad de los trabajadores y que Aguas de Bogotá siga prestando el servicio”.

Respuesta

El mismo día del llamado de la Procuraduría, la Alcaldía Mayor emitió una información en la que el secretario de Hábitat, Guillermo Herrera, entregaba un nuevo informe sobre la normalización de la recolección de basuras en la ciudad: “Un balance de la operaciones de ayer (3 de febrero) iniciando con un parte de tranquilidad superamos la meta que teníamos prevista, ingresaron más de 2.000 toneladas de residuos al relleno Doña Juana, esto representa un incremento cercano al 70 por ciento en la capacidad operativa desde que inició la crisis”.

También informó que desde la medianoche hasta las 6 de la mañana del domingo ya se habían recogido 650 toneladas. En total desde que inició el plan de contingencia se habían levantado más de 7.000 toneladas de residuos.

Por su parte el representante legal de Sintraguas, José Alexánder Pardo Castro, concluyó: “Nos sentimos solos, abandonados, está en riesgo nuestra integridad cuando de manera irresponsable la Personera dice en los medios de comunicación que los sindicatos no están permitiendo que los trabajadores firmen el habeas data y pasen a los nuevos consorcios. ¡Mentiras! Aquí lo que se reclama es pasar a trabajar allá pero en condiciones dignas. Nos sentimos abandonados por el gerente de la empresa, por el Alcalde. En redes sociales sí hemos visto a gente que ha entendido el problema, no como lo dicen en los grandes medios y ahí sí sentimos algún respaldo”.

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