La simulación de democracia

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Aída Merlano ante las autoridades judiciales de Venezuela.

José Ramón Llanos

En relación con la polémica sobre las declaraciones de Aída Merlano en Venezuela y los comentarios del Presidente, ¿a quién creerle, a Iván Duque o a Aída Merlano? Si empleamos los antecedentes de cada uno de ellos, para decidir, deberíamos darle más crédito a la exsenadora Merlano. ¿Por qué?. Porque Iván Duque le ha mentido muchas veces al país, repetidamente dijo que él no hacía política con mermelada. Sin embargo, acaba de darle una voluminosa porción de este azucarado menjurje a Cambio Radical y a La U: una tercera parte del gabinete, a cambio de que estos partidos le aprueben todo su paquete legislativo contra el pueblo trabajador: reforma pensional que juró no la iba a proponer al Congreso, la reforma laboral, ídem.

Como se ve, si lo juzgamos por sus antecedentes, debemos calificarlo como un redomado mentiroso.

Por lo que respecta a las declaraciones de la exsenadora, todo lo afirmado sobre los delitos y trampas que caracterizan los procesos electorales en la Costa Caribe colombiana, ella sencillamente dice lo que es vox populi en esa región. Además, que corresponde a la realidad. Todos los políticos costeños de los partidos tradicionales que han sido elegidos en los últimos cincuenta años a los cuerpos colegiados, han comprado votos.

Los candidatos a los cuerpos colegiados les compran sus votos a los colombianos depauperizados por las políticas que aquellos aprueban en el parlamento, las cuales propician la concentración de la riqueza en manos de la oligarquía y la exclusión del pueblo.

Otro mecanismo para direccionar los votos en favor de algunos candidatos, es la coacción que ejercen los propietarios de las grandes empresas sobre sus empleados, a quienes obligan a que les inscriban por lo menos 20 electores, los cuales deben votar por el candidato que los empresarios indiquen.

Además, no sabemos si ella ha dicho que los parientes de los senadores y representantes, generalmente los hermanos, son los encargados del trabajo sucio de contratos amañados y con costos inflados o de obras que nunca se terminan. Si hubiera habido fiscales honestos es este país, se tuvieran que construir nuevas cárceles para poder darle cabida a tantos políticos delincuentes.

¿Y por qué no se investigan esos delitos contra la democracia?. Porque los resultados de las investigaciones derribarían el telón que sirve para ocultar que en Colombia hay es una democracia aparente.

¿Duque, incapaz o cómplice?

El ciudadano común vive aterrado, en una temerosa incertidumbre, porque diariamente asesinan a uno o dos líderes sociales y defensores de los derechos humanos o reclamantes de tierras, de las cuales fueron despojados y desplazados de sus fundos por los paramilitares. Incluso el diario El Tiempo informa que “Cada día mueren 17 personas a manos de sicarios” Señor presidente Iván Duque, ante esta hecatombe, nadie entiende porque usted prefiere someterse a los Estados Unidos y compromete a las Fuerzas Armadas colombianas en simulacros para combatir una invasión imposible, en vez de emplearla a fondo para identificar a quienes financian a los agentes de tantos asesinatos. Esa es la razón por la cual algunos piensan que usted es incapaz o cómplice de esta tragedia nacional.

Saeta

¿Qué suerte le espera a un país donde los Comandantes de las Fuerzas Armadas lamentan públicamente las muertes de los genocidas, pero guardan silencio ante los cientos de asesinatos de líderes sociales y defensores de los derechos humanos?

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