La resistencia

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Foto Heinner Rodríguez @hainaduvia

El pulmón de la ciudad, el Parque Metropolitano Simón Bolívar, abre sus puertas y da la bienvenida a miles de espectadores del país y del mundo entero para una nueva edición del festival internacional Rock al Parque. En esta ocasión, Bogotá estará celebrando los 25 años del concierto gratuito más importante de Nuestra América, con una programación de lujo que promete estremecer en tres días inolvidables, la historia del rock nacional e internacional.

Rock al Parque se convierte en el principal evento de masas de la ciudad. En su larga trayectoria, ha logrado un espacio imprescindible en la política cultural de Bogotá, consolidándose como un acontecimiento que genera rupturas sociales alrededor de la música rock, como una expresión artística de los pueblos.

En ese sentido, esta publicación defiende cuatro tesis que giran alrededor del festival. La primera es que la principal protagonista de Rock al Parque es la gente. Distintas generaciones rockeras del país, alteran año tras año el marco de acción de la industria cultural y su encargo ideológico de individualismo domesticado en una notable construcción colectiva de ciudadanías libres, desobedientes y contestatarias.

En segundo lugar, es evidente que, tanto el público como la organización, fomentan desde el festival prácticas culturales y expresiones artísticas, alrededor de la apropiación del espacio público pues su carácter de gratuidad desafía la tendencia neoliberal que desea la privatización del evento. Todos los años Rock al Parque se reafirma como un espacio abierto, plural, que va en contra de todo tipo de discriminación o segregación socioeconómica.

En tercera medida se resalta el carácter no comercial de Rock al Parque, desafiando abiertamente el mainstream que reduce a diario a la cultura de los pueblos hacia los libretos del libre mercado; paradójicamente lo hace desde el rock, un género musical condenado a muerte por la hegemónica industria de la música.

A partir de las ideas de inclusión, tolerancia y respeto, Rock al Parque permite el contraste de sonidos y públicos, con una línea musical que lo identifica sin dejar su carácter abierto a la diversidad. Encontrando balance entre los artistas internacionales, nacionales y distritales, el festival promociona los nuevos talentos y proyectos que emergen de la esfera rockera de la época.

Finalmente se defiende la idea de Rock al Parque como un espacio donde se juntan las rebeldías. Con el regreso al poder de las fuerzas más reaccionarias, tanto en Colombia como en el mundo entero, la humanidad deshumanizada se vuelve espectadora de su propia aniquilación. El rock, proyecto que desde la cultura puede revertir esta tendencia de enajenación condenada a la guerra, responde con arte construyendo sujetos políticos conscientes de su propia vida social y de su historia.

Hace un año, la banda bogotana Skampida rendía un minuto de ruido en homenaje a los líderes y lideresas sociales asesinados en los territorios. Hoy, el fenómeno, no solo continua de manera sistemática, sino que parece condenar al país a la tragedia cíclica de la violencia.

Que Rock al Parque 2019 sea una nueva oportunidad para levantar colectivamente una poderosa VOZ de protesta y conjurar desde la cotidianidad de las expresiones culturales, la resistencia.

Foto Heinner Rodríguez @hainaduvia

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