La prisión de Guantánamo: Obama puede hacer más

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Base militar norteamericana de Guantánamo.

La Casa Blanca se queja de que las mayorías republicanas en el Congreso bloquean cualquier iniciativa para cerrar la prisión de Guantánamo. Pero sectores de opinión democráticos advierten que Obama tiene herramientas suficientes para hacerlo

Base militar norteamericana de Guantánamo.
Base militar norteamericana de Guantánamo.

Alberto Acevedo

No ha caído bien entre los sectores democráticos de América Latina la información de que el cierre de la ignominiosa prisión de Guantánamo, no podrá ser finalmente conseguida, como fue la promesa del presidente Obama durante su campaña electoral, propósito, para el cual ha tenido dos mandatos de su gobierno y casi al final del segundo, lleva una iniciativa concreta al Congreso, sin mayores posibilidades de que se apruebe.

La disculpa es que las bancadas republicanas, mayoritarias en Cámara y Senado, no están dispuestas a darle paso a la iniciativa presidencial. Argumentan la existencia de una norma constitucional que “prohíbe”, el traslado de ‘terroristas’ de alta peligrosidad a territorio norteamericano, así sea en condición de prisioneros, pues un hecho semejante pone en grave riesgo la seguridad nacional de los Estados Unidos.

¡Meras argucias! Los Estados Unidos están llenos terroristas. Pero los que han sido entrenados y financiados por las agencias de inteligencia y el Departamento de Estado. Empezando por el señor Luis Posada Carriles, implicado en crímenes contra los pueblos venezolano y cubano, y que se campea con la mayor tranquilidad por las calles de Miami. El problema es que para las autoridades norteamericanas los terroristas son los patriotas que libran guerras de liberación nacional en otros países.

Pero bien, el obstáculo para ordenar el cierre de la prisión de Guantánamo, enclavada en territorio de Cuba, no es tanto la animadversión de la bancada republicana. Es sabido que Obama por la vía unilateral puede cerrar la prisión, con una orden ejecutiva. Al fin y al cabo, fue otro presidente de ese país el que sin contar con la anuencia del congreso, determinó unilateralmente instalar la prisión.

Asunto de soberanía

Lo que sucede es que el presidente no quiere provocar un motivo más de fricción con sus adversarios políticos en el congreso, no quiere un pulso frente al caso Guantánamo y despacharse con que intentó cumplir su promesa electoral y los republicanos no quisieron. De esa manera, la bancada rival asumiría el costo político de mantener abierta la prisión.

Para el pueblo y el gobierno cubanos, sin embargo, el problema de Guantánamo no es que se cierre o no la prisión infamante. Lo fundamental es que le devuelvan la plena soberanía sobre ese territorio, usurpado por los Estados Unidos.

Al final de la guerra de liberación de Cuba contra el dominio español, los Estados Unidos, en el plan de incrementar su influencia sobre el continente, quisieron capitalizar muchas de las ansias independentistas de los pueblos del Caribe y sacar provecho en favor de sus intereses.

En esas circunstancias, le impusieron al gobierno cubano un infamante ‘pacto’, que le permitió a la nación del norte apropiarse de Guantánamo, que posee la mejor bahía de la isla, e instalar una base militar en ese territorio. El pasado 23 de febrero se cumplieron 113 años de la usurpación de ese territorio a la patria de Martí.

Plataforma subversiva

Fue la primera base militar de Estados Unidos en el hemisferio latinoamericano, la más antigua del mundo y la única donde el país sede carece de autonomía para revocarla unilateralmente. Es un caso excepcional. Otras naciones, tienen la posibilidad de revertir el enclave colonial. Así lo hizo Ecuador al determinar que la base de Manta no iba más en su territorio.

Han pasado por la Casa Blanca 22 presidentes, desde 1903 cuanto se instaló la base de Guantánamo y todos han mantenido el acuerdo, desconociendo el reclamo justo del pueblo cubano de recuperar ese territorio.

En los años de la Revolución Cubana, Guantánamo ha sido una plataforma de conspiración, provocaciones, planes subversivos e intentos de derrocar al gobierno socialista. La crisis de Octubre, la invasión de Playa Girón, los planes para asesinar a Fidel y a Raúl, no hubieran sido posibles sin el apoyo logístico de los hombres de la base naval de Guantánamo.

Ahora, cuando está en marcha un acercamiento con los Estados Unidos, se han establecido embajadas en ambos países, el gobierno socialista de la isla ha dicho que no habrá jamás relaciones plenamente normales entre las dos naciones, mientras no regrese a la soberanía cubana ese territorio.