La oligarquía colombiana y la corrupción electoral

4

Gerardo Esteban Vargas*

La oligarquía colombiana ha sido maestra en corrupción y robos de elecciones, como lo registró el escritor y director de cine, Gustavo Bolívar1, que nos muestra seis robos más evidentes: Comprando votos, pagando registradores, financiando campañas con dineros del narcotráfico o de contratistas corruptos, adulterando las actas electorales o los resultados electrónicamente, amenazando electores, sobrepasando los topes de financiación, acomodando encuestas, obligando a funcionarios públicos a votar so pena de perder el puesto, amenazando a la gente que recibe subsidios que los pueden perder o, asesinando a candidatos que no representan a la clase política corrupta, las mafias del poder se las arreglan siempre para salir avantes en los distintos procesos electorales que los perpetúan en la dirección y administración de los bienes de la nación  y del pueblo colombiano. Y la más reciente amenaza que siembra miedo, que un país que territorialmente equivale a Francia y España juntas, y que dista de una riqueza mayúscula a aquellos, que han sido sometidos sus habitantes a la pobreza la desigualdad y la miseria, se va a parecer a Venezuela o Cuba, si votan por líderes de izquierda. Cada vez inventan o asoman algo de su perversa mentalidad. Habría que preguntarse como hubiese sido una presidencia con el exmagistrado Carlos Gaviria en vez de un capataz autoritario y peón genuflexo de la oligarquía como Uribe.

Caso 1. Particularísimamente: Un campesino de Viotá, advertía al General Rafael Uribe Uribe, que el alcalde de su pueblo, del Partido Conservador, estaba favoreciendo con los certificados electorales a sus copartidarios. (En esa época, 1896, solo podían sufragar las personas del género masculino, que supieran leer y escribir y los que, en su defecto, poseyeran un capital mínimo de $100.000). Relata el campesino que como la mayoría de las personas no tenía un capital tan considerable, tuvieron que demostrar sus conocimientos de lectura a un delegado de la alcaldía que ordenó hacer dos filas. Una de conservadores y una de liberales. A los conservadores los puso a leer palabras cortas como casa, sol, luna, mamá y papá y a los liberales palabras de difícil lectura y pronunciación como “particularísimamente” que fue la palabra que al remitente de la carta le tocó leer. Como no la leyó rápida y fluidamente le fue negado el certificado electoral. Ganó el Partido Conservador y, los liberales se fueron a una guerra que duró 1.000 días.

Caso 2: El voto invisible: Por la misma época, dos lustros antes, Rafael Núñez fue elegido para su segundo período con cinco votos contra cuatro. Lo raro es que en la época solo existían ocho departamentos en Colombia y cada delegado solo podía votar una vez.

Caso 3: El chocorazo: El 19 de abril de 1970 sobre las nueve de la noche la Anapo, con su candidato Gustavo Rojas Pinilla, encabezaba los escrutinios durante las elecciones presidenciales frente al candidato conservador Misael Pastrana Borrero. De repente se fue la luz, la gente se inquietó, el presidente Carlos Lleras Restrepo, decretó el toque de queda y, al día siguiente, Misael Pastrana fue proclamado Presidente de la República.

Caso 4: Votos en blanco: Las presidenciales de 1904, las actas de votación de La Guajira fueron manipuladas por el general Juanito Iguarán, quien las hizo firmar en blanco y las llenó con posterioridad y a su antojo a favor del general Rafael Reyes, quien a la postre resultó presidente. Las órdenes del traslado en blanco de las actas las impartió desde Bogotá, don Miguel Antonio Caro, presidente conservador.

Caso 5: Matar al que va ganando: En Colombia han asesinado a seis candidatos presidenciales, cifra sin precedentes en ningún país del mundo. Lo curioso es que cinco representaban un peligro para la oligarquía.

El 9 de abril de 1948 fue asesinado Jorge Eliécer Gaitán; el 18 de agosto de 1989 fue asesinado Luis Carlos Galán; El 11 de octubre de 1987 fue asesinado Jaime Pardo Leal; el 22 de marzo de 1990 asesinaron a Bernardo Jaramillo; el 26 de abril de 1990 asesinaron Carlos Pizarro; el 2 de noviembre de 1995, fue asesinado el líder conservador Álvaro Gómez Hurtado.

Caso 6: Financiación ilícita: Se sabe que muchas campañas en el país han sido pagadas con dineros de narcotraficantes, paramilitares y contratistas corruptos como los recientes escándalos de Odebrecht.

Contraloría vigilante

El jefe del Ministerio Público2 dice que la lupa está puesta sobre el proceso electoral, donde el tema prioritario es el voto limpio y romper el círculo vicioso entre contratación pública y financiación de campañas. El Contralor dice: “El humo de la guerra no nos dejó ver la corrupción y nos aplazó las grandes discusiones sobre temas como la justicia, la salud o las pensiones. Hemos sido incapaces de llegar a consensos por encima de los partidos y de las coyunturas electorales, que nos hubieran permitido tener pactos de Estado sobre esas prioridades”.

* Economista Investigador del Centro de Estudios e Investigaciones Sociales (CEIS).

1 https://www.las2orillas.co/23411/ (Consultado el 18 de febrero de 2018).

2 https://www.elespectador.com/elecciones-2018/noticias/politica/el-humo-de-la-guerra-no-nos-dejo-ver-la-corrupcion-fernando-carrillo-articulo-738571 (Consultado el 18 de febrero de 2018).

4 Comentarios

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

*