Por: Carolina Tejada

El pasado 17 de febrero, murió en la localidad de Ciudad Bolívar, un menor de siete meses de edad que presentaba signos de desnutrición, pañalitis y dermatitis. Su familia, según informaron algunos medios, era desplazada y provenía del departamento del Tolima.

Al darse por enterado el secretario de Salud de esta situación, no dudó en informar a la prensa que se trataba de un caso que, como varios, se han venido presentando en las zonas donde actuaba el programa de Territorios Saludables, promovido por las administraciones anteriores. Igualmente afirmó que el año pasado, el Distrito fue notificado de nueve casos sospechosos de mortalidad por y asociada a la desnutrición. “No me explico por qué esta situación se le ocultó por tanto tiempo a la ciudadanía, que aquí se están muriendo niños por desnutrición”, afirmó Luis Gonzalo Morales.

Nino-desnutrido

Un niño con alto grado de desnutrición, debe esperar hasta tres meses, para ser atendido en una EPS.

El problema es el sistema de salud

Algunos médicos del distrito que han venido acompañando el programa de Territorios Saludables y que conocen el proceso que tienen que hacer las madres y padres de los menores para que la atención en salud se les garantice, han venido contradiciendo las versiones del secretario de Salud.

VOZ dialogó con uno de los profesionales de la salud que actúa en este campo y a diferencia de las versiones del secretario, este médico, de quien obviaremos su identidad, afirma que “existen varios casos de desnutrición severa en niños en la ciudad, identificados desde Territorios Saludables. Pero el problema es que Territorios Saludables, como programa, no es el sistema de salud, no es el modelo, es solo una alternativa dentro del sistema y el modelo de salud. Cuando identificamos los casos de desnutrición severa, que son casos que si no se atienden a tiempo pueden terminar con la muerte del niño, nos encontramos que existen muchas barreras, no por parte del programa sino por el sistema de salud”.

Al referirse a las barreras para acceder al sistema de salud, hace referencia a la tramitología que cada madre o padre deben adelantar para que después de diagnosticado el infante, este pueda ser remitido y atendido en hospitales de tercer nivel. Este procedimiento se basa en la necesidad de que le hagan las actividades de recuperación y rehabilitación nutricional que no pueden hacer los equipos y servicios de atención primaria en los domicilios, por carecer de las tecnologías para tal caso.

La otra cara de la realidad

“Encontramos casos de niños y hemos querido remitirlos a un tercer nivel y no es posible, pues siempre hay problemas frente al servicio de accesibilidad. Las citas para atención de los niños remitidos o canalizados por los equipos de atención primaria pueden demorar, poniendo en riesgo la vida de los infantes por las barreras de acceso administrativo y organizacional fruto del papel de intermediación que tienen las EPS entre el paciente (niño desnutrido) y los prestadores de servicios de alto nivel de complejidad”, asegura el profesional de la salud.

Los niños que padecen desnutrición, en este momento, tal y como lo mencionan estos profesionales de la salud, corren un alto riesgo de morir ya que los procedimientos con las EPS, pueden durar hasta tres meses antes de que los niños puedan ser atendidos. En muchas ocasiones los mismos médicos han tenido que ayudar a adelantar procesos legales por medio de tutelas para que la atención a estos menores se haga a tiempo. Y según aseguran los mismos médicos, “es muy desolador que nos veamos en la necesidad de tener que ayudar a los padres a que adelanten procesos legales para que las EPS se vean obligadas a atender a los niños y poder salvar sus vidas. Los equipos de atención primaria no tienen la autoridad para obligar a las EPS a tramitar las citas de forma oportuna”.