La memoria de los silenciados

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Redacción Caribe

El colectivo Ceiba de la Memoria se pregunta por la memoria histórica de los pueblos llamados subalternos, que no son más que la gente pobre de las ciudades, pueblos y veredas; las víctimas de todas las guerras, el pueblo trabajador que pone los muertos y que al final siempre ha tenido que guardar silencio.

El colectivo se pregunta por la memoria histórica, es decir, la manera cómo registramos colectivamente la historia desde abajo, pero también cómo la interpretamos, cómo la narramos, cómo la asumimos, cómo la contamos. La pregunta por la memoria se hace desde la comunicación.

Ceiba de la Memoria se gestó en Valledupar a partir de la confluencia de distintas iniciativas tales como el colectivo de comunicación alternativo La Plena Caribe, un grupo de estudiantes que venía impulsando el reconocimiento de la Universidad Popular del Cesar (UPC) como Sujeto de Reparación Colectiva en alianza con Zhátukua, revista académica de pensamiento crítico desde donde se acopió y analizó la información necesaria para establecer la relación y la sistematicidad entre los asesinatos de nueve miembros de la comunidad académica de la UPC, entre los años de 1987 y 2003.

Sobre esa investigación se hicieron dos trabajos audiovisuales: Semillas de la UPC (Documental 17 min.) y Es hora de escribir la nueva historia de la UPC (Video homenaje 9 min). Estos trabajos se publicaron por La Plena. Prensa Alternativa del Caribe.

De ese encuentro nació un equipo de trabajo que poco tiempo después se embarcó en el proyecto de recuperar el legado, aún en vida, de Máximo Jiménez Hernández, juglar vallenato, campesino y revolucionario. Sus canciones así como lo llevaron a acompañar las luchas de campesinos, negros e indígenas en las décadas de los 70s y 80s en la región Caribe, también lo llevaron a la cárcel y al exilio; la represión paraestatal, la persecución judicial y los atentados contra su vida lo obligaron a refugiarse durante más de 20 años en Austria.

Hoy vive en Montería, está delicado de salud y aunque tiene a su familia a su lado, no es fácil su situación. Como resultado se realizó el documental Los pueblos cuentan conmigo (30 minutos), en el que se cuenta un poco su vida y se le sigue el rastro a parte de su obra musical. En este contexto se propició y documentó un encuentro inédito que sostuvo con otro de los juglares del pueblo Julián Conrado (Guillermo Torres Cueter).

Actualmente Ceiba de la Memoria se embarcó en contar la historia de Pedro Baigorri Apezteguía, un vasco que llegó a Colombia a través de Cuba con el propósito muy en boga en ese entonces de crear focos guerrilleros y desarrollar la guerra de guerrillas. Pedro fue asesinado el 6 de octubre de 1972 en una operación militar, junto a dos de sus compañeros: Tomas Antonio Arévalo Velásquez y un tercer insurgente aún sin identificar. Los cuerpos fueron enterrados irregularmente y nunca se les entregaron los restos a sus familiares, configurándose así el delito de desaparición forzada. Hoy en día el caso está en manos de la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (UBPD) y ha sido puesto en conocimiento de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición (CEV), organismos creados por el Acuerdo de Paz entre el Estado colombiano y las FARC-EP.

Sobre el partisano vasco existen diferentes publicaciones, entre las mas destacadas está «La historia inédita del guerrillero Pedro Baigorri» aparecido en la Separata 7K  del diario vasco Gara escrita por el periodista Unai Aranzadi y el ensayo «Baigorri, un vasco en la guerrilla colombiana» de Marco Tobón, un antropólogo y escritor colombiano, además de otras referencias en artículos de prensa, investigaciones académicas y obras literarias. Vea en este enlace un adelanto de investigación en video que recoge los antecedentes de Pedro antes de llegar a Colombia y el planteamiento de la situación actual. Memoria y nostalgia es un adelanto de investigación en la búsqueda de recursos para la realización del documental.

En la búsqueda de los pasos de Baigorri nos tropezamos con las huellas de un rebelde caribeño, hoy casi completamente en el olvido, Jaime Velásquez García, quien hacia 1964 estuvo al frente de un proyecto revolucionario que se extendió entre la Serranía del Perijá y la Sierra Nevada de Santa Marta. Conmemorando un año más de su trágica y extraña muerte hicimos un corto homenaje.

​Dentro del proceso de acercamiento a las fuentes documentales, a las familias y, por ejemplo, a entidades como la UBPD, hemos facilitado y registrado algunos acercamientos entre estos actores con el fin de avanzar en un proceso de ubicación de los restos físicos, pero también para avanzar en la reconciliación y garantía de no repetición.

La Colombia del Posacuerdo de Paz es todavía la Colombia de la guerra. La construcción del relato nacional colectivo no se puede dejar en manos de la institucionalidad y mucho menos del establecimiento, la memoria histórica debe ser registrada y contada a muchas voces.

Siempre el relato oficial de las guerras lo cuentan en gran medida los vencedores. Es hora de contar el relato de los vencidos, pero no completamente derrotados

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