De la mano de los pueblos del mundo

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Al lado de la solidaridad internacionalista, que los columnistas de VOZ no dudaron un minuto en brindar, y en las notas editoriales, cuando se abordaron temas internacionales, se llamó siempre a rodear los pueblos en lucha, por lejos que estuvieran de nuestras fronteras

Ricardo Arenales

Estaban todavía frescas las heridas de la segunda guerra mundial, y los horrores de la primera anidaban la mente de muchos colombianos, cuando en el mes de julio de 1957 vio la luz la primera edición de VOZ. En asuntos domésticos, el Partido Comunista Colombiano recién salía de un período de clandestinidad, al que lo llevó la persecución de gobiernos conservadores y de la dictadura militar, que entrambos protagonizaron un largo periodo de crímenes, asesinatos, torturas y exclusiones, que Germán Guzmán Campos y otros autores calificaron como el de “la violencia en Colombia”, en un memorable texto histórico, con el censo de las atrocidades.

Esa doble circunstancia de ser testigos de escenarios de guerra, dentro y fuera de las fronteras de la patria, transversalizaron la práctica política del partido, y los mensajes que impregnaron las páginas del periódico. La lucha contra la guerra y por alcanzar la paz para los pueblos, fueron una impronta que caracterizó cada mensaje del periódico, desde sus albores.

En oposición a los planes de avance de la reacción internacional, se alzaban los logros de la joven Unión Soviética, como expresión de la primera revolución obrera triunfante en la historia, y la paulatina consolidación del bloque de países del llamado campo socialista.

La dignidad de los pueblos

Combinar la lucha contra la guerra y por la paz mundial, permitió que desde las páginas de VOZ se fuera desarrollando un proceso de autoformación en los valores del internacionalismo proletario, en la defensa de la soberanía nacional de los pueblos, de su dignidad nacional y de defensa del derecho a la no intervención en los asuntos internos de cada nación. De alguna manera, la causa de los pueblos por su independencia nacional y soberanía, era la causa de VOZ y ninguna lucha emancipadora en cualquier punto de la geografía planetaria fue indiferente a las reseñas de la página internacional del semanario.

Las publicaciones divulgando los logros de la Unión Soviética, se repitieron de manera reiterada. A su lado, las que mostraban los éxitos de los países socialistas: de la República Democrática Alemana, Checoslovaquia, Bulgaria, y otros. Hasta el año 1961, cuando en el marco de una Conferencia Internacional de Partidos Comunistas y Obreros, se hicieron públicas las diferencias entre los partidos comunistas de China y la Unión Soviética, en VOZ se reflejaron también los avances de la revolución del gigante asiático. El libro rojo con las citas de Mao, fue un referente hasta ese momento.

El germen de la revolución y de los cambios democráticos en los que el pueblo fue protagonista principal, se extendieron por tierras de América, y el continente miró esperanzado el nacimiento de la Revolución Cubana, que como faro solitario iluminó el camino de las transformaciones sociales que anhelaban los pueblos de la región. A partir de entonces, la solidaridad con Cuba socialista, el ejemplo de los combatientes del Moncada, de la Sierra Maestra y de Playa Girón, vibraron en las crónicas de VOZ.

En las trincheras latinoamericanas

El ejemplo emancipador que siguieron otros pueblos latinoamericanos, con Salvador Allende en Chile; Jacobo Árbenz en Guatemala y toda una serie de experiencias nacionalistas en el continente y en el Caribe, hasta las epopeyas de Néstor Kirchner, en Argentina; Hugo Chávez, en Venezuela y Evo Morales en Bolivia, se convirtieron en referente del antimperialismo y de la redención de los pueblos latinoamericanos.

Al lado de la solidaridad internacionalista, que los columnistas de VOZ no dudaron un minuto en brindar, y en las notas editoriales, cuando se abordaron temas internacionales, se hizo pedagogía de esa solidaridad y se llamó siempre a rodear los pueblos en lucha, por lejos que estuvieran de nuestras fronteras; al lado de estos mensajes se levantó con mucha fuerza la lucha contra las guerras de agresión, de intervención, contra el neocolonialismo.

Por eso, la lucha heroica del pueblo vietnamita por su independencia estuvo siempre en lo más hondo de nuestro corazón. Como lo estuvo la denuncia firme contra la agresión al pueblo coreano, y el papel mercenario del ejército colombiano, que envió un destacamento del Batallón Colombia a defender los intereses del imperialismo y de la guerra. Por cierto, ese ejército esbirro regresó y bombardeó las poblaciones campesinas de Marquetalia, El Pato y Guayabero, en lo que marcó el comienzo de una lucha guerrillera de medio siglo.

Las luchas de los pueblos africanos por su independencia, contra el sometimiento y el saqueo de sus riquezas, desfilaron por las páginas del semanario. Destacamos el ejemplo heroico de Nelson Mandela, por la independencia de Suráfrica; de Patricio Lumumba, por el derecho del pueblo del Congo a su autodeterminación. Por la soberanía del pueblo de Angola.

En este inventario de luchas, jamás olvidamos la gesta heroica del pueblo palestino por su libertad, por el derecho a tener una nación, una patria, y destacamos el ejemplo de figuras emblemáticas como Yasser Arafat ayer y Ahed Tamimi hoy.

De la mano de esa postura solidaria, estuvo siempre la lucha contra la carrera armamentista, contra la proliferación de armas nucleares que amenazan la civilización humana. En tiempos de la guerra fría, VOZ defendió la cooperación militar entre los países socialistas, que se expresó en la existencia del Pacto de Varsovia. Y con la misma firmeza denunciamos hoy a la OTAN como un anacronismo supérstite de la confrontación de la posguerra.

Débil solidaridad

Por eso, consecuentes con esa línea de amantes de la paz hemos denunciado como un crimen de lesa patria la colaboración de Colombia con la OTAN, que amenaza la seguridad del pueblo venezolano y de otras naciones con gobiernos progresistas en la región. Y rechazamos la presencia de bases militares norteamericanas en territorio nacional, que tienen ese mismo propósito intervencionista.

Esta postura, tiene que ver mucho con la defensa de la revolución bolivariana en Venezuela, que está amenazada por una conspiración internacional liderada por Washington. Para VOZ es una cuestión de principios la defensa del proceso venezolano, asediado por fuerzas de la reacción internacional, cuestión en que la propaganda mediática de los poderes económicos imperiales pone a vacilar a no pocos revolucionarios de corto vuelo y de pusilánime firmeza, que prefieren hablar de los errores del gobierno venezolano, que desde luego los hay, abandonando la solidaridad y prestándole un flaco favor a la derecha internacional.

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