La lucha joven del Catatumbo

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Jóvenes de la región del Catatumbo.

Ser joven en el Catatumbo es un honor pero también un reto

Maira del Castillo

La juventud ha sentido la guerra y el desarrollo de la violencia desde diferentes perspectivas y escenarios, sin embargo la población joven que habita en el campo ha enfrentado la guerra directamente; esta ha impactado su realidad y el desarrollo de su vida. Es el campo el epicentro de la violencia porque allí se juegan los más grandes intereses que comercia la burguesía nacional e internacional.

El Catatumbo es una zona rica en variedades climáticas, minerales, entre otros interesantes recursos, por lo tanto bastante apetecida por las multinacionales que para proteger sus intereses, en asociación con el paramilitarismo y algunos organismos del estado, ligados al aparato militar, han dejado saldos como aproximadamente 11.200 muertos, 110.000 desplazados y más de 700 desaparecidos; es una de las regiones donde la intensificación del conflicto ha generado múltiples escenarios de lucha por la identidad, defensa del territorio y la riqueza natural, que se han venido trasmitiendo de generación en generación como herencia de resistencia y dignidad.

Organización con visión joven

Ese legado histórico de lucha ha hecho a la juventud catatumbera su principal protagonista, una muestra fehaciente de la posibilidad de creer en la paz, aún en medio de la más cruenta guerra. La defensa del territorio inicia con los primeros pasos que son contundentes para vencer el miedo y el temor que han invadido sus campos tantas veces. Principales protagonistas del paro de 2013, hijas e hijos del Catatumbo quienes hoy más convencidos que nunca comprenden la necesidad del derecho a la tierra, la garantía para trabajar en ella y la organización campesina para el disfrute de sus recursos como esencia y garantía para la paz con justicia social.

El trabajo organizado, la formación para la paz y los derechos humanos han resultado herramientas fundamentales para esta última generación de jóvenes catatumberos. La construcción de paz se ha traducido en su amplia participación en la movilización alrededor de la democratización del territorio y el cumplimiento de sus mandatos. Entre los retos de la juventud catatumbera se encuentran precisamente el impulso de las ganancias logradas a partir de la movilización, defender la zona de reserva campesina y propender por el desarrollo socioeconómico del Catatumbo.

ZRC por el futuro del Catatumbo

Una de las principales exigencias en el paro del 2013 y que el gobierno sigue dilatando es la declaración de la zona de reserva campesina del Catatumbo, que busca organizar el territorio como garantía de permanencia, conservación y mejoramiento de sus activos naturales, económicos, sociales y culturales; lo que se pretende es que por medio de la ZRC se pueda hacer de la región un lugar óptimo para el habitante, que permita a través de la estructura y la colectividad definir un planteamiento agrario sustentable para la región, inversión social, además de proteger la zona de los intereses de las multinacionales y de los latifundistas colombianos.

La ZRC es la opción más viable de garantizar un futuro diferente para las próximas generaciones jóvenes y un paso certero para la paz con justicia social.

El incumplimiento y la falta de voluntad política por parte del estado han sido la tendencia estos últimos años y a pesar de los cinco acuerdos que se han firmado solo se han obtenido algunos beneficios en cuanto a infraestructura, proyectos productivos y salud, que no representan mayor disposición del estado en comparación con los mandatos que ha hecho el pueblo catatumbero.

Los campesinos del Catatumbo hoy rechazan fuertemente la negativa de los gobiernos nacional y departamental para la creación de un programa estructural social, económico, ambiental, gradual y concertado para la erradicación de los cultivos de uso ilícito en el Catatumbo, por la decisión de iniciar nuevamente las erradicaciones forzadas con glifosato. También denuncian las afectaciones que estas fumigaciones generan al medio ambiente, a la salud de los campesinos y a la situación socioeconómica de esta zona.

A esto se le suma la reiterada exigencia al estado para que genere garantías, desmontando efectivamente el aparato paramilitar que actúa en la región. Hoy los jóvenes catatumberos están llamados a seguir defendiendo su territorio, a continuar con el legado de resistencia y a transformar el Catatumbo en una región donde florezca la justicia social y la paz.