La historia a contrapelo: Las comisiones de la verdad

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Iglesia de Bojayá, doloroso escenario de una guerra que debe parar.

El viraje hacia la verdad actualmente es una condición ineludible de la justicia y de la paz, pero no hay que elegir entre la verdad y la paz. Todo lo contrario, actualmente se exigen mutuamente.

Iglesia de Bojayá, doloroso escenario de una guerra que debe parar.
Iglesia de Bojayá, doloroso escenario de una guerra que debe parar.

Sergio de Zubiría Samper

Uno de los estudios sistemáticos sobre Comisiones de la Verdad, a nivel mundial, fue publicado en español en 2008 por el Fondo de Cultura Económica. Con el sugestivo título “Verdades innombrables. El reto de las comisiones de la verdad”, Priscilla Hayner analiza 21 países donde se han conformado estos escenarios a partir de 1990. Entre ellos destaca las experiencias latinoamericanas de Argentina, Chile, El Salvador y Guatemala. Una lectura obligatoria en el marco de los múltiples interrogantes que contiene la recién aprobada, en La Habana.

Hayner explora algunas profundas preguntas: ¿Por qué instituir una comisión de la verdad? ¿Qué es la verdad? ¿Hay que elegir verdad frente a justicia? ¿Cómo pueden contribuir las comisiones de la verdad a la justicia? ¿Conflicto o complemento entre la Corte Penal Internacional y las comisiones de la verdad? ¿Qué papel desempeña la comunidad internacional? ¿Qué rostro tiene la reconciliación? ¿Qué factores alientan la reconciliación?

La pedagogía para la construcción de la paz debe ser reflexiva y autoconsciente. Quisiéramos aludir a ciertas interpelaciones planteadas por Hayner: los motivos para instituir una comisión de la verdad, hay que elegir entre verdad y justicia, y qué factores alientan la reconciliación.

Son cinco los motivos principales que obligan a instituir una comisión de la verdad, aunque en cada contexto tengan lecturas diversas: 1. Clarificar y avanzar en reconocer la verdad; 2. Responder a las necesidades e intereses de las víctimas; 3. Contribuir a la justicia y a la rendición de cuentas; 4. Esbozar la responsabilidad institucional y recomendar reformas; 5. Fomentar la reconciliación y reducir las tensiones resultantes de las violencias del pasado.

El viraje hacia la verdad actualmente es una condición ineludible de la justicia y de la paz, pero no hay que elegir entre la verdad y la paz. Todo lo contrario, actualmente se exigen mutuamente. En palabras de Jorge Correa, ex secretario de la Comisión de la Verdad de Chile: “toda la verdad y la justicia en la medida de lo posible”. No hay ninguna razón intrínseca para que una comisión no contribuya a la convocatoria de juicios judiciales posteriores.

Si del trabajo de una comisión se derivan o no procesos judiciales ha estado determinado por factores ajenos al control de las comisiones, como la independencia de poder judicial, la voluntad política, el poder de la oposición, el nivel de las organizaciones de derechos humanos, etcétera. Cinco factores alientan la reconciliación: 1. El fin de la violencia o de la amenaza de violencia; 2. El reconocimiento de las responsabilidades y la reparación; 3. La consolidación de fuerzas vinculantes; 4. Abordar las desigualdades estructurales y las necesidades materiales; 5. La gradualidad y paso del tiempo. Debemos continuar reflexionando sobre las experiencias de las comisiones de la verdad.