La fiesta de las 3.000 batallas

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Los 50 de Joselito en la tarima de FestiVOZ.

Es 13 de octubre, son las 9:30 de la mañana y después de una larga caminata por la Zona Industrial de Bogotá estoy entrando al Club de Pensionados Ferroviarios, me acompaña una maleta con mis pertenencias y la cámara con la que planeo registrar cada segundo del famoso Festival del semanario VOZ

Violeta Forero

En las redes sociales varios movimientos y sectores políticos de Colombia hablan de este encuentro que hasta ahora se ha desenvuelto bajo el #34FestiVOZ, un hashtag que últimamente ha invadido las notificaciones de mi celular. Es la primera vez que mis ojos se encuentran de frente con el tren que reivindica los ferrocarriles nacionales, ubicado sobre una plataforma a unos pocos metros de la faz de la tierra, indicándome que estoy en el “Club de Pensionados Ferroviarios”.

Ayer salió una imagen que describe este encuentro como el ‘Ágape de la izquierda en Colombia. Fiesta revolucionaria donde los invitados comen, beben y bailan como Marx manda’. Cuando entro me ponen una manilla después de haber entregado la boleta, la cual, según me cuentan, está mucho más económica que años anteriores. La ansiedad de saber con quién me voy a encontrar, hace que empiece a caminar sin una dirección fija y llevándome por olfato a la tarima principal, a las carpas y a empezar a saludar algunas caras conocidas. Ya todo está listo. Estoy ahí. El FestiVOZ comenzó.

Mientras al aire libre la música, los colores, las banderas (especialmente de Cuba y de Colombia), los saludos, las charlas por micrófono de los maestros de ceremonia y las voces de las personas ambientaban el lugar, en el espacio académico se daba la ‘Tertulia Geopolítica’, cuya temática general es “Cuba Territorio Libre en América”.

Los artículos del FestiVOZ

Empecé a caminar y a mirar cada una de las carpas. La primera que me encontré fue la del semanario VOZ, una pequeña tienda atendida por jóvenes revolucionarios con sonrisas amigables, donde además de varios artículos de colección especial, se pueden observar unas latas de cervezas sobre la mesa, haciendo el paisaje un poco más ameno y descomplicado. Justo en la carpa de al lado se da inicio al ‘Taller de Caricatura Fisionómica’, dictado por el maestro Calarcá, quien, con su sonrisa y su voz fuerte, explica de manera detallada cómo seguir un trazo y cuáles son los rasgos principales que el artista debe destacar al momento de dejar fluir su herramienta de trabajo, ya sea pincel, lápiz o carboncillo.

Un poco más adelante está la exposición de Kemchs “Caricatura sobre la Mujer”, una serie de dibujos que hacen un corto pero agradable camino el cual atraviesa un lugar cerrado con paredes de madera, cuyo interior está ambientado al estilo de un oscuro bar antiguo, en el cual varias personas empiezan la fiesta con unas cervezas frías. Justo al frente de esto se notaba una pancarta que aclama a gritos la libertad de los presos políticos en el extranjero, haciendo enfática referencia a Simón Trinidad.

En la pasarela junto a la tarima las polisombras dividen un stand de otro. El de NC Producciones (medio de comunicación de FARC) es el que le da inicio a un largo recorrido tipo espejo vendiendo libros y publicaciones de la editorial. ‘ECOMÚN’ el espacio de las economías solidarias del común anticipan la navidad, venden diferentes artículos de esta época producidos a mano, además de camisetas, muñecos y artesanías. La JUCO, como es tradición, también tiene su espacio bajo el nombre “Barricada Juvenil”, diferentes artesanías hechas a mano y productos de merchandising son los protagonistas, además de un divertido juego llamado “Tiro al facho”.

Sobre el medio día un grupo de niñas bailarinas vestidas de colores, se apoderan del escenario haciendo una coreografía que llena el festival de energía. Mientras tanto en la caseta el grupo de poetas hacen lectura de sus escritos, se está promocionando la compra de VOZ “a domicilio”, un grupo de jóvenes vestidos de colores llega rompiendo la pasividad y el silencio que se tiene arengando: “Oiga compadre, no deje morir la plaza que aquí se le vende buen mercado y puede pedir rebaja”.

Acto político central

Sobre el medio día, y aunque tapado por algunas nubes negras que auguraban principios de lluvia, el sol estaba en su máximo esplendor. Los comentarios sobre el clima no se hicieron esperar. Mientras tanto, la senadora de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, FARC, Sandra Ramírez, daba inicio al acto político central hablando sobre la importancia de la implementación del acuerdo de paz en este momento coyuntural, destacando la importancia del semanario VOZ en el mismo.

Por su parte, la directora de VOZ, Claudia Flórez, al momento de coger el micrófono, hizo un breve resumen sobre los cambios que ha tenido el semanario en los últimos tiempos, haciendo especial énfasis a las nuevas apuestas del periódico “VOZ Territorios” y “VOZ Digital”, destacando la edición 3.000 y los 62 años del medio.

La senadora Aída Avella, como siempre con el pecho en alto, demostró que la izquierda colombiana no tiene miedo y que, a pesar de los ataques que ha sufrido, es un grupo de gente que tiene dignidad y que sin importar cuántas veces la tumben, siempre se levanta con más fuerza, con la frente en alto para seguir luchando por ideales justos.

Jaime Caycedo, el secretario general del Partido Comunista Colombiano, se refirió en su intervención a los ataques que sufrieron las sedes de la oposición hace menos de una semana, haciendo énfasis a la alerta de un escenario que promueve la intolerancia y la poca seguridad que tiene el pensamiento crítico en un gobierno uribista. Heidy Sánchez, la candidata al Concejo de Bogotá por la lista de la Colombia Humana – UP – MAIS, en su intervención hizo un llamado a la importancia de la votación de las juventudes en las elecciones que se avecinan, además de repensarnos la ciudad desde las nuevas ciudadanías con una perspectiva diferente.

Heidy Sánchez, candidata al Concejo de Bogotá en su intervención en el acto político central.

Y comenzó la rumba

Después de la importancia que caracteriza el acto político central del FestiVOZ, Harry, Andy y Cami de Los 50 de Joselito, se apoderaron del espacio por primera vez y comenzó la rumba. La música tradicional colombiana empezó a levantar a la gente de sus sillas y de un momento a otro, más de 50 parejas estaban frente al escenario llevando el ritmo con pies y manos de “Arbolito lindo de navidad”, “Con la pata pela’a” y “El pájaro amarillo”.

Sin importar que la tarde estaba cayendo y el clima bajando, el ánimo de la gente seguía intacto acompañado por un espectáculo de un cuarteto de mujeres que tocaban música carranguera. El olor a diferentes licores y a mazorca recién asada invadían el lugar. La luna llena también jugó un importante papel en este anochecer, pues era un paisaje con el que no se contaba, pero que se robó las miradas de los cientos de asistentes.

La parranda vallenata empezó y los amantes de este género no esperaron para hacerse sentir. Mientras tanto, tras bambalinas, Los 50 de Joselito se preparaban para una segunda intervención, esta vez no tocarían solamente los clásicos, sino también un remix de canciones que han hecho parte de la lista de reproducción de varias generaciones como “Legalización” y “La Guitarra” haciendo saltar y bailar al público, unos recordando viejos tiempos y otros reviviéndolos.

Y así finalizó mi primer FestiVOZ, entre amigos y música, cruzando palabras con personas con las que por cosas de la vida ya casi no me hablo, con un sentimiento de satisfacción que recorría mi cuerpo, rodeada de personas y sonrisas. Se cumplió la consigna, bailamos, comimos y bebimos como Marx manda. Creo que nunca antes había visto tantas caras conocidas en un mismo escenario, todas reunidas por un mismo propósito: Celebrar las 3000 batallas de VOZ por la paz y la democracia.

Los 50 de Joselito en la tarima de FestiVOZ.

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