Contra la élite parásita

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El presidente Iván Duque con Alex Char.

Aída Avella
@AidaAvellaE

El miedo va quedando rezagado ante la demanda social por derechos, se reclaman cambios profundos en la dirección de la economía y el manejo del Gobierno. La pelea del paro 21N, en el fondo es contra una élite parásita, que nos está robando hasta la vida; son beneficiarios de los puestos, los contratos y las formas de saqueo del Estado.

Los jóvenes en las calles nos llenan de sabiduría, no solo reclaman lo justo, una educación gratuita, universal y de calidad, sino parar la guerra, pensiones justas y trabajo bien pago. Derechos fundamentales en cualquier democracia del mundo. La juventud es responsable del despertar colectivo de la conciencia, y eso no le gusta a la derecha.

Las razones del paro se mantienen. Por ejemplo, aquí nos quieren hacer creer que solo unos pueden pensionarse porque trabajan y cotizan, como si los campesinos, que bajo el sol inclemente labran la tierra, no merecieran ese derecho, o como si un vendedor ambulante, durante horas bajo la intemperie, tampoco pudiera aportar. Asimismo, los músicos, los poetas o las personas que trabajan durísimo desde el hogar parecen estar destinados a la resignación de no tener pensión y tienen igual derecho a jubilarse y cotizar, de ser preciso, de manera blanda.

Vi en alguna jornada de paro la consigna “Tierra para el campesino” y le agrego: “no para la élite parásita”. La guerra ha permitido una adquisición de tierra asombrosa, un despojo descarado en favor de “tierreros”, que con alambres de púas o motosierras, como vimos hace días en Caimito, se adueñan de la propiedad privada de los pobres.

Hay “tierreros” en el Congreso. La derecha parásita alista sus proyectos para “legalizar las tierras compradas de buena fe”. Nadie les cree. Nadie de buena fe compra tierras a campesinos a precio de huevo, después de una masacre, ni arma grupos paramilitares para quedarse con la tierra, en contubernio con los políticos, notarios y ganaderos.

Los parásitos son una élite corrupta, capaz de comprar elecciones, acumular riqueza desde los cargos públicos y volver a comprar votos para mantener la fuente de recursos ilegales que la privilegia. Lo que confiesa Aída Merlano, la expreferida de los Char, es un secreto a voces.

¿Por qué no los investigan y castigan? Sencillo: son una élite impune. El exfiscal Néstor Martínez, abogado del jefe de la élite Sarmiento Angulo, nunca sacó a la luz pública los resultados de las investigaciones sobre la corrupción en Barranquilla con la empresa Triple A. Ese escándalo salpicó hasta la clase dirigente del Partido Popular en España, incluso hay presos, pero en Colombia mutis por el foro. Los compradores españoles de la Triple A tras las rejas y los que vendieron en Colombia están pensando en candidaturas presidenciales.

Ahora le pido a Barbosa, el nuevo Fiscal y amigo del presidente Duque, que saque la investigación, ya que el partido de donde proviene no parece estar involucrado en el negociado de la Triple A, o no sabemos.

La indignación es razonable. Se roban todo, hasta el dinero de la comida de la niñez; los más indefensos. La Fiscalía y los jueces no pueden dejar vencer los términos, porque serían sus cómplices. Pedimos castigo ejemplar para quienes se roban el dinero del PAE. “Que la izquierda lo quiere todo regalado”, dicen; más bien, la derecha quiere todo robado. Vamos a seguir marchando contra esa élite.

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