La dura lucha contra el asbesto

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Mitin en contra del asbesto. Foto internet.

La fibra cancerígena que produce altas utilidades a los empresarios debe eliminarse de la industrial

Hernán Camacho
@camachohernan

Tan largo es el camino para prohibir el asbesto como el número de víctimas que deja a su paso. A falta de un debate para convertirse en ley de la República, el proyecto 061 de 2017 que prohíbe el uso del asbesto en Colombia, por cuenta del senador Ernesto Macías, presidente de esta corporación, no se ha podido debatir porque se ha modificado el orden del día en tres oportunidades y se va ahogando su discusión.

El asbesto es una fibra mineral de uso comercial y se ha convertido en materia prima para la producción de aislamientos, tejas, plásticos, tuberías, embragues, frenos y amortiguadores, entre otros, es decir, casi cincuenta productos de uso diario por los colombianos tienen asbesto.

Las cifras del proyecto de ley señalan que las muertes de colombianos por cáncer de pulmón, fruto de la exposición a los productos con asbesto es de 320 al año. Según los cálculos más recientes de la Organización Mundial de la Salud, la exposición laboral causa más de 107.000 muertes anuales por cáncer de pulmón relacionado con el asbesto, mesotelioma y asbestosis.

En el país la legislación sobre el asbesto es escasa, solamente existe el convenio internacional de la OIT aprobado por la ley 436 del 11 de febrero de 1998 que indica: “las medidas que habrán de adoptarse para prevenir y controlar los riesgos para la salud debidos a la exposición profesional al asbesto y para proteger a los trabajadores contra tales riesgos”. Es decir, manejo seguro pero de prohibición nada.

Camino legislativo

En siete oportunidades el proyecto de ley ha recorrido el camino legislativo y en el último peldaño se ha hundido. El proyecto permite prohibir el uso y el sustituto como materia prima. En la mayoría de las oportunidades que el proyecto ha llegado a casi convertirse en ley, la derecha colombiana ha votado en contra por considerar la prohibición en contravía de los intereses comerciales de las grandes empresas que usan el asbesto como materia prima de producción.

En el mundo hay unos 125 millones de personas expuestas al asbesto en el lugar de trabajo. La inhalación de las fibras es grave para la salud, de hecho, es considerado un material cancerígeno que luego de acumularse en los pulmones de manera sistemática por la exposición al material, se produce inflamación en los pulmones y cicatrices incorregibles. Así lo aseguran dos autoridades de salud en el mundo: el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos, la Oficina de Protección Ambiental y la Oficina Internacional para la Investigación del Cáncer.

Pruebas

Aunque las pruebas no son contundentes, las autoridades oncológicas señalan que el material podría vincularse también al cáncer colorrectal y gastrointestinal; y con un considerable riesgo de ser el material causante del cáncer de garganta, de riñón, esófago y vesícula biliar. Los trabajadores del mundo son los más expuestos a la contaminación por asbesto. Según cifras de la OMS más de 107.000 muertes anuales son causadas por la exposición a la fibra.

Se estima que pueden atribuirse varios miles de muertes adicionales a otras enfermedades relacionadas con el amianto o asbesto por exposición espontánea o cotidiana que no tienen nada que ver con causas laborales, es decir, todo ser humano que se encuentre bajo tejas, manipule repuestos de carros con materiales de origen asbéstico, o adquiera cualquier otro producto del mercado.

“La carga de las enfermedades relacionadas con el asbesto sigue aumentando, incluso en países donde se prohibió su utilización desde inicios de los años 90. Debido al largo periodo de latencia de esas enfermedades, aunque se suprimiera su utilización de inmediato, el número de muertes que provoca sólo comenzaría a disminuir dentro de varios decenios”, señala la exposición de motivos del proyecto de ley contra el asbesto.

Pero ¿qué razón sustenta negarse a la prohibición?  El argumento de quienes hacen lobby parlamentario en favor de mantener el asbesto en el mercado y para uso comercial e industrial es que las regulaciones colombianas permiten hacer un manejo responsable. No obstante, el argumento no deja de ser débil cuando las cifras de causa de cáncer por esa fibra mineral esta en cabeza de las personas del común, puesto que los trabajadores expuestos al material tienen menor riesgo de adquirir cáncer por las medianas medidas de protección, convirtiendo al resto de la humanidad en potenciales víctimas del letal mineral.

Prohibición completa

Incluso, hoy la industria en Canadá y en los cincuenta países de la Unión Europea que prohibieron su uso han podido sustituir esas materias primas con otros insumos, pero siguen en riesgo. Para los empresarios de los sectores industriales el asbesto es muy barato y eficiente por sus características térmicas y de resistencia. Los empresarios no usan otro producto similar al asbesto porque se encarecen los costos de producción. Un principio elemental de la acumulación de ganancia en el capitalismo sobre la salud humana.

“Canadá, país que había sido el más emblemático defensor del asbesto hasta hace algunos años, dado que cuenta con las minas más importantes del mundo después de Rusia, ha decidido abandonar la lucha a favor del ‘uso seguro’ del asbesto y ha dado comienzo a un programa de desmonte y prohibición”, señala el proyecto.

De hecho, ese país este año cumple con la meta de prohibir la importación de productos con material asbéstico. “Hay pruebas abrumadoras que nos han llevado a tomar medidas concretas para prohibir el amianto”, destacó el Ministro de Ciencia, Kirsty Duncan, en el año 2016 cuando anunció el programa de desmonte y prohibición en Canadá.

Según la investigación de los ponentes del proyecto existen testimonios contundentes de la letalidad del asbesto: “Luis Mayorga, ingeniero de sistemas que nunca tuvo contacto laboral con esta fibra y quien a sus cinco años jugaba con los overoles de su padre cuando los llevaba a su casa para que su esposa los lavara, padeció este mismo cáncer que también le quitó la vida en el año 2016. Su historia, que ya es conocida por la comunidad internacional en contra del asbesto, controvierte los estándares de ‘uso seguro’ que defienden los llamados ‘amigos del asbesto’”.

Testimonios

También debido al caso de la conocida comunicadora social, Ana Cecilia Niño que batalló o contra el cáncer, en su memoria se origina por séptima vez este proyecto de ley. Ana Cecilia Niño, vivió hasta los 17 años en el barrio Pablo Neruda cerca de Sibaté en Cundinamarca en donde se ubicaba la fábrica de Eternit. Tras estudios de diferentes especialistas fue diagnosticada con la enfermedad (mesotelioma), por el contacto que ella tuvo con asbesto. Desde que se enteró de su enfermedad en febrero de 2014, la mujer se convirtió en un símbolo de la lucha contra el asbesto y lideró una campaña nacional, respaldada por peticiones en internet, para que se prohibiera el uso de este material.

Se espera que en esta legislatura los anhelos de las víctimas del asbesto puedan asegurar que su padecimiento no lo tendrán las futuras generaciones. Por eso han enviado una carta al presidente de la República y al mismo Macías para que asuman públicamente una posición en contra de la cancerígena fibra que le entrega muerte a los colombianos a cambio de dinero para los empresarios.

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