La DEA conspira contra Evo Morales

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Carlos Toro, informante de la DEA, ahora se queja de que no le pagaron todo el dinero prometido por su labor delatora.

Un informante de la DEA revela intimidades de una operación secreta de los Estados Unidos para desestabilizar al gobierno boliviano. Se busca hacer aparecer a Bolivia, como “narcoestado” en momentos en que la ONU certifica esfuerzos de este país en la lucha contra la producción de cocaína

Carlos Toro, informante de la DEA, ahora se queja de que no le pagaron todo el dinero prometido por su labor delatora.
Carlos Toro, informante de la DEA, ahora se queja de que no le pagaron todo el dinero prometido por su labor delatora.

Un informe revelado el pasado 15 de septiembre por el periódico Huffington Post, indica que la estatal Agencia Antidrogas de los Estados Unidos, DEA, ha estado desarrollando una maniobra secreta contra el gobierno del presidente Evo Morales, en Bolivia, denominada “Operación Rey desnudo”, con el propósito de desestabilizar su gobierno y vincularlo a eventuales acciones de tráfico de estupefacientes.

El operativo intervencionista e ilegal se adelantó con base en datos confidenciales entregadas a la DEA por un informante suyo, Carlos Toro, un elemento descompuesto, de larga trayectoria como soplón, que facilitó la captura del narcotraficante colombiano Carlos Ledher, presentó cargos contra el entonces presidente panameño Manuel Antonio Noriega y otros servicios similares, después de estar vinculado al Cartel de Medellín, época en que fue reclutado por los organismos de inteligencia norteamericanos.

El operativo, se desprende de las revelaciones de Toro, buscan mostrar a Bolivia como un “narcoestado”, sindicando a colaboradores cercanos al gobierno del presidente Morales, inclusive a su vicepresidente García Linera, de estar envueltos en redes del narcotráfico.

Curiosamente, estos datos se conocen después de que las Naciones Unidas han certificado que el gobierno boliviano, en los últimos cinco años, ha hecho los mayores esfuerzos por reducir la producción de cocaína, desarticular las mafias del narcotráfico y estimular políticas alternativas entre los campesinos cultivadores de la hoja de coca en ese país.

Según la ONU, la, producción de la hoja de coca cayó en un 11 por ciento en 2013, y su reducción se ha mantenido en un 10 por ciento anual, lo que muestra una política exitosa en ese sentido. Que contrasta precisamente con el fracaso de la gestión antidrogas de la DEA en América Latina, especialmente en Colombia, donde la producción y consumo de estupefacientes se ha incrementado.

El informe del rotativo norteamericano confirma los temores de Evo Morales de que ha continuado una política intervencionista de los Estados Unidos en sus asuntos internos. Precisamente, en 2008, Evo Morales expulsó a la DEA de su país, a la que acusó de intentar sobornar a policías y funcionarios gubernamentales, encubrir asesinatos, destrucción de infraestructura e intentos de desestabilizar su gobierno.