La cumbre de la crisis: G20 en Argentina

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El pueblo argentino se movilizó en las calles para rechazar los ajustes económicos impuestos por el Fondo Monetario Internacional.

El G20 suma el 85 por ciento del Producto Interno Bruto global, el 80% de las inversiones en el mundo, el 75% del comercio y el 66 por ciento de la población

Alberto Acevedo

Para el próximo viernes 30 de noviembre está prevista la reunión del G20 en Buenos Aires, Argentina, que se supone sea la cita de los jefes de Estado de los 20 países más poderosos, para solucionar los problemas del mundo. Pero antes que encontrar soluciones a un abanico de complejos problemas globales, lo más probable es que termine siendo un  torneo de encuentros bilaterales y de declaraciones individuales.

Sobre el carácter inocuo de este tipo de consultas, da cuenta en hecho de que las determinaciones que eventualmente se tomen en las cumbres del G20 no son vinculantes para los participantes, y se limitan a un catálogo de recomendaciones generales.

El G20 suma el 85 por ciento del Producto Interno Bruto global, el 80 por ciento de las inversiones en el mundo, el 75 por ciento del comercio y el 66 por ciento de la población. El resto de indicadores de desarrollo se lo reparten 180 países, cifras que introducen al tema de las enormes desigualdades sociales, uno de los aspectos que deberían precisamente ser debatidos en la reunión de la capital argentina.

Fracaso del modelo

De acuerdo a información suministrada por las autoridades argentinas, anfitrionas de la reunión, la agenda a tratar será, el trabajo del futuro, la conectividad global y la seguridad alimentaria.

Sin embargo sobre la mesa de deliberaciones subyace otra agenda urgente, que va a trasversalizar los discursos y las preocupaciones de los jefes de Estado: la guerra comercial desatada por la actual administración norteamericana, el multilateralismo, los desastres del cambio climático, la crisis de las migraciones, la crisis capitalista global, la carrera armamentista, y, en general, la crisis de la democracia, ante el fracaso del modelo neoliberal y el ascenso de grupos fascistas y ultranacionalistas a escala global.

Por esta razón, la de Buenos Aires va a ser la cumbre de la crisis. Allí no van a trascender reclamaciones de los países emergentes y en desarrollo, como la necesaria reforma de las Naciones Unidas, una nueva composición de su Consejo de Seguridad que incorpore a nuevas potencias, especialmente de la región oriental del planeta, o la reforma del sistema financiero.

La distribución del ingreso

Del mismo modo la cumbre de la crisis, porque como lo afirma el economista financiero Fernando Montes, es una situación que “proviene de la desastrosa distribución del ingreso actual y de la tendencia a que el 1 por ciento de la población acapare la mayoría de los ingresos que se han generado en la revolución tecnológica de las últimas décadas, poniendo en peligro el modelo de desarrollo capitalista de mercado…” (Portafolio, 14 de noviembre de 2018, página 31)

La cita del G20 está precedida de otra cumbre de ministros de la Organización Mundial del Comercio, OMC, también en Argentina, que resultó ser un fracaso en su búsqueda de un recetario para paliar la crisis financiera global. Ocho días antes de la cita de Buenos Aires, la prensa mundial, registró dos caídas de las bolsas de valores en el mundo y de los precios del petróleo. El precio del crudo Brent cayó en un 6.44 por ciento, colocándose a US$62.66 el barril. Curiosamente, la bolsa de valores que sufrió un mayor desplome, fue la de Buenos Aires.

A la cita en Argentina, asistirán, para poner la cara, figuras como Donald Trump. Vladimir Putin, Xi Jimping, el turco Recep Tayyip Erdogan, Theresa May, Angela Merkel y el saudita Mohammed bin Salman, acusado de ser autor intelectual del feroz asesinato del periodista Jamal Khashoggi.

Fracturas

No porque sean los gurús de las 20 mayores potencias del mundo, ese solo hecho garantiza que se vayan a poner de acuerdo en algo. Por el contrario, los líderes del mundo asisten tremendamente fracturados. Las guerras comerciales de Trump han lesionado el alma del modelo globalizador. La renuncia del gobernante de la Casa Blanca a mantener pactos sobre desnuclearización con Rusia e Irán, siembra un manto de duda sobre el futuro de la paz en el mundo. De entrada, el foro de Buenos Aires seguramente va a dividirse entre partidarios del multilateralismo y defensores del proteccionista, tendencia esta personificada en el señor Trump.

Los temas de debate alrededor de la cita del G20 no son únicamente los agendados por la banca internacional, o por el anfitrión de la reunión, el desprestigiado Mauricio Macri. Hay una agenda alternativa, que se discute en el  marco del ‘Primer Foro Mundial de Pensamiento Crítico’, tema de la asamblea bianual del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, Clacso. Esta reunión se dio una semana antes de la cumbre capitalista.

Por la participación de varios expresidentes de la pasada ola progresista en América Latina y por el enfoque de temas, la reunión de la Clacso se constituyó en una especie de Cumbre Alternativa, aunque no fuera dicho de esa manera por sus organizadores. Entre los invitados estuvieron, Dilma Rousseff, José Mujica, Ernesto Samper Pizano, Cristina Fernández de Kirchner, Álvaro García Linera y el candidato del Partido de los Trabajadores en los pasados comicios en Brasil, Fernando Haddad.

La supervivencia de la especie humana

El tema del pensamiento crítico alentó foros como el denominado “contra el patriarcado, contra el fascismo”, “Descolonización en el mundo”, “Capitalismo, neoliberalismo y crisis de la democracia”, entre otros. Sr registró una importante participación del Foro Feminista contra el G20 y un grupo de economistas del Colectivo Ni una menos.

El G20 nació como un mecanismo para resolver la crisis capitalista en los años de la posguerra. Pero hasta ahora ha fallado en sus propósitos generales. Por el contrario, la aplicación del recetario de ajustes, impuestos por el Fondo Monetario Internacional, ha precipitado nuevas crisis. La del calentamiento global, que amenaza la supervivencia misma de la humanidad, es un claro ejemplo.

Los gobernantes del mundo tendrán que dirigir sus ojos ante las reclamaciones de los trabajadores, de los sectores populares. Es lo que demandó el Foro Mundial del Pensamiento Crítico. Esas urgencias tienen que ver con salarios decentes, acceso a la salud, a un régimen de pensiones justo, a la eliminación del trabajo precario, a modificar el régimen laboral y previsional, en fin, a salvaguardar la paz en el mundo.

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