¡La Constituyente va!

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Aspecto de la entusiasta participación de ciudadanos en respaldo a la constituyente convocada por el presidente Nicolás Maduro.

Miles de chavistas salieron a las calles respondiendo al llamado del gobierno venezolano de realizar un simulacro de consulta constituyente

El objetivo estratégico de la derecha venezolana al convocar a un plebiscito golpista, que pretendía ponerle “punto final” al gobierno de la revolución bolivariana, en realidad tenía como propósito, mediante una poderosa maquinaria mediática, muy bien financiada, presentar ante la opinión pública internacional la imagen de una oposición fuerte, para vender la idea de que el gobierno de Nicolás Maduro definitivamente había llegado a su fin.

Y que ahora, por cierto, era el momento de plantear un programa de transición hacia una verdadera democracia, que no es otra que la del libre mercado y la del reinado de la inepta burguesía venezolana.

Los grandes medios de comunicación internacionales, los colombianos entre ellos, entre el domingo y el lunes pasados, nos mostraron a una ‘oposición’ desbordada, en una verdadera ‘fiesta de la democracia’, que en un porcentaje superior al 80 por ciento, se fue lanza en ristre contra el gobierno bolivariano de Venezuela. La realidad fue bien distinta. Lo que pudieron mostrar las fuerzas antichavistas, fue un efímero entusiasmo matutito, que rápidamente se desinfló.

La mejor lección que arroja la jornada del pasado domingo 6 de julio es que el chavismo sigue teniendo vigencia en Venezuela. Los sectores populares, las gentes de los barrios, de las empresas, salieron a las calles a decir que están dispuestos a defender la revolución con su voto, y en el caso improbable de que la arremetida golpista de la derecha les desdibuje esta expresión política, lo harían con otras formas superiores de lucha.

Quieren la paz

En forma mayoritaria los venezolanos indicaron que quieren la paz para su nación, por encima de los planes terroristas de la derecha fascista. Esa fue la ida que expresaron con consignas como “Constituyente sí, plebiscito no”, con las que la gente cantó, bailó y festejó alrededor de las urnas, el próximo triunfo electoral del 30 de julio.

Fueron las autoridades de Miraflores las que resultaron sorprendidas ante la movilización popular. El presidente Maduro, al invitar a las urnas el domingo, habló de un ensayo, de un ejercicio pedagógico. La gente respondió como si se tratara de una jornada electoral vinculante, definitoria del destino de la patria.

En Zulia, por ejemplo, un estado que la MUD había declarado “territorio liberado de chavistas”, hubo una desbordada participación de chavistas que se identificaron con la Constituyente convocada por el gobierno. Expresiones similares se dieron en las provincias de Lara, Mérida, Barquisimeto y otras que la derecha pretendió reclamar como bastiones electorales suyos.

Es bueno tener en cuenta estas expresiones populares. Ahora la derecha va a mostrar cifras arrolladoras, para justificar nuevas escaladas y provocaciones, para intentar hasta última hora frenar la consulta constituyente del 30 de julio. La derecha siempre ha tenido a la mentira como instrumento favorito para hacer política, para confundir a la gente, para convencerla de que es mejor que el programa de transformaciones sociales del chavismo.