La constituyente ciudadana

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El gobierno bolivariano y el presidente Nicolás Maduro anunciaron la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, en la modalidad de “constituyente ciudadana”, que tiene como objetivo fundamental legitimar el poder democrático de la Revolución Bolivariana. Es “una constituyente ciudadana no una constituyente de partidos políticos y élites. Será obrera, comunal, misionera, campesina”, explicó en su momento el presidente Maduro.

Las finalidades son: buscar la paz y la tranquilidad alterada por la oposición derechista mediante actos terroristas; un sistema económico nacional en la perspectiva de una economía post petrolera con 15 motores productivos; elevar a norma constitucional las misiones y grandes misiones socialistas; ampliar las competencias del sistema de justicia para erradicar la impunidad de los delitos; consagrar en la Constitución las nuevas formas de democracia participativa  a través del reconocimiento de los nuevos sujetos del poder popular y la inclusión de los consejos comunales y las comunas; la defensa de la soberanía nacional y el rechazo al intervencionismo extranjero; identidad cultural y reconocimiento del carácter pluricultural; inclusión de un capítulo constitucional que consagre los derechos sociales, culturales, educativos, tecnológicos entre otros; protección de la biodiversidad y el medio ambiente.

Será una Asamblea Nacional Constituyente, conformada con base en los ciudadanos y su vinculación con la sociedad y no determinada por la militancia en un partido político. Todos los sectores sociales, incluyendo los empresarios, los comerciantes y las personas de negocios, tendrán el derecho a participar en la constituyente ciudadana sin importar su militancia política. Es un concepto vital del papel del ciudadano como sujeto de derechos y protagonista de sus propios problemas.

Junto a la Constituyente el poder electoral anunció la convocatoria de elecciones regionales y de gobernadores para el mes de diciembre. La de los constituyentes será en julio.

De inmediato, al unísono, opositores, voceros del gobierno de Estados Unidos y Luis Almagro, Secretario General de la OEA, las rechazaron porque lo que demandan es la renuncia del presidente constitucional Nicolás Maduro. Su propósito no es otro. Para Almagro no existe la crisis en Brasil, originada en la descarada corrupción del gobierno de Michell Temer, quien promovió el golpe contra la presidenta constitucional Dilma Rousseff, esta crisis no le interesa, sus ojos están puestos en Venezuela por órdenes de Washington. Es un dócil cachorro del imperio como calificaba a este tipo de personajillos el inolvidable comandante Hugo Rafael Chávez Frías.

A pesar de los anuncios democráticos, la oposición de derecha, financiada desde el exterior y respaldada por Almagro, intensificó las acciones destabilizadoras y los actos terroristas en el territorio nacional. Los jefes opositores, en su mayoría provenientes de familias adineradas, actúan sin escrúpulos al estimular las guarimbas y la contratación de muchachos para que realicen los actos terroristas. Todos fueron entrenados y recibieron armas y explosivos para ser utilizados en las manifestaciones violentas. Todas ellas tienen ese signo.

¿Qué se puede esperar de esta oposición? Es la misma que dio el golpe de 2002 y que se aprestaba a capturar y asesinar a los principales dirigentes de la Revolución Bolivariana. No pudieron hacerlo por la movilización popular y la alianza cívico-militar que impidió el golpe y obligó a huir a los cobardes para esconderse en sus madrigueras. Algunos como el vil Pedro Carmona buscó refugio en Colombia.

La alternativa para Venezuela es la democracia representada en el proyecto de la constituyente ciudadana. No es la fuerza ni la violencia, es la vía política constructiva. El gobierno de Colombia debe apuntar a ella, entre otras cosas por el agradecimiento que le debe al hermano país por la ayuda decisiva para que se consolidaran los diálogos de paz de La Habana. Santos está del lado de la oposición terrorista, militariza la frontera en señal de que está preparado para la intervención extranjera cuando Washington dé la orden. Por ahí no es, equivaldría a sacrificar a Venezuela permitiendo que una banda de matones pueda imponerse. Pero no lo lograrán. Que lo sepa Santos. Se equivoca. El pueblo de Venezuela sabrá defender su patria y la revolución y los pueblos decentes del mundo estarán de su lado.

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