A la calle 83 trabajadores de ETB

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Sede de ETB en el centro de Bogotá.

Como una cuenta de cobro por parte de las administraciones de la empresa y de la ciudad, es calificada la decisión de despedir trabajadores sindicalizados. Todo, por haber encabezado el proceso de convocatoria de la revocatoria de Enrique Peñalosa y oponerse a la venta de la entidad

Juan Carlos Hurtado Fonseca
@Aurelianolatino 

El pasado miércoles 27 de junio, como todos los días desde hace 21 años, Andrés Puentes llegó muy temprano a trabajar en la central de Kennedy de la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá, ETB, entidad en la que ha laborado en el área operativa, en redes, específicamente.

El jefe que tenía a cargo en ese momento le informó a él y a otros compañeros, que había una auditoría por parte de la administración de la Empresa. Como era algo inusual, el hecho generó sospechas en Andrés: “Cuando llegaron ellos, dos personas con el director, un ingeniero de otra área, empezamos a creer que venían con otras intenciones. Prácticamente nos encerraron y empezaron a presionarnos. Nos dijeron que nuestro contrato se había suspendido, que la empresa había prescindido de él sin justa causa, pero que teníamos la opción de decidir inmediatamente si aceptábamos un acuerdo entre las partes con un dinero adicional, aparte de la indemnización que teníamos por ley, y que necesitaban que decidiéramos en ese momento. O era eso o nos echaban”.

Durante 53 horas estuvo encadenado a su puesto de trabajo Andrés Puentes, técnico despedido de ETB.

Andrés, en medio de su confusión, solo atinó a decirles que el procesamiento estaba mal hecho y que sus derechos estaban siendo vulnerados. Pidió la presencia del sindicato y se dio cuenta que en otras centrales se estaba presentando la misma situación. Entonces entendió que se trataba de una masacre laboral.

Manifestó su intención de no firmar y a las 7 de la mañana procedió a encadenarse a su puesto de trabajo, para protestar por el procedimiento y para reclamar que lo reintegraran a él y a sus compañeros. En este lugar duró 53 horas.

Andrés Puentes es uno de los 83 trabajadores despedidos ese mismo día por ETB, sin justa causa y con indemnización, quien al igual que el resto está sindicalizado en Sintrateléfonos. Cuentan con experiencia técnica y laboral de 10, 15 y hasta 25 años. “Solo queríamos trabajar. Este es el único empleo que he tenido en mi vida, entré a los 19 años a la compañía. Han tratado de desprestigiar nuestro buen nombre porque han dicho por los medios que nosotros éramos unos malos trabajadores, que éramos improductivos, que nuestra carga laboral es insostenible, y todo es mentira. Yo después de 20 años gané dos millones, gracias a un acuerdo convencional, y hace dos meses entra el actual vicepresidente de Talento Humano y gana 14 millones. Eso no tiene sentido”.

Argumentos y contraargumentos

La administración de la ETB emitió un comunicado tratando de justificar los despidos, enmarcándolos en criterios de eficiencia y productividad exigidos por la situación de ETB y la industria de las comunicaciones.

Culpa a la falta de flexibilidad laboral la no consecución de un ahorro mayor para la empresa, por lo que decidió ajustar la operación de la planta en un 5%. Además, expresa que el costo laboral sobre los ingresos de la empresa corresponde casi al doble de la competencia, ante la que también se tiene una menor productividad.

Pero para el presidente de Sintrateléfonos, William Sierra, los hechos se dan por una retaliación contra esa organización por la defensa que se ha hecho del patrimonio público ante los intentos de vender la ETB, y por ayudar en la revocatoria del alcalde mayor, Enrique Peñalosa. “Nos están pasando factura por todo eso”.

Según William, el Presidente de la ETB ha argumentado que sacan a los trabajadores entre otras cosas porque el costo de la nómina está muy alto, lo cual es falso, porque hay más de dos mil contratistas aunque de manera deficiente y en muchas ocasiones el trabajador directo de la ETB tiene que ir a corregir lo que ellos han hecho mal: “Además, qué recorte en nómina hay cuando los despedidos devengan entre un millón y un millón doscientos mil pesos, y en la administración hay cargos que devengan 10, 15, 18, 25 y hasta 37 millones de pesos, y esos no son tocados”.

Alejandra Wilches, presidenta de Atelca, asociación de técnicos de ETB, con estudios en mano también desvirtuó los argumentos de la empresa: “El costo laboral  per cápita para un trabajador de Tigo-Une es de 110,65 millones; de Claro es de 106,69 millones; de Movistar de 83,55; y para los trabajadores de ETB ese costo solo es de 48,15. En otras palabras, los trabajadores de ETB tienen los salarios más bajos de las empresas del sector de las telecomunicaciones”.

Para la líder sindical, si hay baja productividad en la empresa no es por culpa de los trabajadores y sus salarios sino por la incompetencia e ineptitud del presidente Jorge Castellanos Rueda, quien no ha sido capaz de generar una mayor captación y retención efectiva de clientes y no ha avanzado en ventas.

Por ahora, el sindicato emprendió querellas por acoso laboral y una tutela exigiendo el regreso de los despedidos, mientras estos anhelan el regreso a sus puestos de trabajo y miran con incertidumbre su futuro y el de sus familias.

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