La avionada mediática

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Simón Palacio
@Simonhablando 

Los pilotos de Avianca dieron una lección de compromiso por sus derechos laborales. Por cincuenta días Acdac, la asociación sindical que los agrupa enfrentó no solo a su patrón sino a las poderosas corporaciones mediáticas. La asimetría con que fueron tratados desde el punto de vista mediático fue infame. Desde la hora cero de la huelga, las grandes corporaciones económicas dueñas de medios de comunicación, se vinieron lanza en ristre contra las peticiones laborales de los pilotos.

La matriz de información se construyó con editoriales, encuestas, sondeos de opinión, programas utilizados como instrumento de ilegitimidad de las peticiones de los pilotos. Entrevistas en horario triple A del dueño de la compañía, Germán Efromovich, amenazando al sindicato y advirtiendo que el país no funcionará con las leyes laborales que permiten los mínimos derechos fundamentales a los trabajadores, estuvieron a la orden del día en las tres franjas de información de mayor impacto en el país.

La supuesta imparcialidad de los medios quedó en veremos y el equilibrio informativo frente a las peticiones de Acdac fue una burla. La matriz mediática impuesta apuntaba a nefastas consecuencias para el país, “la cancelación de vuelos, reservas y vacaciones de los colombianos, por culpa de pilotos con altos salarios y peticiones infundadas”. Luego de ataques mediáticos contra el sindicato, los colombianos de a pie se sentían dueños de Avianca, incluso sin haber viajado alguna vez por la empresa o siquiera haber pisado un aeropuerto.

La campaña “Yo no paro por Colombia”, que no es nada creativo, que resultó siendo una copia de otra campaña de la derecha en Argentina, buscó desde lo emocional combatir los argumentos de los trabajadores en paro. Con trabajadores de la compañía intentaron rebatir desde las emociones y no desde las razones, porque no las tenían, los argumentos de la huelga. Qué trabajador se iba a negar a participar en este tipo de campañas, si podía quedar sin empleo. La única emoción que despertó la campaña fue el temor al interior de Avianca.

“Gracias” fue la tercera campaña de la estrategia que utilizó Efromovich. Primeras páginas en El Espectador y El Tiempo, publicidad fija en portales web y un agresivo hostigamiento en redes sociales, fueron la evidencia de la sistematicidad del tratamiento mediático de la huelga. Todo con un objetivo, darle legitimidad a una compañía para pisotear derechos laborales.

Cuidado, la estrategia mediática no solo era para salvaguardar el nombre de la compañía en el mercado bursátil, era una acción de guerra de baja intensidad contra los trabajadores en su expresión mediática. Ahora Avianca prepara una masacre laboral, mientras los medios de comunicación siguen ratificándose como aparatos ideológicos supra partidistas.

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